Low Cost Festival 2012 – Domingo

Publicado el 2 agosto, 2012 | Por Jesús Marín | Crónicas, Destacada, Dossier, Festivales

Tras dos días de fiesta y con el cuerpo cansado pero aún al pie del cañón, volvimos al recinto del festival con un añadido, el regalo de un token por parte de la organización para disculparse por los pequeños problemas del primer día. Es un gesto que demuestra su buena voluntad por tener contentos a los asistentes y se agradece el haberlo hecho.

 

Domingo 29 de julio

McEnroe acercó a los más tempraneros a su actuación en el escenario pequeño. Un pop intimista, con letras muy trabajadas y que cautivó a los que presenciaron la actuación de los vascos. A mitad de su actuación y desde el escenario grande, las guitarras de The New Raemon empezaron a atronar a un volumen ligeramente más alto de lo normal. Como bien se encargó de recordarnos su vocalista, ése era el concierto de despedida de la gira de su último disco y querían hacerlo especial. También sonaron temas de sus discos anteriores e incluso versiones de Nueva Vulcano como “Te Debo Un Baile” o una alusión a su proyecto con Ricardo Vicente y Francisco Nixon tocando “Repartiendo el sombrero”, adecuadísima para los tiempos que corren.

 

En el escenario pequeño iba a suceder algo imprevisible. Bigott empezaba su concierto de forma más bien poco afortunada, con ruidos inconexos y difíciles de escuchar. Menos mal que sabíamos a lo que íbamos y pronto cambió el chip. Asistir a un concierto de este hombre es, además de disfrutar de su música, vivir una fiesta que el mismo Bigott se encarga de transmitir mediante sus extrañas coreografías. “Kinky Merengue” dio el pistoletazo de salida a la fiesta más descarada que explotó con “Cannibal Dinner” y todos los asistentes coreando su pegadizo estribillo. Tanto gustó a la gente que una vez terminado su concierto y a petición del público, regresaron para interpretar “Dead Mum’s” y “Bar Bacharach”. Los que estuvimos allí disfrutamos de lo lindo. Mientras tanto, en el escenario grande los valencianos de La Habitación Roja se dedicaban a lo que mejor saben hacer, tocar en directo. No se les puede reprochar nada a éstos chicos que siguen presentando su gran disco Fue eléctrico, con temazos como “Indestructibles” o “Ayer”. No faltaron referencias a trabajos anteriores y temas clásicos en sus directos como “El Eje del Mal” o “Nunca Ganaremos el Mundial” e incluso dieron un susto a través de las redes sociales cuando apareció una foto de su cantante, Jorge Martí, comentando que éste iba a ser el último concierto de La Habitación Roja. No os asustéis, se refería al último concierto de este mes, no se separan y nos queda grupo para rato. Disculpad que no vieramos a Jero Romero, pero necesitábamos cenar antes de disfrutar de Kasabian.

Y sí, hablamos de disfrutar porque lo que se vivió allí fue un cañonazo de concierto en toda regla. Desde los primeros acordes de “Days Are Forgotten” se notaba que Kasabian venían a darlo todo y así fue. Siguieron su actuación volviendo la vista hacia atrás y provocando saltos con “Shoot the Runner”. No podían faltar a la cita la muy brit “Underdog” o uno de los pilares de sus conciertos, “Club Foot”. No defraudaron tampoco con las versiones, como “Misirlou” o la más reciente “Everybody’s got to learn sometime”. Sergio Pizzorno y Tom Meighan no paraban de alentar al público a que saltaran excepto en el momento en que tocaron “Goodbye Kiss”, dedicada a las parejas que había presentes. Con “LSF” se despidieron del escenario para volver a rematar el concierto con unos bises destructivos. “Switchblade Smiles” sonó más electrónica que nunca y con “Vlad the Impaler” volvieron a conseguir una comunión perfecta entre público y artista. Como bomba final se guardaban la explosiva “Fire” en la cual hicieron que nos agacháramos para saltar con más fuerza. Repitieron varias veces su agradecimiento al público, a los cuales les dijeron que así es como ellos hacían su trabajo e incluso Tom Meighan regaló, una vez se habían ido sus compañeros del escenario, una versión a capella de “She Loves You”, de los Beatles, que todos los asistentes acompañaron con su voz. Triunfal recital de Kasabian a los que ya se les espera de vuelta por España.

 

Al salir del escenario grande, Triángulo de Amor Bizarro estaba desgranando su ruido perfectamente orquestado llevando al éxtasis al público con su ya clásico “De la Monarquía a la Criptocracia”. Pero aún quedaba un plato fuerte en el escenario grande y es que Vetusta Morla mueve a legiones de fans en el mundo indie y así sucedió. Desde el primer momento se notaba la magia entre los madrileños y el público que se preparaba a escuchar su largo concierto, casi rozando las dos horas. Combinaron canciones de Mapas con las de Un día en el mundo, dejando como puntos álgidos “El hombre del saco”, “Valiente” o “La cuadratura del círculo”. Sabemos que Vetusta Morla son un referente nacional en los festivales y una apuesta segura en cualquier cartel.

 

Putilatex orgasmaba en el escenario pequeño, encantados de encontrarse con su publico fiel y que celebraba los temas más famosos del grupo y sus irreverencias varias, masturbaciones incluídas. Y los noruegos Kakkmaddafakka (cómo cuesta escribir su nombre bien) fueron los encargados de poner el broche final al escenario grande con una fiesta de risas y buena música, donde se lo pasaron como niños e hicieron disfrutar al público de la misma forma. El éxtasis de los noruegos en calzoncillos y camiseta interior llegó con “Restless”. Habrá que seguirles muy de cerca, porque como sigan creciendo, tenemos fiesta asegurada para rato.

Buffetlibre cerraron el festival con un set que no podía ser más adecuado al papel que les tocó desempeñar. Un broche de fiesta mezclando canciones que pueden tacharse de temazos y que incluso incluyeron la sintonía de Mario Bros. Hasta aquí llego el Low Cost, porque ya no asistimos a la fiesta de despedida de la playa, pero desde luego, podemos decir que se coronaron como una de las apuestas más en forma en cuanto a festivales de verano en nuestro país. Si estuvisteis allí, sabéis de lo que hablamos. Si no, lo sentimos por vosotros, por habéroslo perdido.

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