Beach House – De Kreun, Kortrijk (Bélgica) (25/05/12)

Después  de 5 años, que se dice pronto (octubre de 2007), Beach House volvía a Kortrijk, pequeña ciudad de Flandes Occidental. Victoria Legrand se encargó de recordarlo. Había pasado mucho tiempo, y poca gente había en la sala que hubiera asistido la última vez.  ¿El lugar? El mismo que hacía un lustro: De Kreun. Una sala pequeñita, pero con una calidad de sonido espectacular, que ya podrían aprender muchas salas de conciertos españolas…

Antes de Beach House, les tocó el turno a los teloneros Porcelain Raft, pero por culpa de la puntualidad belga no llegamos a verlos —sí, sí, los belgas llegaron tarde y los españoles en hora.  Así pues, entramos con el tiempo justo para poder coger una cerveza y acercarnos lo máximo posible a un escenario no demasiado grande (como la sala en sí). Beach House tampoco fueron puntuales y comenzaron unos 10-15 minutos tarde; pero daba igual, el espectáculo visual y sonoro que aguardaba bien valía la pena.

Así, la banda de Baltimore (nido de otros grandes artistas como Animal Collective, Future Islands o Lower Dens) comenzó la fiesta con el tema “Wild”, del último disco “Bloom”, que salió a la venta hace escasos 15 días. En general, un servidor tenía la sensación de que el dúo norteamericano se centraría en promocionar el nuevo álbum; nada más lejos de la realidad. Si bien es cierto que tocaron prácticamente la totalidad del nuevo LP (a excepción de “On the Sea” y “Troublemaker”), no se quedaron cortos y también dieron un amplio repaso a su anterior y aclamado álbum “Teen Dream” (2010) tocando himnos como “Zebra”,  “Norway” o “Take Care”. Además, tampoco podían olvidarse de joyas como “Gila” y “Turtle Island”, del álbum “Devotion” (2008).

Como he comentado, el espectáculo sonoro comenzó con “Wild”, y con él también lo hizo el espectáculo visual. Poco antes de comenzar el concierto, uno de los trabajadores de la sala desveló cuatro paneles blancos situados en el centro del escenario. A medida que iban sonando las canciones, los paneles reflejaban las luces de los focos, que junto al humo, creaba una atmósfera envolvente idónea. Si a esto le añadimos la voz celestial de Victoria y los riffs de Alex Scally,  a uno le entraban ganas de llorar ante tal sublimidad.

 

Poco a poco las canciones iban pasando: Walk in the park, Norway, Other People… y le tocó el turno a “Lazuli”. Llegados a este punto me gustaría mencionar al público belga por varias razones. Primero, porque son altos, muy altos, y más en comparación con uno que es un tapón (1’68m), por lo que tocaba hacer virguerías para poder ver algo con claridad. Y segundo, por su comportamiento. La gente miraba inmóvil e impasible como el dúo norteamericano realizaba una actuación de bandera, pero como si la cosa no fuera con ellos. Eso sí, una vez terminaba la canción rompían a aplaudir y a jalear como si no hubiera mañana.

Como decía, le tocó el turno a “Lazuli”, y con los primeros compases de la canción el público se vino un poco arriba. Que la canción siguiente fuera “Gila” también ayudó a tal efecto. Pero llegados a este punto,  el calor sofocante entró en escena. La sala De Kreun contaba con una calidad de sonido espectacular, pero la ventilación brillaba por su ausencia. Afortunadamente no era un concierto de pegar botes, porque de lo contrario hubiéramos muerto sofocados. El calor era asfixiante, y hasta Victoria comentó entre canción y canción: “Thank you for sweating with us“, porque así fue, todos sudábamos cual guiri en una playa de Benidorm. No se dirigieron al público mucho más, se centraron más en dejarnos boquiabiertos.

Después de “Lazuli” y “Gila” vino la b-side del single “Lazuli”, “Equal Mind”, y a partir de este tema, es cuando llegó lo bueno. Uno detrás de otro, los temazos se sucedían: “The Hours”, “New Year”, “Zebra”, “Wishes”, “Take Care” y “Myth” para terminar. En todas ellas, la piel de gallina y los pelos como escarpias. Fue una auténtica gozada poder presenciar en directo una canción como Zebra, o como Take Care, o como Myth

Y ahí fue cuando se marcharon. Yo me quedé con la mosca detrás de la oreja, pues esperaba poder disfrutar de “Irene”, y todo apuntaba a que me iría para casa con las ganas. Pero cuando volvieron al escenario para los bises (Victoria por fin se quitó la americana, no sé cómo pudo aguantar el calor… bueno sí lo sé, quizás fuera para no enseñar la blusa arcoíris que llevaba puesta) los norteamericanos nos deleitaron con tres canciones más; una por cada uno de los tres últimos discos. Así, primero le tocó a “Turtle Island”, después, turno para la espléndida “10 Mile Stereo”, y para terminar, con una actuación magnífica, se despidieron de los presentes con “Irene”, que cierra el último disco, y que cerró también el concierto al ritmo de “It’s a strange paradise“. Final melancólico para una actuación de ensueño, perfecta. De camino a la salida todo el mundo coincidía: Sensacional concierto.

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