Día De La Música 2012 – Madrid

Séptima edición del festival urbano en Matadero-Madrid con motivo del día internacional de la música. Inagurando también el verano, el calurosísimo festival ha reunido un buen puñado de importantes bandas internacionales y haciendo bastante hincapié en las nacionales. Muchas sorpresas, otras tantas consagraciones y alguna que otra decepción. Felicidades a todos los amantes de la música.


Jueves 21

El verdadero día de la música en todo el planeta (21 de junio) fue el elegido para homenajear, por primera vez en Madrid, al genio del Albayzín Enrique Morente. Los Evangelistas arrancaron en la nave grande del Matadero, el escenario Spotify, con un sonido contundente y tremendamente noise, con menos deje flamenco y más electricidad. Esto sirvió para ir escupiendo las canciones más místicas del álbum, las más llevadas a su terreno, las que también coinciden con los primeros cortes del mismo. Pero sin lugar a dudas, el clímax lo alcanzaron, como era de esperar, con las dos artistas invitadas, tanto de la grabación del disco como del concierto. A Carmen Linares le bastó con esa única pero espectacular versión de “Delante De Mi Madre” para dejar a todos los presentes con la boca abierta. En seguida llegaría Soleá Morente y su imponente chorro de voz para interpretar de forma elegante y más que prometedora (está anunciada la continuación de la banda con interpretación íntegra de la hija del cantaor para este mismo año) “La Estrella” y “Yo, Poeta Decadente” junto a Arias. El final, una fiesta mitad flamenco y mitad rock, en la que ambos extremos (rockeros y cantaores) se sintieron a gusto los unos con los otros demostrando que ahí había química y que esta aventura no se puede acabar aquí. Su propia hija se encargó de gritar al micrófono lo que todos pensábamos allí dentro: viva Morente!!!



Viernes 22

Es de sobra conocido el calorazo que pega en la capital en cuanto empieza el verano, pero las restricciones desde el ayuntamiento no permiten comprimir un cartel en sólo la franja nocturna (a las 01:00 estábamos todos fuera del recinto). Lo que sí deberían hacer es intentar no programar tanto del festival en los escenarios exteriores en mitad de la tarde. No es sano.

Así, a las cinco de la tarde, lo que uno busca es sombra, y el Sr.Chinarro actuaba en el que al final fue el escenario con mejor sonido de todo el festival, el escenario Rockdelux, una especie de teatro acondicionado y con una acústica impecable donde se distinguían los cuatro instrumentos que allí sacaron a la perfección. Antonio Luque no estaba solo. La cantidad de registros del sevillano te hace ir a sus conciertos casi sin saber qué te vas a encontrar. En este caso, además de su acústica, le respaldó una elegante eléctrica, un soberbio bajo y un más que correcto batería. Menos del ¡Menos Samba! (2012) de lo que esperaba pero bien integradas en un repaso por, sobre todo, sus últimos discos donde “Babieca” (antes del divertido pero previsible final) resultó el temazo definitivo.

Imposible aguantar la temperatura en los escenarios exteriores más que nada porque veías el esforzado show de Lee Fields por un lado y la modernez cool de Twin Shadow (¿¿en serio organización, 6 de la tarde??) y te subía aún más la temperatura. Una pena.

Para Azealia Banks daba igual porque a la “best new thing” había que verla sí o sí. El brevísimo pero a la vez intenso espectáculo no defraudó, aunque habrá que volver a verla cuando edite LP, porque por muchas gimnastas que aparezcan para animar el cotarro, sigue sonando efectista el dúo DJ y cantante. “212” fue, eso sí, uno de los momentos del festival.

Cambios de horario para Tindersticks que me dejaron sin verlos, porque empezaba uno de los artistas más esperados de la jornada, James Blake. No entiendo cómo este concierto fue programado para un escenario exterior, cuando su intimista dubstep encajaba mejor con la oscuridad del escenario Spotify de aforo similar. Lo sorprendente es que pese a todo consiguió dar un recital de sonidos graves que yo nunca antes había experimentado. Es lo más destacable de un injustamente deslucido concierto en el que parte del público pedía silencio a la otra gran masa que no supo disfrutarlo.

Ya de noche (por fin) pudimos asistir a lo que se convirtió en lo mejor de todo el festival: Two Door Cinema Club. Desde el minuto 1 los irlandeses pusieron a bailar a todos en un auténtico desparrame de hits que en directo deja en pañales a tan celebrado disco de debut. Acojonante. Reconozco que el factor sorpresa ayuda, pues no esperaba tanto (tantísimo) de este entregadísimo cuarteto. Presentaron alguna que otra canción del inminente nuevo álbum que, sin desentonar, supieron a menos dentro de tanto single que contiene el primero. Amos.

Y para cerrar la jornada había que decidirse entre The Raveonettes y La Casa Azul. Lo de Guille Milkiway es de traca, porque la estrella en la que por fin se ha convertido lo justifica con un show impagable (hay que estar ahí dentro, Mefle). El atuendo, la pose, el teclado-órgano, las visuales, el guiño a eurovisión… todo lo hace a favor del disfrute. Lleno de singles, su espectáculo fue lo más divertido del fin de semana, y yo se lo agradezco. Crack.


Sábado 23

El decepcionante sonido que salía de la nave donde estaban tocando Frankie Rose nos escupió corriendo a ver al intimista James Vincent McMorrow en su versión más acústica. Él solito con su acústica conectó mejor con un entregado público que con banda, además de conseguir distanciarse del parentesco con Bon Iver con el que le asocian.

Al salir vimos cómo Fanfarlo se torraban al sol (camisa de franela el listo) del escenario principal en una jornada aún más calurosa que la anterior, y en la que otro cambio de horario nos dejó sin ver a Julia Holter. Pequeña decepción en el sonido de los londinenses pese al esfuerzo, pues ya no sabes si la temperatura distorsiona a peor el criterio. Las canciones las tienen, eso es una realidad, pero molesta no poder disfrutar de esta súper banda que es algo más que una copia de Beirut. Habrá que volver a verlos.

Y corriendo al Spotify a disfrutar de la principal razón de mi presencia en este festival. Christina Rosenvinge estuvo genial pero como no soy objetivo con ella, las sensaciones me las quedaré para mí. Respaldada a la guitarra y coros por Raül Fernández (Refree), el formato fue mucho más rock de lo que esperaba, dando un buen repaso a su nueva etapa en castellano (los dos últimos álbumes de estudio) y sin rescatar casi ninguna joya que sí aparecen en el reciente recopilatorio Un Caso Sin Resolver (2011). Sin acústicas en el escenario, la madrileña se pasó medio concierto con otra eléctrica y la otra mitad sentada al teclado. Es la más grande y encima jugaba en casa, lo tenía fácil. Pero es tan bestia su discografía que los fans no nos saciamos con sólo una hora de concierto.

Al salir casi flotando de allí nos encontramos con el ya empezado concierto de Spoon, con los cuales había perdido algo de interés tras verlos en el Coachella a través de Youtube. Error, pues sonaron mucho mejor de lo que los recordaba, con un Britt Daniel espectacular haciendo de verdadero líder que es. Buen sonido y perlas del Ga Ga Ga Ga Ga (2007) reservadas para el final en un gran concierto de rock que, pese a la otra vez mala elección en el horario, supieron salvar con creces.

Por muy buenos recuerdos que guardo del Deserter’s Songs (1998) de Mercury Rev, me daba pereza un concierto tipo Sigur Rós con el sol aún dando por culo, así que me pasé a ver al majete Mikal Cronin defenderse con su estupendo álbum de debut antes del partido de la selección, el cual coincidía con las casi dos horas programadas para Love Of Lesbian. Criticada por una gran mayoría, la organización dispuso una gran pantalla que permitía ver el encuentro contra Francia sin sonido mientras disfrutábamos de unos entregadísimos cabezas de cartel. Pese a la extrañeza de la situación, el llenazo de los barceloneses disipaba cualquier duda de quién iba a interpretar el rol de los Vetusta Morla del año pasado. A ratos muy moñas, con baladas, para mi gusto totalmente prescindibles, sonaron de maravilla en las canciones más potentes de sus dos últimos álbumes, con el sabido éxtasis general que supuso “John Boy”. Santi Balmes agradeció la elección de los fieles pese a la coincidencia con el partido mientras nos recordaba los goles de Xabi Alonso en un gesto que le honra aún más.

Estructurado casi en su totalidad como el día anterior, los que hacían de Two Door Cinema Club y La Casa Azul para cerrar, en esta jornada les tocaba a Maxïmo Park y Metronomy respectivamente. Si nos hubiesen dado a elegir, hubiésemos cambiado el orden de los días, pues lo del sábado fue mucho más decepcionante que el viernes. A los primeros sólo les salva la pose de un excéntrico Paul Smith y las canciones de su primer álbum. Nada más. Y la indietrónica mística y elegante de los segundos se queda a medio camino entre la fiesta y el sosismo en directo. Momentos chulos (por supuesto “The Look”) pero sin chicha. Menos mal que entre los dos nos colamos un rato en la sorprendente puesta en escena shoegaze de Apparat, con un sonido brillante.

Imágenes sacadas de la propia web del Día De La Música.

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.

ACEPTAR
Aviso de cookies