Crónica Festival SOS 4.8 2012 – Murcia

Qué ilusión cuando recibimos en la bandeja de entrada de nuestro correo electrónico la respuesta a la petición de pases de prensa para el Festival SOS 4.8 de Murcia. Estabamos pre-acreditados y pese a que ya teníamos abono, decidimos probar cómo era eso de estar acreditado oficialmente.

Primer error, pues resulta que por contra de lo que nosotros pensábamos, no nos habían concedido las dos acreditaciones que creíamos necesarias para cubrir el festival correctamente, sino que tuvimos que contentarnos sólo con una pulserita morada. Suerte que, como ya mencioné antes, teníamos nuestro abono y pudimos medio abarcarlo todo, pero aún así,  nos gustaría pediros disculpas por si nos dejamos algo en el tintero que estábais esperando leer. A continuación, nuestra crónica.


Viernes 4 de mayo

El viernes estaba claro quién iba a reinar. Era el día de Jarvis y todos los que estábamos allí (o casi) deseábamos saltar con aquel señor de raro porte. Pero eso sería a medianoche. En nuestra entrada al recinto nos recibía Nacho Vegas desde el escenario Estrella Levante, quizás algo sobrio para abrir un festival. En el auditorio The Magnetic Fields llenaban sin dejar una butaca libre y si bien no pudimos disfrutar de su directo, los que lo hicieron dicen que fue algo espectacular. Mientras tanto, el pistoletazo de salida del escenario Jägermeister fue a cargo de los locales Perro y Analogic, con la afición murciana animando desde el primer acorde.

The Kills tomaron el escenario Estrella Levante acompañados de cuatro percusionistas ataviados con unos pañuelos que tapaban su cara. Pero hasta ahí podemos leer, pues hubo un hecho que nos distrajo de todo lo que acontecía en los escenarios y nos obligó a encerrarnos en la Mustang Art Gallery. Un showcase/sesión de dj de los inclasificables Ojete Calor que desde ya podemos decir que fue uno de los mejores momentos del festival. Música de los noventa, de los ochenta, de los setenta… y canciones propias de los Ojete Calor.

Sudor, choni-disco y mucho bizarrismo para llevar sólo unas horas dentro del recinto, pero que como ya hemos dicho, propicó lo que fue una de las sorpresas del festival. Y de ahí, a cenar de fondo con la indie-tronica de los Friendly Fires. Bocatas asequibles, pizza, kebabs… la oferta gastronómica era variada. La cerveza a unos precios no demasiado elevados para ser un festival y rápido a coger sitio para el espectáculo que prometía Pulp.

El escenario estaba preparado. Las cuatro grandes letras colgaban y se encendían una a una, con los primeros acordes de “Do you remember the first time?”, pregunta curiosa para el que seguramente sea el último concierto de la historia de Pulp en España. “Mis-shapes” y “Razzmatazz” prometían una noche cargada de éxitos que terminó de explotar con “Disco 2000” y unos coros que hicimos entre todos. Jarvis hizo de maravilloso frontman, chapurreando español de una nota que tenía pegada a sus pies y que incluso se atrevió con un taconeo, cosas del excéntrico gentleman. Y tras “Babies” y “This is Hardcore”, llegó el momentazo del viernes, donde todos nos convertimos en “Common People” y bailamos, gritamos y comulgamos bajo el credo de Pulp.

Papelón que les tocaba hacer a The Gossip después del extásis entre Jarvis Cocker y los asistentes, pero para eso Beth Ditto tiene el carisma que tiene y a base de usar su maravilloso instrumento, ese chorro de voz, fue metiendose al público en el bolsillo. No faltaron las ya clásicas “Heavy Cross” y “Standing in the way of control” con interludio sorpresa en forma de “Smells Like Teen Spirit”. Presentaron también su nuevo single y estuvieron más que correctos en general, pero actuar después del cohete de la noche es complicado. Mientras tanto, los ecos que llegaban desde el escenario Jägermeister señalaban que The Leadings estaban dando un conciertazo por todo lo alto, lástima no poder haberlo comprobado con nuestros propios ojos. La electrónica que quedaba en forma de Simian Mobile Disco y John Talabot nos la perdimos, pues estabamos cansados y queríamos aprovechar el sábado en su totalidad.


Sábado 5 de mayo

La jornada del sábado nos las prometíamos muy felices. Era el día en el que tocaba el grupo que hizo que éste que escribe decidiera acudir al SOS 4.8 en su edición de este año. Pero ya hablaremos más adelante de ellos. La tarde pintaba gris y como ya viene siendo tradicional, un ligero chaparrón acompañaba a aquellos valientes que se atrevían a bailar a ritmo de los dj’s en el SOS Club. Los conciertos los inaguraron los ganadores del talentoSOS, Oso Leone y acto seguido Parade, quien con veteranía suplían a Maika Makovski (lástima no haber podido verles, pues su directo es algo que merece la pena y mucho).

En el escenario grande, Yuck eran los que bajo una fina lluvia que caía sobre los presentes, nos ofrecieron su propuesta de noise-rock con influencias claras de Sonic Youth o My Bloody Valentine, cargados de ruido y que tal vez hubieran encajado mejor a unas horas más oscuras. Pudimos comprobar cómo Antònia Font hacían caso omiso a aquellos que no entendían su lengua materna pidiéndoles que se expresaran en castellano y tras un par de canciones, nos dirigimos de nuevo hacia el escenario Estrella Levante porque sentíamos curiosidad por ver a Bigott. Bendito el momento en que lo hicimos. Allí, envuelto en un mantra tántrico inducido por los bailes del propio Bigott, desgranó los éxitos de su disco “The Orinal Soundtrack” y fue algo espectacular. Buen rollo, ganas de gustar y todos los presentes en un estado de gracia disfrutando de su actuación. Tanto disfrutamos que nos supo a poco y ya estamos deseando volver a verle en el Low Cost Festival. Y todo eso, sin soltar la primera fila, porque ahora sí había llegado el momento.

Con la voz de Marina de Klaus & Kinski de fondo, pues estaban tocando en el escenario Jägermeister, la espera hasta Mogwai se hizo corta. Bajaron las luces, colocaron todo el line-up de instrumentos y salieron a tocar. Con algunos problemas durante las tres primeras canciones, enseguida consiguieron arreglarlo. Entre los temas que tocaron, “Rano Pano”, “Hunted by a freak”, la imprescindible e impresionante “Mogwai fear Satan” y el apoteósico cierre con “Batcat”. Desde ya podemos decir que el escenario Estrella sí es capaz de sonar a un volumen muy alto. Los escoceses lo consiguieron dando el concierto más impresionante de todo el festival y así se escuchaba entre la gente que se congregó para escucharlos y que sinceramente pensamos que serían menos. Tambien hay que agradecer a la organización el haber permitido que un grupo de las características de Mogwai toquen en “prime time” en un festival de renombre.

Parón para cenar y recuperar fuerzas mentales, pues el concierto de Mogwai nos había dejado fuera de juego completamente. Pero lo siguiente no iba a ser menos escandaloso… The Flaming Lips montaron un espectáculo. Pero con todas las letras. Desde el momento del “nacimiento” de la banda, saliendo de una vagina proyectada en la pantalla que adornaba el fondo del escenario hasta el paseo de Wayne Coine por encima del público metido en una bola de plástico. Gente en el escenario, confeti, manos gigantes con lásers proyectados hacia una bola de discoteca… y un rock psicodélico que iba más dedicado a los fans que a los que estábamos flipando con las proyecciones y todo el jaleo que había encima del escenario. El Columpio Asesino, mientras tanto, disparaban guitarrazos cargados de mala leche desde el Jägermeister que a veces incluso sonaban desde la zona donde estábamos nosotros. “Toro” sonó atronadora y el público salió encantado.

Acto seguido, el chicle-pop de La Casa Azul contrastaba con la crudeza de los navarros, pero no por ello quedaba sin adeptos. “La Revolución Sexual” llevó a la catarsis al público y los temas del último disco de Guille Milkyway, La Polinesia Meridional, fueron coreados ampliamente en un concierto muy divertido. Pero el mayor número de asistentes se lo llevaron los catalanes Love of Lesbian. Los de Santi Balmes tomaron el escenario a ritmo de uno de los temas de su próximo disco, que sin ser una sorpresa, los asistentes ya coreaban perfectamente. Por supuesto, desgranaron gran cantidad de éxitos entre los que no podían faltar “Allí donde solíamos gritar”, “Niña imantada”, “Me amo” o el ya convertido en himno “Club de fans de John Boy”. Las canciones nuevas funcionaron de forma perfecta entre los seguidores más incondicionales, pero a aquellos que aún no habíamos profundizado en los temas nos dejaron un poco fríos. A destacar la colaboración de Ricky Faulkner en el directo, dándole unos arreglos diferentes a las canciones que nos tenían acostumbrados a escuchar los lesbianos después de más de dos años girando.

Y hasta aquí nuestro Festival SOS 4.8 de este año. Si tenemos que ponerle algún pero sería el mismo de siempre, la baja potencia en determinados momentos de los escenarios, que piden a gritos que el volumen suba unos cuantos decibelios. Por el resto, somos poco exigentes y nos conformamos con que, año tras año, sigan celebrando este festival sostenible que tanto gusta a los que no podemos hacer un gran desembolso en carteles espectaculares y nos parece una de las opciones más adecuadas en cuanto a calidad-precio.

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