Crónica Low Cost Festival 2012

Tres días con sus tres noches. Y qué tres noches. Cada día ha habido algo nuevo que superaba a la anterior. Y para eso estamos aquí y estuvimos allí. Si bien a través de nuestro twitter íbamos comentando un poco la jugada, nada como hacer una recopilación de los momentazos vividos por parte de nuestra redacción y que también queremos compartir con todos vosotros.


Viernes 27 de julio

Desde primera hora estábamos en el recinto. Hacía una semana que habíamos tenido el placer de conocer y compartir escenario con la gente de Aardvark Asteroid y allí estuvimos para apoyarles en su apertura del Low Cost. Subidos en el Red Bull Tour Bus daban la bienvenida a golpe de guitarra a todo el que fuera entrando en el recinto, con media hora de retraso sobre la hora programada. Tomamos contacto con los tokens, novedoso sistema monetario del festival y nos hicimos con unos vasos reutilizables y sostenibles para dirigirnos al primer concierto del escenario Lower. Allí nos esperaban luces de discoteca y bailes ochenteros gracias a Varry Brava, quienes supieron capear el temporal de las altas temperaturas con un sonido fresco y que por circunstancias, les abandonó durante “Ritual”, creando un improvisado coro con el público, que se lanzó a cantar la canción ante la ausencia de sonido exterior en el escenario “pequeño”. Tambien nos gustaría destacar que iniciaron su concierto deseando un feliz festival a todos los asistentes brindando con una copa de gazpacho. Muy grandes los Varry, una forma perfecta de entrar en “Calor”.

Antes de pasar al siguiente concierto, una ronda de reconocimiento del recinto. Comida, merchandising y el escenario de Sol Música. Pero es hora de ver a The Right Ons y el renacimiento del rock’n’roll en el Low Cost Festival. Potentes, contundentes, desgranando su tercer disco casi al completo. No hace falta decir que “On the radio” desató la locura entre los asistentes. Cuando terminaron su actuación, se produjo un peregrinaje hacia el escenario Budweiser (a partir de ahora, el grande, para evitar publicidad innecesaria). Lo que iba a suceder allí sólo se puede tildar de especial. Iván Ferreiro, arropado por su gran banda, nos iba a transportar a un viaje íntimo hacia su propio ser. Desgranando poco a poco temas de su discografía completa, no faltaron temas clásicos que ha revisitado recientemente en sus Confesiones de un artista de mierda. “Turnedo”, “El viaje de Chihiro”, “Farenheit 451” (coreadísima con ganas) y las imprescindibles “Años 80” y “Promesas que no valen nada” hicieron que un concierto ante miles de personas pareciera algo muy íntimo.

Llegaba el momento del primer cabeza de cartel. Los británicos Suede y su único concierto en España este año. Y se notaba, Mucho fan desde primeras horas, agolpados en las primeras filas. Y supongo que desde arriba del escenario notas esa predisposición del fan hacia tí. Y Brett Anderson salió a darlo todo. Sudando su camisa gris plata desde el primer segundo y sin parar de moverse y de manejar la actuación a su antojo, dieron un concierto perfecto. Grandes perlas en su setlist, las necesarias “Beautiful Ones”, “Trash” o “Animal Nitrate” crearon un karaoke entre los muchísimos asistentes que se concentraron ante el escenario grande. Desde luego, Suede siguen teniendo ese algo que atrae a la gente y saben perfectamente cómo explotarlo. Para despedirse de nosotros usaron “Saturday Night”, dejándonos a todos con los pelos de punta. El espectáculo atemporal que nos regaló Suede nos impidió ver a Is Tropical, pero sí tuvimos tiempo de disfrutar un rato de We Are Standard que con su funk-disco quemapistas tenían a todo el público bailando. Disfrutamos de temazos como “Other lips, other kisses” que en directo suena imparable.

Con cierto retraso sobre lo programado, Supersubmarina salían a defender Santacruz en el escenario grande. Si bien su sonido ha mejorado con respecto a su actuación del año pasado, se les puede achacar una falta de empatía con el público que no les sigue, pues sus letras de temática más bien triste conectan perfectamente con sus fans, pero no así con el asistente a un festival que elige verlos. Pese a esto, se vivieron grandes momentos con “Ana”, “Kevin McAlister” o el primer single de su último disco, “En mis venas”. Mientras tanto, en el escenario pequeño The Whip estaban haciendo de las suyas, obligando a quemar zapatilla a ritmo de electro rock incansable. Los que estuvieron allí hablan de uno de los mejores conciertos del festival. Desde luego, fue impresionante ver a todo el mundo saltar al ritmo de “Trash”.

The Sounds tomaban el relevo en el escenario grande, dispuestos a agradar al público que se había quedado después de los jienenses. Nosotros ya no nos quedamos a comprobar si lo consiguieron o no, pero pudimos escuchar a la salida los acordes de su hit “Tony the Beat” y aún nos permitimos un ligero bailoteo.

Así terminaba el primer día para nosotros (para casi todos, pues Alejandra se quedó a ver a One Many Dj, nuevo nombre ante la adversidad del dúo belga) y sólo podemos decir que nos quedan dos por delante y vaya dos.

El primer día fue un poco caótico a nivel general, debido al desconocimiento del sistema de tokens, que por suerte se solventó al día siguiente, el hecho de que los accesos estuvieran desbordados por un problema informático y mal indicados, el retraso en la apertura de puertas y algun que otro problema de sonido en ambos escenarios, aunque no se puede tildar de problemas graves, sino de una casualidad que puede suceder en cualquier festival.

Seguiremos informando sobre el sábado y el domingo.


Sábado 28 de julio

Después de una primera jornada que sobresalió en lo musical pero tuvo algún incidente a nivel organización, nos disponíamos a disfrutar del retorno de uno de los grupos bandera del Low Cost Festival. Hoy tocaba Placebo y la afluencia de gente hacía presagiar que iba a ser de récord.

Con los primeros síntomas de cansancio llegamos al escenario grande para comprobar como la encantadora Anni B. Sweet presentaba su Oh, Monsters! en el festival. Armada con su guitarra y sonriendo sin parar, los que nos quedamos viéndola bajo el sol de justicia que aún apretaba a las ultimas horas de la tarde. Un sonido mejor que el del día anterior y un público que comprobó como varios componentes de Vetusta Morla colaboraron con la artista malagueña. Y de aquí, pasamos a ver a los murcianos Second. Merecedores de un horario más cercano a los grandes nombres del festival, su legión de fans copó los alrededores del escenario pequeño para disfrutar de un gran concierto. Aunque no te gusten, hay que admitir que tienen un sonido compacto, de tintes épicos y que merece empezar a ser más reconocido a todos los niveles. “Rincón exquisito”, “Demasiado soñadores” o “Psicopático” fueron de las más coreadas y una vez más pudimos comprobar como Sean adora a Spiderman, subiéndose por los hierros del escenario.

 

A Fanfarlo no pudimos verlos y aprovechamos para romper una lanza a favor de Second, porque no hubiera estado de más que ellos hubieran ocupado el puesto que ocuparon los de Londres. No estamos diciendo que Fanfarlo no tengan calidad suficiente como para estar ahí, pero tal vez Second ya se hayan ganado el derecho a talonear al cabeza de cartel. Los “flamenquindies” de Fuel Fandango estaban deleitando a sus incondicionales mientras en el escenario grande se iban sumando asistentes para el plato fuerte del día. Brian Molko salta al escenario y empieza a descargar tema tras tema, éxitos imperecederos como “Every you, every me”, “Teenage Angst” o “Slave to the Wage” alternados con canciones de su último disco, como la que daba título al álbum “Battle for the Sun” o el single de éste, “For what its worth”. Molko se presentó a si mismo en un castellano más que correcto para lo que nos tienen acostumbrados los grupos internacionales, pero olvidó presentar al resto de la banda. Parece ser que al resto de componentes no afectó este gesto, ya que siguieron sonando con la misma fuerza y potencia desde el primer momento. “Song to Say Goodbye” y “The Bitter End” sonaron antes de los bises, en los cuales Placebo nos regaló el estreno mundial de un tema nuevo titulado “B3” y la interpretación de “Running Up that Hill”, una versión de un tema de Kate Bush. Desde luego, gran éxito de público el que tuvieron los ingleses acaparando la mayor audiencia del festival. Por algún motivo han repetido visita cuando tan sólo hace dos años que visitaron el festival por última vez.

 

Mientras en el escenario pequeño El Columpio Asesino repartía guitarrazos con claro sabor a Diamantes alcanzando el éxtasis mientras sonaba ese nuevo himno en el que se ha convertido “Toro”, sorprendía ver la cantidad de gente que se quedaba en el escenario grande para ver el show de La Casa Azul. Con su casco espacial en la cabeza, Guille Milkyway salió dispuesto a quemar la noche de Benidorm y lo consiguió. Con las proyecciones de la pantalla que estaba a sus espaldas y la ayuda de dos “autómatas” que le acompañaban, tuvo al público bailando durante más de una hora, salvo en los momentos en los que se sentaba al piano para suavizar el ritmo del concierto. La Polinesia Meridional estuvo bien representado en el setlist con momentazos como “Europa Superstar” o “Terry, Peter y yo”, pero no faltaron temas como “Super guay”, una coreadísima “No más Myolastan” y un broche final con todo el público saltando enfervorizado mientras disfrutábamos de una completa “Revolución Sexual”. Desde luego, uno de los conciertos más divertidos de ver de todo el festival.

 

En el escenario pequeño estaban actuando Citizens!, los apadrinados de Alex Kapranos que tanto están dando que hablar con su primer disco, pero cuando quisimos llegar a verles y debido a su escaso repertorio, estaban terminando. Sondeamos la opinión general y parece ser que les costó arrancar, pero una vez lo hicieron, cumplieron con las expectativas. Se iba acercando el final del día y caminamos de vuelta hacia el escenario grande para comprobar lo interesante de la propuesta visual y musical de Etienne de Crécy. Con su espectáculo “Beats’n’Cubes live” el dj francés puso las pilas a todos los asistentes a su espectáculo, centrado en la proyección de diferentes haces de luz sobre una estructura de cubos que parecía cobrar vida por momentos. Desde luego, siempre ayuda a que el espectador disfrute si además de una buena selección musical, la puesta en escena está cuidada. Un lujo para cerrar la programación en el escenario grande y despedirnos del festival por esa jornada.

Lo sentimos por Make The Girl Dance y los Zombie Kids, pero queríamos guardar unas pocas fuerzas para la jornada dominical.


Domingo 29 de julio

Tras dos días de fiesta y con el cuerpo cansado pero aún al pie del cañón, volvimos al recinto del festival con un añadido, el regalo de un token por parte de la organización para disculparse por los pequeños problemas del primer día. Es un gesto que demuestra su buena voluntad por tener contentos a los asistentes y se agradece el haberlo hecho.

McEnroe acercó a los más tempraneros a su actuación en el escenario pequeño. Un pop intimista, con letras muy trabajadas y que cautivó a los que presenciaron la actuación de los vascos. A mitad de su actuación y desde el escenario grande, las guitarras de The New Raemon empezaron a atronar a un volumen ligeramente más alto de lo normal. Como bien se encargó de recordarnos su vocalista, ése era el concierto de despedida de la gira de su último disco y querían hacerlo especial. También sonaron temas de sus discos anteriores e incluso versiones de Nueva Vulcano como “Te Debo Un Baile” o una alusión a su proyecto con Ricardo Vicente y Francisco Nixon tocando “Repartiendo el sombrero”, adecuadísima para los tiempos que corren.

 

En el escenario pequeño iba a suceder algo imprevisible. Bigott empezaba su concierto de forma más bien poco afortunada, con ruidos inconexos y difíciles de escuchar. Menos mal que sabíamos a lo que íbamos y pronto cambió el chip. Asistir a un concierto de este hombre es, además de disfrutar de su música, vivir una fiesta que el mismo Bigott se encarga de transmitir mediante sus extrañas coreografías. “Kinky Merengue” dio el pistoletazo de salida a la fiesta más descarada que explotó con “Cannibal Dinner” y todos los asistentes coreando su pegadizo estribillo. Tanto gustó a la gente que una vez terminado su concierto y a petición del público, regresaron para interpretar “Dead Mum’s” y “Bar Bacharach”. Los que estuvimos allí disfrutamos de lo lindo. Mientras tanto, en el escenario grande los valencianos de La Habitación Roja se dedicaban a lo que mejor saben hacer, tocar en directo. No se les puede reprochar nada a éstos chicos que siguen presentando su gran disco Fue eléctrico, con temazos como “Indestructibles” o “Ayer”. No faltaron referencias a trabajos anteriores y temas clásicos en sus directos como “El Eje del Mal” o “Nunca Ganaremos el Mundial” e incluso dieron un susto a través de las redes sociales cuando apareció una foto de su cantante, Jorge Martí, comentando que éste iba a ser el último concierto de La Habitación Roja. No os asustéis, se refería al último concierto de este mes, no se separan y nos queda grupo para rato. Disculpad que no vieramos a Jero Romero, pero necesitábamos cenar antes de disfrutar de Kasabian.

Y sí, hablamos de disfrutar porque lo que se vivió allí fue un cañonazo de concierto en toda regla. Desde los primeros acordes de “Days Are Forgotten” se notaba que Kasabian venían a darlo todo y así fue. Siguieron su actuación volviendo la vista hacia atrás y provocando saltos con “Shoot the Runner”. No podían faltar a la cita la muy brit “Underdog” o uno de los pilares de sus conciertos, “Club Foot”. No defraudaron tampoco con las versiones, como “Misirlou” o la más reciente “Everybody’s got to learn sometime”. Sergio Pizzorno y Tom Meighan no paraban de alentar al público a que saltaran excepto en el momento en que tocaron “Goodbye Kiss”, dedicada a las parejas que había presentes. Con “LSF” se despidieron del escenario para volver a rematar el concierto con unos bises destructivos. “Switchblade Smiles” sonó más electrónica que nunca y con “Vlad the Impaler” volvieron a conseguir una comunión perfecta entre público y artista. Como bomba final se guardaban la explosiva “Fire” en la cual hicieron que nos agacháramos para saltar con más fuerza. Repitieron varias veces su agradecimiento al público, a los cuales les dijeron que así es como ellos hacían su trabajo e incluso Tom Meighan regaló, una vez se habían ido sus compañeros del escenario, una versión a capella de “She Loves You”, de los Beatles, que todos los asistentes acompañaron con su voz. Triunfal recital de Kasabian a los que ya se les espera de vuelta por España.

 

Al salir del escenario grande, Triángulo de Amor Bizarro estaba desgranando su ruido perfectamente orquestado llevando al éxtasis al público con su ya clásico “De la Monarquía a la Criptocracia”. Pero aún quedaba un plato fuerte en el escenario grande y es que Vetusta Morla mueve a legiones de fans en el mundo indie y así sucedió. Desde el primer momento se notaba la magia entre los madrileños y el público que se preparaba a escuchar su largo concierto, casi rozando las dos horas. Combinaron canciones de Mapas con las de Un día en el mundo, dejando como puntos álgidos “El hombre del saco”, “Valiente” o “La cuadratura del círculo”. Sabemos que Vetusta Morla son un referente nacional en los festivales y una apuesta segura en cualquier cartel.

 

Putilatex orgasmaba en el escenario pequeño, encantados de encontrarse con su publico fiel y que celebraba los temas más famosos del grupo y sus irreverencias varias, masturbaciones incluídas. Y los noruegos Kakkmaddafakka (cómo cuesta escribir su nombre bien) fueron los encargados de poner el broche final al escenario grande con una fiesta de risas y buena música, donde se lo pasaron como niños e hicieron disfrutar al público de la misma forma. El éxtasis de los noruegos en calzoncillos y camiseta interior llegó con “Restless”. Habrá que seguirles muy de cerca, porque como sigan creciendo, tenemos fiesta asegurada para rato.

Buffetlibre cerraron el festival con un set que no podía ser más adecuado al papel que les tocó desempeñar. Un broche de fiesta mezclando canciones que pueden tacharse de temazos y que incluso incluyeron la sintonía de Mario Bros. Hasta aquí llego el Low Cost, porque ya no asistimos a la fiesta de despedida de la playa, pero desde luego, podemos decir que se coronaron como una de las apuestas más en forma en cuanto a festivales de verano en nuestro país. Si estuvisteis allí, sabéis de lo que hablamos. Si no, lo sentimos por vosotros, por habéroslo perdido.

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