Daughter – Sala Apolo, Barcelona (28/11/13)

Era algo que podíamos esperar. Daughter se ha erigido en uno de los fenómenos del año que termina y su popularidad crece a ritmo acelerado. Sin nada que les frene. Y es que muy pocas formaciones pueden presumir, “¡con la que está cayendo!”, de hacer un sold out en su doblete por España. Así las cosas, después de haber petado literalmente el escenario Vice en la pasada edición del Primavera Sound, Elena Tonra y los suyos volvían a la ciudad y esta vez, estaban avisados. Aún así, a la cantante y alma máter del trío alguien debería pellizcarla, porque de nuevo se mostró asombrada, como si de un sueño se tratara, por el hecho de haber puesto a rebosar la mítica sala Apolo.

Había ganas de escuchar en directo los temas del “If You Leave”, este primer trabajo con el que han seducido a un público extremadamente heterogéneo y se han ganado a la crítica especializada. Es evidente que lo del Primavera fue como una tapa (los conciertos en un festival sirven para disfrutar de un pequeño bocado y decidir si vale la pena o no verlos si es que vuelven, dentro de una gira), así que en Barcelona el público acudió dispuesto a degustar un menú de calidad, con primero, segundo, postre y café.

El primero lo sirvieron algo frio, abriendo con una “Still” que no terminó de cuajar en su ejecución, a pesar de ser uno de los temas más redondos del álbum. Menos mal que con “Amsterdam”, “Lifeforms” o las emotivas “Winter” y “Youth”, el concierto fue adquiriendo otra dimensión, con un Igor Haefeli que empezó a lucirse en la guitarra y un Remi Aguilella sacudiendo el polvo de sus baquetas. El carácter británico-depresivo que transmite Daughter en el primer momento, poco a poco se fue evaporando, y el público empezó a entregarse, aunque con cierta timidez. Y es que la crudeza de los temas que conformaron lo que podríamos entender como segundo plato, básicamente las pertenecientes al EP “His Young Heart” (2011), brillando por encima de todo “Landfill” y “Candles”, que pusieron la piel de gallina a más de uno.

Aún así, Elena siguió mostrándose más ruborizada de lo que debería a estas alturas del partido, hablando con sus desdichados zapatos acerca de lo bien que respondía el público. El postre y el café se sirvieron juntos, con una aceptable e introvertida versión del hit del año, “Get Lucky” de los Daft Punk. Un punto y final que dejó buen sabor de boca, aunque muchos esperaban algo más de ellos. A su favor hay que decir que con un solo LP publicado, aún no se les puede exigir la excelencia.

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