Eels – La Riviera, Madrid (28/04/13)

Mucho más difícil se hace pensar sólo en Mr. E con el directo de Eels, pues el peso del resto de la banda se convierte en determinante, no sólo porque él mismo se encargara de remarcarlo con cada una de las tres despedidas (hubo dos bises), sino por el aumento de potencia con respecto al disco que suponen las dos guitarras de P Boo y The Chet, el extraordinario bajo de Honest Al y la batería de Knuckles. Alguno de ellos cumple ya 10 años con Everett y allí lo celebraron.

Ya se presagiaba una noche barbuda cuando, de camino a La Riviera, me encuentro con Ignatius Farray en el metro. Pero lo que no me esperaba es que los cinco músicos luciesen, además del uniforme oficial de la gira (todos con chándal adidas negro), barba y gafas de sol, como unos Men In Black de coña. Gira europea que, por cierto, acabó anoche tras 10 semanas y con la que han presentado su reciente “Wonderful, Glorious”, décimo disco bajo el nombre de Eels.

Tanto potencial sonoro, como era de esperar, servía para representar las canciones más blueseras de su más actual repertorio, dejándose el supuesto “grandes éxitos” para los festivales. Así comenzó, con toda la artillería pesada: “Bombs Away”, “Kinda Fuzzy” y “Open My Present” del tirón, sin respiro. Soberbia forma de dejar las cosas claras desde el principio, ya que el sonido de una abarrotada Riviera (nunca vi semejante llenazo) hizo merecida justicia… o más bien al revés. La segunda sorpresa de la noche fue lo que vino a continuación: una impresionante versión a todo trapo de “Oh Well” de Fleetwood Mac, íntegramente rocanrolera y de la misma duración, un gustazo. Pero no sería la única. De sus álbumes anteriores rescató, cómo no, las más rockeras, que intercaló con los singles del nuevo aún por sonar (“New Alphabet”, “Peach Blossom” y “Stick Together”). Por eso parecía lógico acordarse más de “Hombre Lobo” (2009) con “Tremendous Dynamite” y “Prizefighter” y de “Souljacker” (2001) con una preciosa versión guitarrera de “Fresh Feeling” (quién lo diría) y “Souljacker, Pt.1” casi al final, que convirtió la sala en el apoteosis.

eelsbanda

También hubo algún momento de respiro, pues la otra vertiente de la banda vino representada, de forma casi anecdótica, por temas como “The Turnaround” (aunque también enfurece), “I’m Your Brave Little Soldier” ya en el primer bis y la otra sorpresa de la jornada: “Itchycoo Park” de The Small Faces que hizo las delicias de un público, mayormente, madurito. Inolvidable momento. Como lo fue también el cierre antes de los bises: la homónima “Wonderful, Glorious”, que ya olía a cierre de conciertos, venía a confirmar cuál es la mejor canción del álbum. El otro grandioso momento de la (dolorosa) despedida fue esa fusión que hicieron de “My Beloved Monster” con “Mr. E’s Beautiful Blues” a modo de mashup, como él mismo dijo y con la que nos vaciló a todos reconociendo su cansancio (eh, vamos… es una sola, pero como si fuesen dos).

Como fan de Mark Oliver Everett sabía que no me iban a defraudar, pero lo que no me esperaba era ese torrente sonoro, el sentido del humor que desprende el ya entrañable líder y mucho menos, un repertorio tan exclusivamente rockero. El factor sorpresa. Y sin “Novocaine For The Soul”, con un par. Maravilloso, Glorioso.

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