Mercromina @ Joy Eslava, Madrid (31/10/14)

Tras el paso por esa macrocelebración del 25 aniversario de Subterfuge que supuso El Día De La Música 2014 en la denominada The Big Stereo Party, la reunión de Mercromina (sin miedo, la mejora banda de dicho sello y principal motivo de asistencia al festival) se ha convertido en una realidad.

La banda de Joaquín Pascual, y con la misma excusa de alargar las bodas de plata del sello, pasaron por Madrid el pasado 31 de octubre (el 7 de noviembre en Albacete, y el 12 de diciembre en Valencia). La abarrotada sala Joy Eslava fue testigo de uno de esos momentos que uno guarda en el recuerdo por mucho tiempo. El concierto del verano pasado en Matadero Madrid duró un suspiro, también por el formato de festival, pero no es justo cortarle las alas a una banda que merece más minutos para desplegar su magia. Aun así, allí demostraron lo en forma que están tras su celebrada reunión. Pero fue en esta ocasión cuando, por fin, hemos visto a unos Mercromina poderosos, con muchas ganas y sonando, a ratos, celestiales. Tras una intro de esas de poner todo a punto, repartieron todo lo gordo de “Bingo” (2002) y “Desde La Montaña Más Alta Del Mundo” (2005), sus dos últimos trabajos. Esto es, y en orden, “La Gran Aventura” (shoegaze), “Huracán” (Los Planetas), “Lo Que Dicta El Corazón” (My Bloody Valentine), “Entrevista A Un Abducido” (krautrock) y “El Libro De Oro De La Congelación” (Slint). Así, todo de sopetón, para gozo y disfrute del treintañero (o mayor) público. Y lo de la media de edad del respetable es curioso, porque si allí más de uno ya pintaba canas, se convirtieron, por hora y media, en jodidos chavalillos coreando canciones de una banda que marcó sus adolescencias.

Esta vez, en sala, hubo tiempo para acordarse de discos anteriores, como del primer “Acrobacia” (1995), bien representado gracias a “Ciencia Ficción”, “Cacharros De Cocina” y “Pájaros”. Todo lo que rescataron del pasado, de hecho, sonó más contundente, más shoegaze y con más calidad que lo recordado. En particular el bajo de un José Manuel Mora en estado de gracia, que no dejó de destacar desde el minuto cero. Una preciosa y alargada “Vals De Ballenas” (dedicada, por lo visto, a unos tal Mariví & Flamer), junto a “Evolution” para el bis, fueron las rescatadas de un “Canciones De Andar Por Casa” (1999) algo olvidado. Pero es que cuando creías que ya habían desplegado todos sus singles, aún quedaba una “Chaqueta De Pana” para el cierre (antes del bis) que hizo las delicias de los allí presentes, con unas acertadísimas y preciosas proyecciones que hacían presagiar las ganas de carretera que tiene la banda. Y claro, tal y como había ido la noche, sólo faltaba una “En Un Mundo Tan Pequeño” para la que llamó a su hija Ángela, sabiendo todos que eso suponía el epílogo, sin guitarrilla country ni violín, pero con un agradecido estruendo final.

Dos conciertos de Mercromina en menos de medio año y ya quiero más. Ojalá no vuelvan a desaparecer jamás.

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