My Bloody Valentine – Effenaar, Eindhoven (04/09/13)

Un día antes del concierto de My Bloody Valentine en Eindhoven (Holanda), la banda irlandesa tocó en Bruselas con algún que otro inconveniente. Al parecer, la ley belga impide superar cierto nivel de decibelios y esta norma se le impuso al grupo sin miramientos por parte de los promotores de la sala. En los Países Bajos lo de las prohiciones no va mucho con ellos así que la sala en la que tocaban, Effeenaar, aseguró que ellos no impondrían ningún umbral de ruido al grupo. Y, claro, juntando esto y el cabreo que deberían traer MBV, el concierto se convirtió en diez mascletás juntas durante casi dos horas de concierto.

Antes de empezar a repasar el setlist y mis impresiones, me gustaría destacar varias cosas ajenas al grupo pero que me llamaron la atención al ser mi primer concierto en Holanda, país lejano al nuestro en muchos aspectos y en el tema de directos no podía ser menos. Lo primero, la gente no habla durante las canciones. Tampoco es que importe mucho en un concierto de estas características, pero sí en muchos otros. Segundo, la gente NO HACE FOTOS NI VÍDEOS. Apenas vi a tres personas en todo el concierto sacar móviles. El respeto al resto de público a ver a gusto el concierto era tal que a mí me daba vergüenza sacar el móvil hasta para ver la hora.

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Cuando entramos a la sala, un compositor/guitarrista belga interpretaba su música ambiental a base de distorsionar su guitarra. Era el telonero de MBV, al frente de su proyecto musical llamado Dirk Serries Microphonics. Una vez acabado su concierto, fuimos a la barra a pedir cerveza tapones para los oídos. Cabe destacar que Effenaar es una sala pequeña, pongamos que como La Riviera hasta la zona de las dichosas palmeras. Es un cubo negro, claustrofóbico incluso. En cualquier caso, no se agotaron las entradas a pesar de ser el único concierto de MBV en Holanda así que no había agobio de gente. Nos situamos en cuarta fila sin dificultad y esperamos a que Kevin Shields y compañía subieran al escenario.

Recuerdo el segundo antes de la primera nota de “I Only Said”, silencio sepulcral y a continuación una explosión de sonido que me hizo saltar del susto. Iluso de mí, pensé que podría intentar aguantar el concierto sin tapones. No llegué a la tercera canción sin ellos.

MBV repasaron su discografía centrándose en el legendario “Loveless”, rescatando algún que otro tema de su debut “Isn’t Anything” y sus EPs y presentado cuatro canciones de su reciente y esperado “m b v”. Una vez acabada “I Only Said”, sin apenas suspirar, nos lanzaron “When You Sleep” por si alguien no estaba ya metido en el concierto. Y, espera un momento, ¡se escuchan las voces! Eran apenas susurros procedentes de la estática (me recordó a Ariadna de Los Punsetes) e hipnótica Bilinda Butcher y de Kevin Shields, totalmente absorto en su guitarra.

“New You” fue el primer tema que tocaron de “m b v” y por si a alguien le quedaba alguna duda, lo llevan al directo a la perfección. Puso la guinda dream-pop al concierto y fue de los momentos más intimistas del concierto. Llegó entonces el repaso a los primeros trabajos con “You Never Should”, “Honey Power” y “Cigarette In Your Bed”, con un Colm enchufadísimo en la batería y Debbie desmelenada completamente con el bajo.

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Qué maravilla fue también “Only Tomorrow” con las susurrantes “Into the night” “Into the heart” y esas (románticas) repeticiones del final. Llegaba el turno de desgranar el “Loveless” y demostrar por qué se hicieron leyenda con canciones como “Only Shallow”, con la cuál el personal enloqueció in crescendo hasta el momento cumbre del concierto con esa joya (diría que bailable) llamada “Soon” y sus pegadizos teclados.

Para terminar y poner la nota (más) bizarra de la noche, “You Made Me Realise” se repitió dos veces con un interludio de al menos diez minutos de puro y plano ruido. Casi termino la crónica sin hablar de los visuales. Ríete tu de los psicodélicos salvapantallas que ponen ahora Tame Impala. Los de My Bloody Valentine mezclan explosiones, túneles a toda velocidad, paseos por bosques y luces intermitentes de todos los colores y formas posibles. Una maravilla visual que encaja a la perfección con los temas y lleva a un peldaño superior el directo de esta gente. Y sí, ese peldaño ya está en el Olimpo de los más grandes grupos de la historia. Y para mí, será el bolo del año.

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