Primavera Sound 2013

Las actividades culturales y musicales del Primavera Sound ya habían empezado a desarrollarse hacía varios días en salas y otros lugares de Barcelona, pero el Parc del Fòrum abrió sus puertas por fin el miércoles 22 de mayo para todo aquel que quisiese asistir a esta jornada gratuita. Cerrado gran parte del recinto, apenas se podía visitar el escenario/anfiteatro Ray-Ban, donde tendrían lugar los conciertos ese día. También algunos puestos de la feria discográfica abrían (Rough Trade) y nos sorprendían con precios de discos bastante tentadores. Recordamos, por ejemplo, el “Shields” (2012) de Grizzly Bear por 8€. Y así pasó, que se agotaron el segundo día.


Miércoles 22 de mayo


ALIMENT

Ya en el escenario Ray-Ban pudimos presenciar el concierto de Aliment desde el graderío. Estos chicos apadrinados por el sello catalán La Castanya defendieron más que bien su último disco “Holy Slap” (2012), subiendo la temperatura del público con canciones tan incendiarias como “Seein’ Black”. Punk y garage del rico.

THE BOTS

La primera sorpresa del festival se la llevaron The Bots, a los cuales ni habíamos oído mencionar. Su frontman embutido en un pijama rosa y su hermano a la batería con ese pelazo a lo Solange destacaron por su actitud punk y guitarrazos afilados a su temprana edad (ojo, 18 y 14 años respectivamente) que los colocan en la senda de The Black Keys o The White Stripes.

GUARDS

El concierto de Guards pasó sin pena ni gloria. A pesar de contar con un cantante muy entregado, no nos enamoró la propuesta del grupo. Algo que, según mi compañero Quique, sí hizo su teclista, y no precisamente por contribuir mucho en lo musical…

THE VACCINES

Foto de Dani Cantó

Foto de Dani Cantó

Era la apuesta más importante de la jornada (con permiso de Delorean) y efectivamente, allí llegó hasta la cincuentona más animada (no es broma) para darlo todo en los pogos de “If You Wanna”, “Teenage Icon” y toda la retahíla de hits con la que cuentan los británicos. Un público muy entregado (a veces demasiado) y un concierto divertido pero poco más que añadir.

DELOREAN

Una pena fue lo de Delorean. Aún no sabemos si fue por ellos o por la dichosa acústica del escenario Ray-Ban en la pista. Nos decantamos por lo segundo después de repetirse aquellos desagradables bajos en otros conciertos, impidiendo disfrutar de las voces y del sonido en general sobre todo en las primeras filas. En cualquier caso, la actitud de los vascos fue indiscutible y supieron llevar su electro dance a los pies de cada uno de los asistentes. Muy colorido el concierto pero ensombrecido por los problemas de sonido.

Queríamos acabar la jornada inaugural en la Sala Apolo como otros muchos disfrutando de Veronica Falls, John Talabot y Parquet Courts. Sin embargo, después de una hora y media de cola, nos quedamos a las puertas por aforo completo. Una pena, pero nuestra integridad física lo agradeció.


Jueves 23 de mayo


Primera jornada potente del festival que, a la postre, se convirtió en la mejor del mismo. Sin contar con los artistas más, a priori, significativos, el sonido de los escenarios grandes y el buen estado de forma de algunos artistas (Tame Impala, por dios), compensaron las estresantes carreras por el recinto para intentar abarcar el máximo número de conciertos. Gran error, pues el cansancio pasó factura. Pero qué coño, volveríamos a repetir itinerario.


EL INQUILINO COMUNISTA

¿Se puede pedir más para empezar el #bestfestivalever? Desde luego no es el mejor horario para el retorno de los padres del indie nacional, pero la apretada agenda de la jornada no perdonaba. Inaguraban el escenario Primavera con el temor de que sonase como el Ray-Ban en la jornada anterior, pero despejaron toda duda desde el primer minuto. El Inquilino Comunista se dieron el gustoso y merecido homenaje que merecen y esperemos que su regreso no se quede en este inolvidable concierto. A los Pavement españoles se les veía incluso más felices que a los propios veteranos asistentes (me sentí el joven del lugar), rescatando temazos como “Sukie”, “Colored View”, “The Fall” y una “Echocord” para el recuerdo. Uno de los conciertos de todo el festival.

WILD NOTHING

El primer plato fuerte de la jornada empezaba a las 18:30 en el escenario Heineken. La sosegada propuesta del grupo de Virginia no llegó a calar demasiado hondo. Puede que la temprana hora no beneficiase a un concierto de estas características, tan sólo “Shadow” y alguna más de su disco “Nocturne” (2012) consiguió agitar a los asistentes. Del nuevo EP “Empty Estate” (2012) tan sólo pudimos escuchar “Ride”. Incluso la maravillosa “Paradise” sonó algo sosa. Una pena.

WOODS

Una de las sorpresas de la jornada, y no por su ya sabida calidad sonora, sino por la rockera propuesta que ofrecieron, fueron los neoyorquinos Woods, que hicieron las delicias a los sufridos asistentes (sol de frente en el único día caluroso del festival) de un abarrotado escenario Vice. Allí estaba Jota (Los Planetas) y su legión de seguidores pasándoselo pipa como uno más. La banda de Jeremy Earl dio buena cuenta de su más reciente “Bend Beyond” (2012) en un agradecido formato rock psicodélico que dio poco margen a la también magnífica versión acústica de alguno de sus éxitos anteriores. Una gozada.

SAVAGES

Muchas ganas había de comprobar si las oscuras chicas de Savages enseñaban los dientes en directo o todo era postureo al final y al cabo. Pues va a ser lo primero. La cantante y líder de la banda, Jehnny Beth, mostró la actitud adecuada, ni exagerada ni falta de energía. Los grandes temas de su debut “Silent Yourself” sonaron arrolladores, véase “Shut Up”, “She Will” o la que cerró “Husbands”. A pesar de algunos problemas técnicos, las chicas no se achantaron y a base de improvisaciones consiguieron llegar airosas al final del concierto con el público en el bolsillo.

TAME IMPALA

Foto de Dani Cantó

Foto de Dani Cantó

Cuando uno giraba la esquina de la noria y se encontraba con la ingente masa de público que había convocado Tame Impala no sabía si esperarse lo mejor o lo peor de los australianos. De la noche a la mañana, del estudio de su casa a llenar festivales y estadios, esa es la evolución de Kevin Parker y los suyos. Habría que preguntarse cómo y por qué la propuesta de rock psicodélico ha calado tan hondo. En directo esa pregunta se esfuma como las diferentes imágenes y formas Windows Media Player que aparecían en las pantallas al son de “Music to Walk Home By” o “Keep on Lying”. El espléndido sonido del escenario Heineken ayudó a llevar a todos los asistentes esa marea de sonido made in “Innerspeaker” (2010) y “Lonerism” (2012). Hay que recordar que el cambio de formación del grupo (se fue el bajista, sustituido por un batería) se produjo poco antes de la actuación del Primavera Sound. Pero da igual, son músicos tan grandes que clavan cada tema que tocan, “Elephant” arrollador, “Feels Like We Only Go Backwards” hizo que nos desgañitáramos… Son enormes, ya lo han demostrado y ahora sólo queda que sigan subiendo puestos en los line-up de los festivales hasta que se encuentran en la cima.

DO MAKE SAY THINK

Su concierto en el nuevo escenario ATP fue totalmente eclipsado por la banda del gran Lou Barlow, que tocaba a la misma hora, así que los pocos que allí estábamos pudimos disfrutar cómodamente. Fue muy corto (40 minutos) y en esta ocasión la banda prescindió de los violines, saxos y trompetas, que habitualmente forman parte de sus conciertos, sonando más rockeros que nunca y más acorde al escenario y lugar en el que estaban. Empezaron muy electrónicos tirando de sintetizadores Moogs y recordando a “Self-Titled” (1998) del que, sin embargo, no tocaron ningún tema. Poco a poco fueron desarrollando lo que mejor saben hacer, un post-rock de calidad y magia por los cuatro costados, bebiendo de sus paisanos Godspeed You! Black Emperor y de Broken Social Scene, donde Charles Spearin también toca el bajo. Fueron sucediéndose temas como “Fredericia”, “The Landlord Is Dead” y “End Of Music” hasta que el tiempo se paró al empezar “Auberge Le Mouton Noir”, tapados, al principio, por los aullidos descontrolados de los que allí estábamos, y destrozándonos completamente el alma con dulzura, delicadeza y rabia contenida. Es cierto que el sonido no fue el mejor, que en momentos los dos baterías estaban desincronizados, que la Telecaster de Bencherist sonaba demasiado limpia, dejando a la luz los errores en la ejecución, vale; pero la sonrisa del niño al que le regalan una piruleta se vino a casa conmigo.

DINOSAUR JR

El sacrificio de perderme a Do Make Say Think lo compensó J Mascis y Lou Barlow con un concierto auto-homenaje como el que ofrecieron. Dio un poco igual la ausencia de Murph a la batería, pues el peludo sustituto se sabía de sobra unas canciones, ya inolvidables, que repasaban la gran época del trío de Amherst. Así, el reciente “I Bet On Sky” (2012) quedó despachado con dos únicas canciones y la portada del disco en el fondo del escenario. Lo que sí se echó en falta fue algo de volumen, pues aunque el sonido del escenario Primavera fue excelente durante todo el festival (pese a los puntuales petardeos en algún que otro concierto), con Dinosaur Jr. queríamos quedarnos sordos, sobre todo con el repertorio basado en “You’re Living All Over Me” (1987) y “Bug” (1988) y los torrentes sonoros que suelen salir de la guitarra de nuestro melena plateada preferido. El colofón final vino de la mano de la versión de “Just Like Heaven” (la de The Cure; la otra sonaría al día siguiente en el concierto de The Jesus & Mary Chain junto Bilinda Butcher) y la aparición estelar de Damian Abraham (Fucked Up) para interpretar “Sludgefeast” mientras no escatimaba en elogios al, según él mismo, mejor banda hardcore del mundo.

JESSIE WARE

Una de las apuestas más curiosas del cartel de este año, parece tenerlo todo para triunfar. Posee madera de diva, una voz perfecta para ejecutar ese género a veces tan fustigado como es el r&b y un largo camino por recorrer. Y aunque el escenario Pitchfork se le hizo algo pequeño, Jessie Ware supo jugar sus cartas con bastante perspicacia dejando claro de buen principio, que la suya no es una propuesta artificial y que sus orígenes en el mundo del house han pasado ya a mejor vida. Con una elegante puesta en escena, a pesar de estar acompañada por unos músicos algo estáticos, la londinense fue de menos a más presentando “Devotion” (2012), una de las sorpresas discográficas del pasado año en el Reino Unido. Así las cosas sonaron, entre otras, la hipnótica “Wildest Moments”, una simplificada “Running” o la pegadiza “If You’re Never Gonna Move”. Una artista interesante, tan responsable como sorprendente que, puede que dentro de poco, llegue a brillar en un escenario más acorde con su voz.

DEERHUNTER

Foto de Xarlene.

Foto de Xarlene.

De las tres veces (sí, tres) que pudimos ver a Deerhunter, la del escenario Ray-Ban fue la que menos nos gustó. Si te encontrabas en pista, las dos primeras canciones “Cover Me” y “Agoraphobia” sonaban tan mal (a Bradford Cox apenas se le escuchaba) que sólo te quedaba la opción de subirte a la grada. Gracias a dios (y Deerhunter) esto se solventó después de este desfavorecedor arranque. Ataviado con uno de sus ya míticos vestidos para acentuar su escuálida figura, Bradford y los suyos demostraron una vez más por qué es uno de los mejores grupos de la escena independiente actual. Con discos tan redondos como “Halcyon Digest” (2010), tienen una buena lista de temas para emocionar y agitar al público a partes iguales. Con su último disco “Monomania” (2013), llevan lo segundo un poco más lejos que lo primero. En esta primera cita con el público del festival cerraron con la canción que da nombre al disco y que ya origina una gran locura entre los fans.

GRIZZLY BEAR

Adorables como pocos. Enigmáticos, oscuros, mágicos e hipnotizadores. El directo de Grizzly Bear, escurridizo en nuestras fronteras, fue toda una delicatessen para los amantes de este folk inclasificable que han llevado al extremo con su último álbum “Shields” (2012). Desgranaron este último sonando espectaculares en “Yet Again” o “A Simple Answer”. Se metieron en el bolsillo a los escépticos con “Two Weeks”, tema reconocido por todo el festival gracias a los vídeos de Primavera Sound Foundation. También recordaron su segundo disco con “Knife”, que tampoco pudo faltar a la cita. La magia se acentuó con esa escenografía (de las mejores del festival) a base de sacos colgantes que subían y bajaban, se encendían y se apagaban, todo al ritmo sosegado de las voces de Edward Droste y los suyos.

FUCKED UP

Sacrificar a los insulsos Phoenix (no me odiéis) da para mucho, porque no sólo pude ver un rato de los franceses, sino que también disfruté de la mitad final de unos entregadísimos Fucked Up en el escenario Pitchfork. Después del baño de masas que el panzudo líder (ya sin camiseta cuando llegué) de la banda canadiense se dio al final de Dinosaur Jr., no dudó en mezclarse con su fiel público de las primeras filas para interpretar “Turn The Season” y convertir aquello en un agradecido pogo. Me quedé con ganas de más, pues siempre se agradecen propuestas así para olvidarte del dolor de pies. Lo curioso del concierto fue comprobar cómo tres integrantes de la propia banda fueron las únicas personas que no dieron saltos allí.

PHOENIX

Era uno de los cabeza de cartel del Primavera Sound que se esperaba que lo petara en el escenario Heineken y más o menos así fue. Nadie duda de la capacidad de los hits de Phoenix para hacer saltar y bailar a la muchedumbre. El problema es que esos hits se acabaron en “Wolfgang Amadeus Phoenix” (2009) y en el nuevo disco de los franceses, “Bankrupt!”, sólo hay pequeños destellos como “Entertainment” con la que abrieron. La solución fue, efectivamente, tocar el ochenta por ciento de “Wolfgang…” y meterse al público en el bolsillo con facilidad. Cabe destacar cómo los nuevos temas como “Don’t” o “The Real Thing” ganan bastante más en directo de lo que cabría esperar escuchándolos en el disco. El caso es que Thomas Mars, a pesar de su escasa carisma, supo resucitar el concierto cuando comenzaba a resultar cansino a base de sorpresas como la explosión de billetes en “Bankrupt!” o los manoseos con las groupies. Otra grata sorpresa, y que sin duda le dio un plus al concierto, fue la colaboración final de J Mascis (Dinosaur Jr.). Entretenidos pero ya. Y otra cosa… ¿dónde se dejaron “If I Ever Feel Better”?

FUCK BUTTONS

Los veinte minutos que tenía para ver a este dúo de Bristol (siempre Bristol) por los putos solapes me supieron a poco. La puesta en escena era tremenda, pero el sonido lo era aún más. Configurados en una desmesurada mesa de mezclas, uno en frente del otro y en perpendicular al público, se proyectaban detrás sus propias siluetas bailongas mientras desplegaban ese sonido digital tan jodidamente atractivo incluso para haters de la electrónica como yo. Cosas como lo que proponen estos dos está por encima del estilo musical, y el principio del concierto estuvo marcado por dos desconocidos temas que, esperemos, aparezcan en su nuevo álbum. Me fui de allí por culpa de Animal Collective y empezó a sonar “Olympians”. Casi me doy la vuelta. Fui fuerte y, al menos, amenizaron mi viaje hacia el jardín infantil del colectivo de Baltimore.

ANIMAL COLLECTIVE

El directo de Animal Collective es de esos en los que te preguntas “¿esta gente qué se toma y por qué estoy viendo esto?” pero cuando acaban piensas “qué jodidamente buenos son, nunca he visto nada igual”. Intentamos bailar en “My Girls”, de verdad que lo intentamos, pero la manera que tienen de cambiar los temas en el directo hace imposible predecir cada ritmo o cada estrofa. Hacen lo que les viene en gana y lo hacen rodeados de una escenografía que recuerda a los parques hinchables infantiles, aunque en este caso de pesadilla. La clave era sumergirse en sus bucles electrónicos y experimentales, olvidando que eran las 3 de la mañana y que Talabot esperaba en el Ray-Ban.


Viernes 24 de mayo


El día grande, para muchos, por la sola presencia de los esperadísimos Blur, también hizo honor al gran cartel del festival en general. 15 años sin visitar nuestro país son demasiados, y así lo demostró el escenario Heineken con el mayor de los llenos posibles. Pero no sólo del cuarteto de Londres vivió el Primavera Sound en esta jornada, también para el recuerdo. Hubo de todo.


DULCE PÁJARA DE JUVENTUD

Hicieron lo que tenían que hacer, evitar que nos quedáramos dormidos en las gradas del escenario Ray-Ban a las cinco de la tarde. Presentando su disco homónimo, estos catalanes defienden a la perfección esas melodías pegadizas y en ocasiones psicodélicas. Los del sello BCore pueden estar orgullosos con el fichaje porque algún día serán grandes, trasladando las inolvidables “Gigalove” y “Nacer 3” a un más que digno directo.

KURT VILE & THE VIOLATORS

Con ese espectacular “Walkin on A Pretty Daze” las expectativas de ver a Kurt Vile estaban por las nubes hasta el punto de tener que sacrificar a Pony Bravo en el escenario Primavera. Sin embargo, el escenario Heineken se les quedó enorme. Si algo aprendió Kurt Vile de este festival es que el pelo largo no es una opción. Abriendo con una descafeinada versión “Walkin On A Pretty Day” de su nuevo álbum, Kurt Vile intentó meterse en el concierto a base de luchar con los vientos huracanados que revolvían su melena. Su voz tardó varios temas en alcanzar la fuerza necesaria para que no se perdiera en las primeras filas. Les faltó actitud, carisma y puede que un mayor número de músicos para trasladar el tremendo sonido de sus discos al directo, aunque mejoraba bastante la cosa cuando el melenudo agarraba la guitarra eléctrica.

PEACE

Mucho público inglés y joven como era de esperar para ver a la última banda hypeada por NME. Pero en este caso, sí que estuvieron a la altura de lo que se esperaba. El escenario Primavera era el perfecto para la ocasión y los temas más destacados del grupo, “Wraith”, “Bloodshake” o “Lovesick”, hicieron bailar y cantar a los asistentes. Su cantante, con guitarra de doble mástil, mostró actitud y nos pudimos llevar buen sabor de boca, pero ya.

OM

El cambio de horario de Swans a la franja de Blur para no coincidir con, precisamente, Om, me hizo decidirme por ellos viendo lo que ofrecían otros escenarios. Al dúo californiano de doom-metal liderado por Al Cisneros se le unió el estiloso Lichens (Robert Lowe) para la grabación de su último “Advaitic Songs” (2012) que interpretaron casi en su totalidad, donde destaca, por encima de todo, el bajo del propio Cisneros y la batería casi jazzística de Emil Amos. Interesante propuesta, pero más llamativo aún era ver al respetable: toda una suerte de encapuchados y barbudos moviendo la cabeza al son del drone que del escenario salía.

DJANGO DJANGO

Foto de Eric Pamies.

Foto de Eric Pamies.

Uno de los conciertos más divertidos y bailables que se recuerda del festival (con permiso de Hot Chip y Djs varios). Después de su paso por el Dcode el pasado año, los ingleses siguen explotando su disco debut homónimo a base de experimentar en el directo, retorciendo más si cabe sus intrincadas melodías psicodélicas y ritmos árabes. Por poner un ejemplo, costó reconocer los inicios de su ya mítica “Default”. “Skies Over Cairo”, “Waveforms” o “WOR” sonaron muy bien aunque en alguna ocasión se extendieron demasiado con sus propios bucles electrónicos. Ayudados de instrumentos salidos de dios sabe donde, Django Django fueron una apuesta segura para entrar en calor en el gran escenario Heineken.

THE BREEDERS

Concierto nostálgico por excelencia, las Breeders venían a presentar, íntegro, su mayor éxito, “Last Splash” (1993). Y la crudeza de no poder ver a Solange, la prometedora hermana menor de las Knowles, tuvo su recompensa pese a los petardeos antes mencionados del escenario Primavera. Aquello fue una fiesta ya desde “Cannonball”, pero más sorprendente fue el recibimiento de ese otro atemporal hit, “Divine Hammer”, aún más celebrada en directo, ya que sonaban más rodadas en la segunda cara del disco, como una de las Deal se encargó de recordar. Ay el formato vinilo… Podías ver el agradecimiento con el que tocaban desde las sonrisas de las hermanas hasta el entregado público. De hecho, antes de la gloriosa versión de los Beatles (“Happiness Is A Warm Gun”), cuando tocaron el reprise de “Roi” (dura menos de un minuto), una de ellas llegó a decir: qué esperabais… “Last Splash” es así. Pues eso, una puta joya de disco.

El que podría haber sido el concierto de la jornada quedó ensombrecido por unos problemas de sonido con las voces de los cantantes de Local Natives que no se quisieron resolver, y no por culpa de Taylor Rice y Kelcey Ayer precisamente, que pidieron como ochenta veces que les subieran los micros. El caso, en las primeras filas (tercera en mi caso) sonido espectacular pero de las voces ni rastro, tan sólo en algunas como “Who Knows, Who Cares” se pudo disfrutar al completo de la actuación. Centrándonos en lo bueno, la actitud de estos chicos, y en concreto de su frontman no pudo ser mejor. Recordándonos su último concierto en España (una sala en Barcelona con 80 personas), Local Natives se sorprendieron de ver el escenario Pitchfork hasta arriba de gente. Con solo dos discos, cualquier setlist que elijan es un éxito asegurado. En esta ocasión, brillaron con “Colombia”, nos sacaron la sonrisa en “World News” y se despidieron con un final apoteósico de “Sun Hands”. Enorme directo pero que canten más alto o cambien de técnico de sonido. Ah, y a la próxima al escenario Heineken.

DAUGHTER

Elena Tonra y sus dos compañeros de Daughter no se habían visto en otra así en su vida. Ir al concierto mereció la pena sólo por escuchar a Elena ese “Oh, I can’t believe this” nada más salir al escenario. Y es que el Vice se les quedó enano para congregar a toda esa gente, a la luz de una luna llena preciosa. Nosotros mismos nos sorprendimos de que una de las revelaciones del año hubiese sido escuchada y apreciada por tanta gente. Y además, descartando a James Blake (empezaba poco después) y coger sitio para Blur, que eran las otras dos opciones a esas horas. Poco pudimos ver del concierto, pero tan sólo escuchar la cálida voz de Elena en “Still” y las animadas guitarras en “Human” ya mereció la pena. Esperemos que vuelvan pronto a nuestro país y no se entere tanta gente.

BLUR

Foto de Eric Pamies.

El gran cabeza de cartel del festival se mire por donde se mire era Blur. Una de las reuniones más esperadas de los últimos años que sólo pasaría por nuestro país en el marco del PS y tras quince años sin pisar España. Damon Albarn, Graham Coxon, Alex James y Dave Rowntree tenían muchas ganas de volver a tocar en Europa, donde realmente se les aprecia y valora. La actitud de Damon desde el primer segundo fue la de quien se siente jugando en casa y tiene todo a favor para contentar a sus seguidores. Mucho se ha hablado del setlist, que si faltó ésta, que si faltó la otra. Obviamente el concierto no podía durar tres horas, de hecho algunos diríamos que duró quince minutos. El caso es que volvieron a prender la mecha del britpop con “Girls & Boys” y todos enloquecimos. Cayeron canciones de toda la discografía, resultando gloriosas “Beetlebum” o “This is a Low”, con “Tender” o “The Universal” casi se nos saltan las lágrimas y con “Country House” o “Parklife” berreamos bien a gusto cual hooligans. También hubo sorpresas como “Caramel” o una versión muy completa y preciosa de “For Tomorrow”. Para terminar y contentar a los aficionados al FIFA, se despidieron con “Song 2”; pogos, saltos y sudor ya tuvieses veinte tacos o cincuenta. Bolo de los que pasan a la historia.

TITUS ANDRONICUS

Se notó la preferencia de la gran masa al emigrar de Blur, ya que todo el mundo se dirigió a ver a The Knife mientras que unos pocos, con todo el subidón, preferimos los riffs y estribillos de las agradecidas y coreables canciones rock de Titus Andronicus. Sin miedo a que el escenario volviese a sonar con poco volumen (lo de Local Natives fue casi imperdonable), allí nos adentramos a ver cómo el escenario Pitchfork se viniese abajo con tanto ruido. Primera sorpresa. La segunda fue ver cómo Patrick Stickles, líder y cantante de la banda, se arriesgase no sólo con el español, sino con criticar muy duramente, y en nuestro mismo idioma, a la revista que daba nombre al propio escenario. Con un par de cojones, llamó estúpidos a tan famosa publicación porque, según ellos, no les gustó su tercer elepé, “Local Business” (2012). Desde aquí nos preguntamos exactamente lo mismo, porque la defensa en directo de tan buen álbum no dejó tiempo para la duda. Grandísimo directo por carisma y por esa forma de tocar animando al público. El amigo acabó entre el público diciéndole a los de seguridad que intentaban devolverle al escenario: “no problemo, todo bien”. Muy fan.

THE KNIFE

Había dos tipos de público en The Knife. Estaban los que sabían de la existencia del tour “Shaking The Habitual” y los que desconocían por completo a qué venían los suecos esta vez. Si eras de los primeros probablemente entenderías qué ocurrió en el escenario y muy posiblemente lo disfrutaras. Si eras de los segundos, habrías durado quince minutos y molestado a los primeros saliendo del concierto. “Shaking The Habitual” es tan conceptual, atípico y “anti-todo” que sólo se puede defender de la manera en lo que lo han planeado The Knife: una representación artística basada en bailes y danzas con influencias de todo el mundo. Ah, y playback también, pero no de los cutres de gala de nochevieja. Desde los inicios en los que iban apareciendo bailarines y uno de ellos tocaba con delicadeza un arpa introduciendo “A Cherry On Top”, uno dudaba si estaba en un concierto o un ritual satánico con tanto encapuchado. Repasaron su nuevo disco con un total de siete canciones de diez, de las cuales destacó la soberbia “Full Of Fire”, con la cual el público pasado de alcohol y otras drogas varias intentó venirse arriba sin éxito. Estuvo complicado disfrutar al máximo de la performance de The Knife, eran las tres de la mañana y la gente a tu alrededor tenía ganas de fiesta. Para terminar, los suecos no se quisieron olvidar de su famoso “Silent Shout” y el público enloqueció, ahora sí, con razón. Karin agradeció al público la asistencia y se marchó con el resto de bailarines a (suponemos) seguir meditando por qué la gente no entiende su nuevo disco.


Sabado 25 de mayo


El último día grande del festival lo encabezaba My Bloody Valentine. El ensordecedor concierto de los irlandeses vino precedido por muchos otros momentos inolvidables. La arriesgada propuesta de Wu-Tang Clan, el retorno de Camera Obscura, la confirmación de Phosphorescent, la nostalgia de Los Planetas o la sustitución de Band Of Horses por unos, esta vez sí, memorables Deerhunter. Pero si hay una imagen inolvidable, esa será la del amanecer con Dj Coco.

GUADALUPE PLATA

Uno de los grupos importantes nacionales de este Primavera Sound era, sin duda, Guadalupe Plata. Con su nuevo disco publicado a principios de año, los de Jaén fueron un terremoto de 8 grados en la escala Richter en el escenario Ray-Ban. En esta ocasión, el público cambió el café en la grada por la birra en la pista y disfrutó de un gran concierto.

NILS FRAHM

Poco le hizo falta a una buena amiga para convencerme de ir a ver al joven prodigio alemán y no sabéis cuánto se lo agradezco. Por una parte, porque tocaba en el Auditori Rockdelux y no me podía ir del Primavera sin visitarlo, y por otra, porque a Guadalupe Plata ya los había visto en directo y era buen momento para sentarse, relajadamente, en dicho escenario magnético. Nils Frahm puso a prueba la tremenda acústica del recinto dejándonos a todos levitando con su perfecta combinación entre sintetizadores y piano de media cola (con el que centró casi toda su actuación). El dominio que tiene de dicho instrumento, combinado con la vanguardia de la propuesta electrónica convirtió aquello, de verdad, en una experiencia irrepetible, hasta el punto de enseñarnos, con sus dos últimos temas, por qué el piano es un instrumento de cuerda (parecía un arpa) y percusión. Espeluznante e hipnótico a la vez. Salí de allí con escalofríos.

THE SEA AND CAKE

Fueron calentando con temas de discos anteriores pero, sorprendentemente, cogieron carrerilla con los del reciente “Runner” (2012). Empezaron a sonar mejor con el paso de los minutos, muy en la línea de la calidad que desprenden. Son sosos y algo distantes, parecen fríos… no como sus canciones, tan llenas de texturas que dan un calorcito que nos vino genial en esta jornada tan gélida. Muy profesionales y de sonido exquisito.

DEERHUNTER

“Hello, we are Band of Horses decía el cachondo de Bradford Cox al salir al escenario. Y es que Deerhunter fueron los encargados de sustituir a Band of Horses por su cancelación (perdieron la conexión del vuelo por unos tornados en Oklahoma…). El escenario Heineken es donde deberían tocar siempre porque aquí sí sonaron perfectamente, se lo comieron prácticamente como hicieron con el Ray-Ban pero nosotros lo escuchamos genial esta vez. Agradecieron al Primavera Sound por confiar en ellos y halagaron la propuesta del festival. En cuanto a lo musical, un setlist casi calcado al de la primera cita salvo por el inicio con “Cryptograms” y el hipnótico final con “Punk (La Vie Antérieure)”. Otra vez más, de los mejores directos.

THEE OH SEES

La epicidad del concierto de Thee Oh Sees fue tal que casi perdemos a un valiente redactor de INDIEfermag que se adentró en las primeras filas a sufrir el mayor pogo vivido en todo el festival. Os podéis imaginar cómo se lo pasó la criatura. Dando muy buena cuenta a su más reciente trabajo, “Floating Coffin” (toda la segunda mitad del bolo), también hubo tiempo para los éxitos pasados, tocando casi cada disco previo de refilón. Divertidísimos, con mucho ritmo y tan en forma en directo como a la hora de editar discos. Además, el carisma de John Dwyer llega a tal punto que no sólo parece coger fuerzas infinitas a base de soltar escupitajos, sino que es capaz de parar el concierto, dos veces, para decirle a uno de seguridad que dejase al público saltar y borriquear en paz: “¿qué pasa con tu puto culo? si no dejas de coger a la gente del cuello nos vamos de aquí”. Y a todos en el bolsillo. Épico.

WU-TANG CLAN

Foto de Eric Pamies.

Foto de Eric Pamies.

¿Qué pintaban siete tíos con cara de pocos amigos en un festival indie? Si, eran los Wu-Tang Clan, una de las formaciones con más peso en la historia del hip-hop internacional. Una vieja gloria a la que muchos quisimos acercarnos a ver, más que nada, por pura curiosidad. Y te guste o no el género, los chavales se montaron una fiesta por todo lo alto, pronunciando unas cuantas veces “Hello Barcelona”. Beats acompasados, alguna que otra palabrota del palo “motherfucker”, muchos saltos, una peculiar y breve versión del “Come Together” de los Beatles y algún que otro homenaje al fallecido miembro Ol’ Dirty Bastard. Los veinte años que celebraron en Barcelona no parecen haber pasado para esos chicos que convirtieron el escenario Primavera, por una hora, en una embajada del Bronx neoyorquino de mediados de los noventa.

CAMERA OBSCURA

Cuando aún retumbaban los loops de Wu-Tang Clan en el escenario Primavera, un cada vez más numeroso público se disponía a ver en directo a Camera Obscura. La formación escocesa de pop liderada por Tracyanne Campbell, que tuvo la suerte de actuar en uno de los mejores escenarios posibles del festival como es el Ray-Ban, empezó con “Do It Again”, adelanto de “Desire Lines”, nuevo álbum que saldrá este mes de junio rompiendo un largo silencio desde aquel “My Maudlin Career” (2009), y que mantiene esa esencia de pop británico azucarado a la que nos tienen acostumbrados. No obstante, no tardaron en iluminar la noche con himnos pop como “Let’s Get Out Of This Country”, la pegadiza aunque algo desacelerada “Lloyd I’m Ready To Be Heartbroken”, “Come Back Margaret” o “French Navy”. La calidez de tintes melancólicos de “Razzle Dazzle Rose” sirvió para cerrar una actuación, que para muchos de los asistentes, se hizo algo corta.

PHOSPHORESCENT

Matthew Houck y su banda de músicos ofrecieron uno de los conciertos más íntimos del festival. Mientras la mayoría del público español escuchaba “Una Semana En El Motor De Un Autobús”, unos pocos españoles y muchos extranjeros fuimos a ver cómo sonaba el espléndido (y poco reconocido) “Muchacho”, último disco del grupo. Pues bien, sonaba muy bien. Si a eso le añadimos que estuvimos en primera fila, viendo cada movimiento de Matthew y las miraditas de confianza entre los dos teclados y el batería, el concierto se convirtió en uno de los más especiales de este PS. Fue muy breve, pero cálido como pocos. La interpretación de Matthew me sorprendió al descubrir que poco tiene de tipo frío y apático. Todo lo contrario, a las pocas canciones se quitó la chaqueta y se quedó en manga corta comiéndose el escenario. El teclado en “Song For Zula” (permitidme, una de las canciones de este 2013) nos puso los pelos de punta, la batería de “Right On / Right On” nos animó el esqueleto y para terminar el setlist, “Los Angeles”, toda una sorpresa de su anterior disco, en la cuál Matthew nos invitó a acompañarle con esos gloriosos “ah aaah”. Sólo faltó que se acordaran del “Aw Come Aw Dry” (2005) y alargar un poco más la velada. Bonito, muy bonito, y con la luna llena al fondo.

LOS PLANETAS

Los que elegimos a los granadinos en el escenario Primavera lo teníamos claro: justo al acabar tendríamos que salir pitando al Heineken a ver a los irlandeses y principales cabezas de cartel. Pero qué demonios, quién se querría perder ese homenaje que era escuchar, en orden, el disco más importante, por excelencia, de la comunidad indie nacional. A “Una Semana En El Motor De Un Autobús” (1998) no le hicieron falta ni las, al principio, desafinadas voces de un Jota que intentaba contener su euforia sabiendo que la comunión que existía con el público era total y que hasta en el tema vocal se vino arriba a medida que pasaban, a una velocidad endiablada, las canciones de tan importante álbum. En las primeras filas donde nos encontrábamos todo fue como habíamos soñado: una auténtica fiesta a medio camino entre la nostalgia y la seriedad de sabernos en mitad de algo muy importante. Además, sonaron de puta madre. Que lo repitan.

MY BLOODY VALENTINE

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Lo primero que llama la atención del directo de My Bloody Valentine (mis más esperados del cartel) es que parecía que los micrófonos no funcionaban. Luego me enteré que, los de Dublín, suelen prescindir del apartado vocal para convertir sus directos casi en instrumentales. Daba igual no escuchar casi las voces de Butcher o Shields, pues el desparrame sonoro que del Heineken salía no era ni normal. El directo de esta gente es tan salvaje que sospecho que los colocaran como cierre de ese maravilloso escenario por si petaba más de un altavoz. Poco debió faltar. Lo más increíble de todo es que, aun dejándonos sordos a todos los allí presentes, consiguieron sonar nítidos y cristalinos, desde la primera “I Only Said” hasta la inolvidable “You Made Me Realise”. El repaso al reciente “M B V” fue casi anecdótico (sólo “New You” y “Only Tomorrow”), pero encajó a la perfección con “Honey Power”, “Only Shallow”, “Soon” y demás canciones para la eternidad. Inolvidable.

HOT CHIP

Fiesta, mucha fiesta. Drogas, muchas drogas. Y todos a bailar…

DJ COCO

La ya mítica sesión de Dj Coco se centró en recuperar los temas indie que más pegada han tenido en los últimos años para convertir el escenario Ray-Ban en un Ocho y Medio o un Razzmatazz. No faltó “How Deep Is Your Love?” de The Rapture, “The Bay” de Metronomy o la apoteósica “Midnight City” de M83, en la cual se disparó confeti (no como en sus normalizados directos) por todo el público dejando la imagen del cierre del festival por todo lo alto. A ello se le sumó el amanecer sobre el mar de fondo y un público entregadísimo al que tuvieron que echar a patadas los seguratas del Parc del Fòrum. A ver quién era el gilipollas que se quería ir de allí.


Domingo 26 de mayo


Después de un merecido descanso, el día del Señor lo empleamos algunos enfermos en seguir viendo conciertos que el festival proponía. Esta vez, y acompañados de un agradecido calorcito, el marco ideal era el Parque de la Ciutadella, en pleno centro de Barcelona.


MAC DEMARCO

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El relajo hizo que no llegáramos ni a ver a Cayucas, pero sí pudimos disfrutar de un entrañable Mac DeMarco que hizo las delicias de los allí presentes con un concierto cercano y plagado de humor. El repaso a su exitoso “2” (2012) vino acompañado de versiones de Lynyrd Skynyrd y Kid Rock y un momento para el recuerdo: cuando subió a su propia novia a lomos para interpretar la preciosa “Still Together” (filetazo final incluido). Repartió cigarros, bebió whiskey de alguien del público, pidió tabaco porque se quedó sin él, contó chistes, rapeó… en definitiva, como un niño chico. Mucho carisma. Un grande.

ALLAH-LAS

Ya en la sala Apolo, por la noche y con la intención de ver, por tercera vez, a Deerhunter (llamadnos frikis), descubrimos a Allah-Las y nos llevamos una muy grata sorpresa, pues su rock and roll al más puro estilo retro bebe tanto de Love como de The Byrds. Igual estábamos hypeados por lo bien que suena esa sala, pero el caso es que acabamos la mar de contentos con el descubrimiento y a la búsqueda de su único y homónimo álbum del año pasado.

MERCHANDISE

Después de oírlos desde la distancia dos días antes en el escenario ATP, algo de expectativas había por ver si era un espejismo ese parecido con Franz Ferdinand. Efectivamente y sí, Merchandise no valen un duro hasta el punto de alucinar con las notas que tienen sus álbumes en Pitchfork. Consejo: pasad de ellos. El grupo más del montón de todo el festival.

DEERHUNTER

Y, por fin, Deerhunter… otra vez. Estábamos exhaustos, pero era lo que veníamos a ver principalmente. La sensación de estafa existió, pues el concierto fue calcado al del día anterior en el escenario Heineken, pero con la excusa de que éste era el que, se supone, habían preparado y era el anterior el que tuvieron que improvisar. Da rabia que una banda tan potente no tenga algo más en la recámara, pero también hay que reconocer que, lógicamente, fue el mejor de los tres debido al sonido y la cercanía que desprende el recinto. La saturación con los de Bradford Cox nunca llega porque son muy especiales. Ponga a unos Deerhunter en su vida.

Y así, con los de Atlanta, dimos por concluido el Primavera Sound 2013, el festival que muchos podrán ratificar con eso del pretencioso “Best Festival Ever”. Por nuestra parte, podemos dar fe. Hasta el año que viene.

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