Ty Segall, Sala Apolo, Barcelona (23/10/14)

La banda californiana del inquietante Ty Segall pasó por Barcelona para presentar su nuevo LP, el magnífico “Manipulator”, en una sala prácticamente llena, con un público entregado, sudoroso y que aunque rondaba los 30 años tenía muchas ganas de saltar, gritar, empujarse y celebrar el garage, el rock, el pop, el punk y la psicodelia.

Tras la actuación de J.C. Satan, grupo hasta entonces desconocido para mí, el show de Ty Segall comenzó con la presencia en el escenario de un personaje que resultó ser colaborador de la banda y que, vestido de vaquero, con su mostacho y sombrero tejano, presentó a la banda con un discurso curiosamente largo y apasionado, todo en inglés y aderezado por los gritos “cariñosos” del impaciente público. Aprovechó para tocar el comienzo psicodélico de “Manipulator” al teclado y al acabar corrió a esconderse en el backstage (después sería el bajista el encargado de tocar con la mano derecha los teclados en algunas canciones mientras con la izquierda, sorprendentemente, era capaz de seguir tocando el bajo).

Del último trabajo tocaron 12 canciones prácticamente seguidas, quemando buena parte de la pólvora en los 5 primeros temas para el delirio de los presentes en las primeras filas (“Manipulator“, “It’s Over, “Tall Man Skinny Lady“, “Feel” y “The Faker). Después pasaron brevemente por su discografía previa y finalmente ofrecieron un par de bises (“I Wear Black” y “Girlfriend“).

Como si fuera el último concierto de sus vidas, los chicos del público se subían al escenario y hacían stage diving sin parar (obviamente la banda habría avisado a la seguridad de la sala para permitirlo), con el peligro que algo así conlleva, sobre todo en un bolo de indie en Barcelona y con una densidad de público menor a 13,5 personas por metro cuadrado. Hacia el final del concierto, incluso el propio Ty Segall se sumó a la fiesta y estuvo navegando un buen rato con su guitarra sobre las cabezas hasta que volvió al escenario, recuperó su instrumento, insertó el cable y comenzó a sonar justo a tiempo para acabar el tema grandiosamente.

Nuestro protagonista, maquillado como a él le gusta y vestido con un mono que le daba un aire de loco de la colina, intentó además conectar con el público con un par de frases: una muy típica (“Vamos a la playa!”) y otra no tanto (“Tenemos amor?”). Su pose punk, rebelde, casi adolescente, recordaba por momentos a la del genial y destructivo Jay Reatard, que en paz descanse.

En resumen, fue una actuación potente y convincente de esta prolífica banda que, después de su también impresionante actuación en el Primavera Sound 2014, promete estar muy pronto entre las más grandes de la escena actual.

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