Volcano Choir – Paradiso, Ámsterdam (16/11/13)

Hace poco más de un año quien escribe estas líneas debutaba como redactor de Indifermag con una crónica del concierto de Bon Iver en Madrid. Es por ello que para mí este concierto ya contaba con un plus de significado emocional. Aprovechando mi actual estancia en los Países Bajos, he tenido la suerte de disfrutar una vez más de uno de mis mayores ídolos musicales, Justin Vernon, esta vez bajo el nombre de su proyecto musical Volcano Choir presentando su último disco “Repave” en la gira de otoño europea.

La sala Paradiso, en pleno centro cultural de Amsterdam, abría sus puertas a eso de las 19:00 con el aviso de sold-out para el primer concierto que daba Volcano Choir en la capital holandesa. Al ser mi primera vez en dicha sala, no pude evitar quedarme con la boca abierta al entrar al Grote Zaal de la Paradiso. Parecida a la Sala Apolo, con un tamaño reducido y dos pisos de gradas, ya anticipaba que sería el sitio perfecto para ver un concierto de estas características.

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Los teloneros Rue Royale fueron los encargados de abrir la velada con una apuesta sencilla e intimista. El grupo formado tan sólo por la pareja anglo-americana Ruth y Brookln Dekker, nos dejó un impecable concierto acústico con él entregado a la guitarra y las voces y ella acompañando con los teclados y la percusión. Presentaron las canciones de su reciente tercer disco, “Remedies Ahead”, y agradecieron al público la atención, recordando que volverían a principios de 2014 para dar más conciertos por los Países Bajos.

Antes de salir Volcano Choir al escenario, ya se podía ver el fondo del escenario que acompañaba también a la gira de Bon Iver, esas redes de pesca que juegan con las luces de colores y las sombras de manera magistral. Salieron los componentes del grupo uno por uno, primero el teclado, luego el batería Jon Mueller, los tres guitarristas, el bajo y Justin Vernon, que se situó en un discreto estrado al lado de Chris Rosenau, gran protagonista junto al cantante de Bon Iver.
Desde el primer momento se apreció la veteranía de estos músicos, muchos de ellos antiguos miembros de Collections of Colonies of Bees. Tanto el guitarrista Chris como el batería Jon dieron un gran recital y llevaron las canciones de Volcano Choir a un potente directo. Como ya pasaba con Bon Iver, las canciones de Choir sonaron más robustas y rockeras que en los discos. Abrió el concierto Wincek con los teclados de “Tiderays” y en seguida Justin se quitaba la sudadera,  bebía un trago de su Guiness favorita y agarraba el micrófono para comenzar una interpretación sublime.

A lo largo del concierto presentaron los nuevos temas de “Repave”, con un público más que entregado en “Comrade” o “Acetate” e incluso animándose con algunos bailes en “Dancepack” o en la no editada “Triumph”. También se dejaron escuchar algunas del primer disco “Unmap” como la preciosa “Island, IS”. Presentaron dos nuevas canciones, reafirmando que posiblemente esté más cerca un tercer disco de Volcano Choir que de de Bon Iver. Enorme fue “Byegone”, con Jon Mueller entregadísimo en la batería haciendo de la canción un contundente himno rock. Justo antes del bis, alguien en el público pidió “Still” y efectivamente, se apagaron las luces, cogimos aliento y Justin empezó a entonar los distorsionados “I’m up in the woods, I’m down on my mind…” que tan famosos se hicieron con el soberbio “My Beautiful Dark…” de Kanye West. Totalmente rendidos a la magia del grupo, el público los ovacionamos hasta que volvieron del bis. Tanto Chris como Justin agradecieron el entusiasmo del grupo y nos aseguraron que no esperaban tal acogida en su primera actuación en los Países Bajos.

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Tras el bis, interpretaron las dos canciones que cierran ambos discos. Primero “Almanac”, con Justin apagando el micro y cantando “a cappella” en más de una ocasión para ponernos los pelos de punta. Por último, en la estremecedora “Youlogy”, tan sólo las escasa notas de guitarra y la voz de Justin sirvieron para dejarnos con la boca abierta durante más de tres minutos en los que ni se escuchaban las respiraciones de los respetuosos asistentes. Al final de la canción, el hilo de voz se terminó y vino un silencio sepulcral. Tras unos segundos las gradas se levantaron y empezaron los aplausos que durarían diez minutos. Los músicos agradecieron una vez más la ovación y prometieron volver pronto a ese templo musical que es la Paradiso.

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