Yann Tiersen, Auditori, Girona (17/10/14)

La popularidad adquirida por ser autor de una de las bandas sonoras cinematográficas más exitosas de los últimos años, convierten a Yann Tiersen en apuesta segura. Sólo por su nombre llena cualquier sala, y poder ver en vivo a un músico camaleónico como el de Brest merece muchísimo la pena. Y esta es la gran conclusión que puedo sacar, después de haber asistido al lujo de concierto que el pasado viernes ofreció, dentro del festival Temporada Alta, en la pequeña ciudad de Girona.

Aunque se le siga vendiendo como “el compositor de la banda sonora de…”, Yann Tiersen lleva años demostrando ser un verdadero todoterreno, capaz de deleitar a un público masivo con esa actualización de la chanson popular francesa, cautivar con unas dosis de electrónica surrealista -incluyendo gotas de lo que hace unos años se etiquetó como new age- o fascinar con la calculada recreación de paisajes armónicos, dónde el indie-rock, la clásica, la épica y el funambulismo estilístico confluyen de forma natural. Un exquisito terremoto sonoro que, en directo, explota e impacta con elegancia para exprimir toda su complejidad.

El nerviosismo entre el público que provocó la media hora de retraso con la que empezó la actuación, fue atajado de inmediato con una puesta en escena impecable, en la que pronto se pudo comprobar el alto nivel que atesora la banda formada por los cuatro músicos que acompañan a Tiersen sobre el escenario. Con la implacable seriedad que transmite la inspiración islandesa de “Infinity” -el muy recomendable octavo trabajo del compositor- piezas como “A midsummer evening”“Ar Maen Bihan” o “Slippery Stones” -cuya singularidad invita a entrar en una dimensión tan pulcra como desconocida- sirvieron para abrir la velada. Sintetizadores analógicos, xilófonos juguetones, coros populares y la magia de las melodías hicieron el resto.

Yann Tiersen, Auditori, Girona (17/10/14) 01, Foto Albert Cornella Font

Poco amigo de hacer discursos, el francés fue desvelando un ecléctico repertorio en el que, además de incluir muchos cortes del último álbum, también repasó otros trabajos como “Dust Lane” (2010), del que interpretó “Palestine” o de la banda sonora de “Tabarly” (2008), con la pianística “La Longue Route”. Llegados a ese punto de tranquilidad, guiñó el ojo a los asistentes que se preguntaban dónde estaban esas canciones que acompañaban la bella historia de la señorita Poulain, con la estremecedora “La dispute”.

La versión a violín de “Sur le fil” evocó el éxtasis absoluto para un concierto en el que Yann Tiersen pudo volver a reivindicar ante el gran público lo que muchos ya sabíamos hace tiempo: su trayectoria musical es extensa, ilimitada, ecuánime y llena de matices. Nos encontramos ante un referente de la música que adora el post-rock, la electrónica, el folk, el concepto universal del arte y la experimentación. Guste más o guste menos, su talento es indiscutible.

Una mención merecen también los norteamericanos Black English, quienes ejercen de teloneros en la presente gira. La banda de Los Ángeles, antes conocida como No, ofreció un enérgico aperitivo basando su repertorio en “El Prado”, un disco con el que, aunque siguen respirando de la influencia de The National, empieza a trazar una hoja de ruta propia. Bradley Carter y los suyos demostraron ser solventes y efectivos, a pesar de encontrarse con una sala casi vacía, puesto que no se les había anunciado como parte del cartel hasta última hora.

 

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