Yo La Tengo – La Riviera, Madrid (05/03/13)

El trío de Hoboken, Nueva Jersey, vino anoche a Madrid a presentar su último trabajo, el delicioso “Fade” de una manera un tanto especial, dividiendo el show en dos mitades bien diferenciadas: una primera acústica y una segunda en modo eléctrico. Así, y haciendo de teloneros de ellos mismos, es realmente complicado decidirse por cuál de las dos fue mejor.

El reposado carácter de su nuevo trabajo fue el protagonista de esa primera mitad, donde estuvieron soberbios con la delicadeza de temas como “Two Trains”, “The Point Of It”, “Cornelia And Jane”, “I’ll Be Around” y la inicial “Ohm”, versión más suave a la del disco, que tuvo polo opuesto más tarde en la mitad eléctrica (uno de las cimas del recital). Se les empezó a notar sueltos a medida que avanzaba el concierto, donde se intercambiaban roles e instrumentos (8 guitarras le conté a un entusiasmado líder durante toda la noche) como si de una jam session se tratase. Además, y como dándoles la razón a una parte igual de importante en su discografía, supieron enlazar éstas con maravillas sonoras como “Our Way To Fall”, con el susurro de un Kaplan en estado de gracia, “The Weakest Part”, a medias con su mujer, el momentazo de McNew en “Black Flowers” o la somnífera “Nowhere Near”, sin percusión y con la única voz de Georgia, pero que, como en “Painful” (1993), se transformó al final en electricidad, avanzando lo que vendría a continuación.

2Tras un agradecido parón para evacuar o refrigerar, esa segunda mitad que llegaba, la que muchos de los presentes venían a presenciar, fue, más o menos, un homenaje a ellos mismos hasta el punto de que cerraron (antes de los bises) con la extraordinaria “The Story Of Yo La Tango”, otra cima, esta vez no sólo del concierto, sino también de su extensa discografía. Como si de un festival de verano se tratase, el setlist en esta parte abarcó muchos de sus álbumes, incluyendo el último, donde la ya citada versión de “Ohm” jugó un papel importante, acompañada por “Stupid Things”, “Paddle Forward” y la superior “Before We Run”, la cual a falta de, evidentemente, arreglos de viento y cuerda, culminó Kaplan con una magistral lección de distorsión y ruido que pocos saben hacer como él. De “Popular Songs” (2009) interpretaron “Here To Fall”; de “Electr-O-Pura” (1995) la inicial y alternativa “Decora”, canción que siempre los acercó a bandas como Sonic Youth o Pixies; de “I Can Hear The Heart Beating As One” (1997) sonaron “Moby Octopad” y su poderosísimo bajo y la celebrada “Sugarcube”, la cual no tocaron la noche anterior en Santiago y que no se hizo tanto de rogar como en sus anteriores dos visitas a la capital; y con “Pass The Hatchet, I Think I’m Goodkind” se dieron el gustazo.

Para culminar una irrepetible noche así, donde sumando los dos bises llegaron casi a las dos horas y media (concierto más largo que he visto nunca en una sala), se soltaron la melena con las siempre agradecidas versiones y algún que otro rescate, donde parecen improvisar sobre la marcha. Esta vez fue el turno de “This Is Where I Belong” (The Kinks) y “Gates Of Steel” (Devo), “Let’s Compromise” del viejísimo “New Wave Hot Dog” (1987) y la desnuda “The Summer” de “Fakebook” (1990). Más en la diana no podían haber dado. Bueno, sí, tocando “Cherry Chapstick” y “Deeper Into Movies”, pero eso habría convertido lo de anoche, en el mejor concierto de mi vida.

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