Alt-J – An Awesome Wave

Este cuarteto musical de Leeds ha compuesto un revolucionario álbum debut que ha sorprendido a medio mundo, ya que la música que han creado inspira evolución y movimiento a partes iguales y promete un futuro enorme para la banda.

El resultado que se produce tras la combinación de las teclas Alt-J en una máquina Mac es el símbolo delta (∆), terminología muy utilizada en el universo matemático. El guitarrista y bajista de la banda se pronunció indicando que esta letra griega que aparece con frecuencia en el contexto de ecuaciones y números normalmente sugiere cambio, y dicho significado subyace en la filosofía de esta nueva banda inglesa de rock independiente. Tras conocerse en la Universidad de Leeds en 2007, los cuatro componentes del grupo pasarían unos años tocando a menor escala en diferentes localizaciones e ideando este primer trabajo que en un primer acercamiento se podría afirmar que tiene un sabor claramente british y que se asemeja de bandas paisanas como Mumford and Sons o Little Comets, aunque también hay momentos en los que se acercan al cantautor de raíces americanas, a África, a la cultura india y todo ello aderezado con microsonidos a mansalva al estilo Burial.

An Awesome Wave como título representa fielmente la sensación que se desprende de cada una de las 14 canciones que conforman el LP, ya que durante la escucha notamos con claridad que estamos siendo testigos de un acontecimiento grande y especial. Alcanzan el éxito y lo hacen sustentando su inteligencia en diferentes pilares. El primero de ellos es la lograda capacidad para sorprender al oyente en cada canción ya que en el momento menos pensado nos asaltará un cambio de velocidad en la batería, o esos sonidos de repente calmados mutarán en una brisa de ritmo y optimismo. También es obligatorio destacar el buen gusto de esta maquinaria que funciona armoniosamente gracias a la arquitectura interna del álbum (dividiendo y estableciendo secciones con interludios experimentales de corta duración), partiendo desde la peculiar e inspirada voz de Joe Newman y terminando por las dulces y frescas melodías que nacen desde el teclado de Gus-Unger Hamilton o la guitarra de Gwil Sainsbury.

El telón se abre con “Intro”, toda una declaración de intenciones que divide su tiempo entre un comienzo y un final instrumentales (con diferentes pulsaciones) y cede la parte central a la voz que nos marca con un legendario “One, two, three… yeah”. En teoría a una introducción no se le puede otorgar el título de mejor canción del álbum, aunque Spiritualized ya nos dejó boquiabiertos con la belleza de “Huh?” (el tema que abría su Sweet Heart Sweet Light publicado este mes abril del 2012), pero es que este año estas canciones que sirven de presentación vienen pegando realmente fuerte. Se está convirtiendo en un recurso musical y estético de muchísima importancia que le da elegancia y consistencia al conjunto en total, ya que encierra el contenido de peso y primordial que se quiere ofrecer entre una apertura y un cierre (normalmente de las mismas características) que le da una forma simétrica muy atractiva a los trabajos. En este caso no tenemos ese broche de oro puramente instrumental, si no que dada la determinación del comienzo, decidieron que a esas tempranas alturas de vida era necesario incluir un interludio exclusivamente a capella antes de entrar en palacio.

Situadas antes del siguiente descanso musical, “Tessellate” juega con subidas y bajadas de tono e intensidades como las posee el estribillo, aunque no muestra toda la excelencia que sí tiene “Breezeblocks”, el single que mejor ha funcionado por el momento del álbum (con un videoclip que os tendrá pegados a  la pantalla hasta que finalice), y es totalmente comprensible porque es la representación más fidedigna de esa ola majestuosa e impresionante que nos sugerían, y para demostrarlo no hay más que aproximarse al tercio final del tema para asombrarnos con esas frases a diferentes voces al mismo tipo que nos ruegan y nos revelan “Please don’t go… / I love so…”. Y tras semejante poderosa descarga musical, ¿qué mejor que adornar el ambiente con un punteo suave de una guitarra acústica con sonidos cotidianos de fondo? Desde el principio y gracias a este tipo de detalles nos damos cuenta de cuan importante es para Alt-J controlar el flujo de intensidad que nos van cediendo poco a poco. A priori parece un matiz sin importancia y desapercibido, pero existe y está presente, y ello le suma incuestionable inteligencia y calidad al producto.

Todo lo escuchado hasta el momento es una parte muy importante del trabajo, pero si tenemos que limitar la parte central del álbum diríamos que se sitúa desde “Something Good” (con unos solos de piano espectaculares y una gran culminación de potencia en el estribillo) hasta “Fitzpleasure”, ya que los 5 temas recogidos en ese área son de sobresaliente se les mire por donde se les mire. “Dissolve Me” recuerda a cualquier playa inglesa en verano repleta de piedras y olas, y se proclama como el corte más alegre de todos (por lo menos en sonido). “Matilda” se traduce en delicadeza y fácilmente se pone la corona por ofrecernos los mejores minutos de este disco. “This is from Matilda…” se repite constantemente durante todo el minutaje de la canción, y a cada vez que suena nos hace desear escucharlo una vez más. “MS” aclara, por si hubiese alguna duda, que el estilo de la banda está perfectamente definido, y es que les encanta detenerse en mitad de la carretera para observar el paisaje y luego acelerar como si no hubiese mañana. Además, la sección coral ofrecida en este tema es totalmente peliaguda y se merece un sonoro aplauso.

De aquí hasta el final se nos prepara concienzudamente para el gran golpe emocional que es terminar esta gran obra de arte que hemos podido disfrutar segundo a segundo. “Bloodflood”, “Taro” y la canción secreta “Hand-made” son temas que se sienten de menor peso pero que sin embargo no tienen menos calidad que el resto. Y de esta forma concluye un álbum que nadie esperaba en estos momentos pero que se sitúa entre los lanzamientos más acertados y de mayor calidad del año. Y es que no hace falta tener un nombre que todo el mundo conozca y una ingente cantidad de dinero para crear música. Simplemente se necesitan ideas y llevarlas a cabo, plasmar los pensamientos en notas musicales. Si la principal característica de este LP es sorprendernos con su propósito, que se sepa desde ya que han sobrepasado unos límites que seguramente ni ellos mismos podían imaginar.

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