Exquirla – Para Quienes Aún Viven

Exquirla

Para Quienes Aún Viven

Superball Music | Web oficial

17 febrero, 2017
Madrid, España
Rock, Cante Jondo

Puedes escucharlo:
Spotify | iTunes


Tenemos la suerte de presenciar el nacimiento de algo que va más allá de la unión de un grupo de post-rock y un cantaor en un nuevo proyecto. Exquirla tiene una identidad propia y es arrolladora.

Y sí, es cierto que vamos tarde porque “Para Quienes Aún Viven” salió en febrero, pero tras un número infinito de escuchas, uno tiene miedo a no encontrar las palabras adecuadas para definir o intentar analizar semejante maravilla musical. Así, Exquirla es la mágica unión del Niño de Elche y Toundra, genios en sus propios estilos y ahora culpables de uno de los discos que van a definir a nuestra generación.

Lo primero que vamos a hacer es obviar la comparación con “Omega”. Hace veinte años de ese matrimonio flamenco rock y ésto nada tiene que ver. Exquirla va un paso más allá, porque las brutales composiciones de Toundra casan a la perfección con la rota voz del Niño de Elche, quien escupe las palabras extraídas de “La Marcha de los 150.000.000” de Enrique Falcón, vigentes desde que empezara a escribir su poesía y que nos enfrentan a un disco comprometido con el momento actual, con un discurso crítico que huye del panfleto barato e invita a la reflexión y que tiene como cúlmenes ejemplares a “Hijos De La Rabia” “Un Hombre”.

Es por esto que no se nos ocurre mejor marco para las palabras que los ardientes punteos de guitarra de los madrileños, así como su potentísima base rítmica, con unas baterías protagonistas que acompañan a cada exaltación de la garganta prodigiosa de Contreras. Pero también saben bajar las revoluciones y pausar los decibelios, creando dos momentos semiacústicos (“Interrogatorio” y “Contigo”) que te hacen entender porqué hay tanta química entre estos locos de la música.

“Para Quienes Aún Viven” entra dentro de tu cerebro y funde los plomos entre acordes moriscos y el eco de las cuerdas vocales del Niño de Elche, erigido en profeta y predicador de una nueva religión, la de los que se nos eriza la piel al disfrutar de las canciones de su debut. La religión de los que se han dejado llevar por las emociones y han terminado con los ojos húmedos mientras escuchaban el silencio de Europa. La de todos los que desearíamos tender el brazo al que huye del terror de su propia tierra, ahora más extraña que nunca.

Poco más se puede decir de un disco que, a fin de cuentas, resulta tan diferente a cada persona que lo mejor es invitaros a perderos en sus cincuenta y cinco minutos de duración, sin prejuicio alguno, solo abriendo bien los oídos para apreciar cada detalle, cada giro y cada palabra. Si habéis sentido ese escalofrío, sed bienvenidos. Por suerte, aún estáis vivos.

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.