Anna Calvi – One Breath

Anna Calvi

One Breath

Domino Records| Web oficial
7 de octubre, 2013
Twickenham, Inglaterra, Reino Unido
Art Rock, Indie Pop

Artistas similares:
St. Vincent | John Grant | Wild Beasts

7.5

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Menuda culebrilla está hecha Anna Calvi. Y no lo digo por la escala de su físico, sino por cómo te regatea la cabrona casi en cada canción que hace. Cuando crees que te va a salir por un lado, te parte la cintura y aparece por el otro.

La menuda artista británica cuenta con el factor sorpresa en mayor medida aún que en su disco de debut. A priori parece imposible, ya que la frescura de los primeros álbumes siempre es difícil de superar, pero “One Breath” representa el auténtico manual de cómo hacer bien las cosas. Tanto, que consigue quitarse de encima las comparaciones que la posicionaban en la senda de PJ Harvey (la cual ya dejó el rock épico aparcado hace años). Claro, comparar a alguien con PJ Harvey es sinónimo de salir perdiendo. Y tampoco es plan. Eso sí, “Love Of My Life” parece un homenaje a “Uh Huh Her” (2004).

Los incontestables primeros singles (“Suddenly” y “Eliza”), muy bien colocados al principio del disco, no dejan de ser algo continuista con su “Anna Calvi” (2011). Y es precisamente por eso que veo bien la idea de ponerlas al principio, al fin y al cabo, es la mejor carta de presentación: “Soy Anna Calvi, me conocéis por ésto… pero ahora veréis (hijosdeputa)”. Dicho y hecho: “Piece By Piece” no tiene absolutamente nada que ver con lo que conocemos de ella. Una canción rota, casi minimalista e improvisada, donde lo interesante es descubrir el porqué de ese título. “Cry” nos devuelve a la Calvi de poderosa voz (¿de dónde la saca?) y fulminante fiereza rock, donde esa elegante guitarra que deslumbraba en su debut empieza a aparecer de forma descarada para quedarse en lo que queda de álbum.

El mes pasado hablábamos del deseo de escuchar a Janelle Monáe en la banda sonora de alguna película de un supuesto agente secreto británico. “Sing To Me”, con sus coros y arreglos de música clásica, casi nos obliga a imaginarnos la escena más emocionalmente fuerte de James Bond. Pero no con Daniel Craig de protagonista, no… sino con el guapo de Pierce Brosnan, porque aquí la belleza cuenta más que el músculo. Para fuerza ya tenemos “Tristan”, una bestia que despega hacia mitad de canción y que podría durar el doble. El tema que da nombre al disco es el que mejor representa los dribblings de los que hablaba al principio, porque imaginando otro supuesto subidón rock, la colega se marca un verdadero abuso de épica clásica de no sé cuántos músicos.

Lo acojonante del segundo disco de Anna Calvi es que, después de semejante despliegue, todavía guarde ases en la manga. “Carry Me Over” recupera esa otra vertiente cabaretera; “Bleed To Me” aúna susurros, vozarrón de piel de gallina y góspel (casi nada); y le coge el gusto, porque con “The Bridge” repite escenario sagrado. ¿Ganas de más? Infinitas.

La única rama que se le puede echar en falta es la del flamenco, presente de forma camuflada en alguna que otra canción anterior (“Rider To The Sea”), pero la gama de recursos ahora es muy superior. El disco es tremendo, sí, pero mirándolo por otra parte, ya podría grabar un mojón de disco, que yo me iba a emocionar igual por culpa de esa VOZ. La Jeff Buckley de esta generación. Palabras mayores.

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