Avenged Sevenfold – The Stage

Avenged Sevenfold, "The Stage" (2016), album art, 500px

Avenged Sevenfold

The Stage

Capitol Records | Web oficial

28 octubre, 2016
Huntington Beach, California, Estados Unidos
Metal, Heavy Metal, Metalcore

Puedes escucharlo:
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El regreso por sorpresa de Avenged Sevenfold con “The Stage”, nos trae de vuelta a la banda americana en lo que supone una resurrección, en su forma más progresiva y melódica hasta la fecha. Un álbum conceptual en el que se pone en entredicho la realidad en la que vivimos.

Después del espeluznante y nefasto “Hail To The King” (2013), donde erraron sobremanera, los americanos necesitaban un álbum que supusiera un salto de calidad definitorio respecto a su anterior trabajo. La muerte de The Rev pesó mucho, tanto sentimental como creativamente. La incorporación de Arin Ilejay no fue buena, algo que melló la (insulsa) percusión de “Hail To the King”. Con el fichaje de Brooks Wackerman (sustituyendo a Arin en la batería, que solo duró un disco), “The Stage” se siente como un auténtico regalo. Probablemente sea uno de los discos más cuidados y meticulosamente trabajados de la banda. Volvemos a un sonido más cercano al del “Nightmare” (2010). El primero con Capitol Records, después de no acabar muy bien su relación con Warner Bros.

El álbum parte de la premisa de que lo que vivimos es un gran escenario, una simulación en la que la humanidad no es consciente de lo que es real. Además de encontrarnos inmemoriales preguntas existenciales a lo largo del LP. Las guitarras de Synyster Gates pueden ser de las más destacadas de la discografía de la banda. Su parecido, por momentos, con el sonido virtuoso y barroco de Yngwie Malsteen, es completamente absorbente. Algo que podemos ver en “The Stage” y en la demencial y aplastante “Paradigm”. En la que se duda de si los pensamientos de un individuo son propios o implantados, como si fueran inteligencias artificiales programadas. Las trompetas delirantes de “Sunny Disposition” o los arreglos acústicos de “God Damm”, mezclados con el metal endiablado y puro que nos ofrecieron en el legendario “City Of Evil” (2005). Sonido que también regresa en “Creating God”. En “Simulation” se sigue discutiendo sobre la realidad y la locura, mientras que en “Higher” seguimos la historia espacial de un astronauta en busca de una tierra prometida, mientras recuerda a un amigo que murió y que no pudo acompañarle en su aventura. “Higher” es uno de los momentos más destacados del disco, que cuenta con unos arpegios que suenan muy a los Muse de los primeros discos, además de tener un coro final que está entre el gospel y el pop.

Una de las baladas de “The Stage” es “Angels”, que contiene un remarcable solo de guitarra, y una intro parecida al Manson del “Eat Me, Drink Me” (2007). Aunque “Roman Sky” es el baladón, con una orquestación del lejano oeste. Un sonido épico, con preciosos arreglos de cuerda. La recta final la comienza la preciosa “Fermi Paradox” (muy “Waking The Fallen”, 2003), en la que su sonido épico nos empuja hacia el final del álbum, y el tema más impresionante del disco. “Exist”, la obra magna de puro metal progresivo de casi 16 minutos. Comienza con arpegios electrónicos que estallan en una orgia de guitarras espaciales, que huyen de nuestro condenado y agónico planeta, abocado a la destrucción. El apocalipsis embutido en un mar de punteos, enlazados técnicamente como si los tejieran en los últimos minutos del día del juicio final. Como si de las Las Siete Trompetas se tratase. Fantasmagóricos órganos resonando en los albores sintetizados del fin de los tiempos, mientras las guitarras retroalimentadas nos muestran el renacimiento de nuestra especie, en búsqueda de una nueva tierra, en las profundidades del espacio. Finalizando en una balada de rock clásico que recuerda a unos cósmicos Lynyrd Skynyrd. Arpegiados, de nuevo, electrónicamente y desatados, mientras un narrador nos avisa que el universo es demasiado grande, y que está esperando a que sea explorado.

“The Stage” es más de lo que podíamos esperar. Un trabajo en el que se nota el mimo que la banda ha puesto en cada nota y en cada pieza que componen los once temas del disco. Experimentación, nuevos horizontes y regreso a la raíz del sonido con el que la banda se había distanciado del resto de bandas del género. Una epopeya maravillosa.

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