Azealia Banks – Broke With Expensive Taste

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Azealia Banks

Broke With Expensive Taste

Caroline | Web oficial
6 de noviembre, 2014
Harlem, Nueva York, EE.UU.
Rap

Artistas similares:
Angel Haze | Santigold | AlunaGeorge

7.5

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El debut de la de Harlem es una curiosa y grata sorpresa: un ejercicio de esquizofrenia musical, arriesgado y variado, mucho mejor de lo que muchos habríamos apostado.

Que Azealia Banks es la bocachancla mayor del reino musical es innegable. Desde la publicación hace unos tres años del single que la catapultó a la fama, “212“, el mito alrededor de su talento, su verborrea y su falta de tacto abordando sus “pequeños conflictos profesionales” no ha hecho más que crecer. Después de acabar como el rosario de la aurora con una lista bastante abultada de colaboradores (Munchi, Baauer, los hermanos Disclosure, Pharrell Williams) y de músicos (Angel Haze, Lily Allen), y después de conseguir ser expulsada del gigante Interscope (pero con los derechos de todos los temas gestados durante el tiempo que pasó en la compañía), de repente Azealia ha publicado su disco debut sin ningún tipo de promoción, con una discreción muy poco propia de ella. Lo más gracioso es que, ahora que ya nadie daba un duro por ella después de tanta polémica, ha conseguido algo increíble: gustar por encima de cualquier expectativa.

“Broke With Expensive Taste” es un ejercicio de esquizofrenia musical digno de ser analizado. Pasa de incorporar samples de trallazos house como el “In The Air” de Morgan Page en “Ice Princess” (uno de los temazos mayúsculos del trabajo) a rapear y cantar en español sobre una base de salsa en “Gimme A Chance“. Podemos encontrar un tema rap 100% old-school como “JFK” (con incluso un colaborador al que no ha mandado a freír espárragos, el británico Theophilus London) y, pocos temas después, una pieza tan descaradamente pop que hasta descoloca, la fresquísima “Soda“, en el mismo álbum en el que se deslengua sobre unos hipnóticos beats tropicales en “Idle Delilah“. Banks es capaz de ponerse a rapear sobre una base electrónica sucia en “Heavy Metal And Reflective“, de marcarse un tema como “Chasing Time” (que bien podría aparecer en el repertorio de cualquier nueva popstar como Cheryl Cole o Lady Gaga), o de asalvajarse a lo loco en “Yung Rapunxel“. Igualmente, puede sonar malota como Missy Elliott en sus inicios en “BBD“, rapearte cuatro tonterías sobre una base electrónica bailable a lo Basement Jaxx en “Miss Amor“, justo después de marcarse un temazo surf-rock producido por Ariel Pink como “Nude Beach A-Go-Go“, que te hace reír por lo absurdo y por lo poco que pega con cualquier otra cosa que hayas escuchado de Azealia Banks antes. Insisto: una sorpresa continua.

Sí, lo sabemos, esto no tiene ni pies ni cabeza, pero ésta es la sensación que da adentrarse en “Broke With Expensive Taste“. Si la señorita Banks pretendía sorprender, desde luego que lo ha conseguido. Consigue descolocar y, al mismo tiempo, hacer que mucha gente que en su vida se había sumergido en un disco de “rap” lo haga por curiosidad (entrecomilladísimo eso de rap, por lo de ser un trabajo muy poco al uso). Esta esquizofrenia estilística también explica todos los problemas que Azealia tuvo con Interscope: este producto no pega ni con cola en el catálogo de una mayor, y no nos extraña que dejasen que se lo llevase al marcharse de la compañía. Sin embargo, con este disco ha conseguido algo mucho más difícil que todo lo anterior: que volvamos a creer en ella a pesar de todas las perlas y desplantes que ha ido soltando por esa boquita de piñón.

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