Band Of Skulls – Sweet Sour

Cuando en una banda son tres las mentes creativas los resultados pueden ser diversos, en la mayoría de los casos, catastróficos. La excepción la confirma Band Of Skulls: a ellos parece funcionarles a las mil maravillas. Este trío británico disfruta de las mieles del éxito y lo hace a lo grande, en la tierra que la mayoría ansia por conquistar: EE.UU.

Las razones pueden ser varias, pero quizá la clave sea que una de tus canciones salga en la banda sonora de la saga Crepúsculo. Ellos, por supuesto, niegan cualquier asociación con los vampiros descafeinados: ni han leído los libros, ni han visto las películas. Pueden ponerse lo flamencos que quieran, ese tipo de colaboraciones siempre abre puertas. Si se las ha ‘abierto’ a Muse, sería algo hipócrita decir que no hubo tal empujón.

Amaneceres y Eclipses a parte, este ‘trío calavera’ -Russell Marsden, Emma Richardson y Matt Hayward- estrena ahora en Europa su segundo disco: Sweet Sour: el mayor de los argumentos para dejar claro que, con o sin ayuda mediática, estamos hablando de un excelente grupo de música. Band Of Skulls crece con su segundo trabajo aunque haya nacido del mismo ‘agujero’ donde fue grabado Baby Darling Face Honey, un estudio casero en su Southampton natal donde, según palabras de Hayward, ‘si sonamos bien allí, podemos sonar bien en cualquier sitio’. Más melódicos, con arreglos más cuidados, la bofetada en la cara del primer disco se suaviza y hay más espacio para la reflexión y la calma. Todo sin dejar de lado su ADN de rock garagero de guitarras sucias y densas, como demostró en su momento ese primer single ‘The Devil Takes Care Of His Own’; sin duda uno de los mejores de los once temas que esconde este disco y que huele a White Stripes en cada exhalación: contar con dos voces principales, una femenina, Richardson, y otra masculina, Marsden, sumado a su propio estilo, hace que la comparación sea casi obligada.

El nuevo álbum de Band Of The Skulls abre con ‘Sweet Sour’ que, además de dar nombre al disco, sirve de carta de presentación de este trabajo. Agridulce. No había mejor bautismo. El propio ‘Sweet Sour’, escogido como segundo single, comienza más bien amargo y con muchas reminiscencias a Baby Darling Face Honey, para ponerse dulce en el estribillo y después agriarse con un torrente de guitarras que pasan de revoluciones lentas a medias sin pudor. Le sigue Bruises’, tercer sencillo de este LP, otro de esos temas del disco que recuerdan mucho a los de Jack White, al igual que ocurre con ‘Wanderluster’, primera novedad que encontramos que no ha formado parte de los aperitivos. Y aún con el sabor sucio en la boca dejado por ‘Wanderluster’ llegamos a ‘The Devil Takes Care Of His Own’: con una potencia sobrecogedora, es clara aspirante a romper los escenarios y dar rienda suelta a la improvisación de riffs interminables.

Por el momento, el paseo es más agrio que dulce. Entendemos el título cuando comienza a sonar ‘Lay My Head Down’: sentémonos en el sofá, encendamos un cigarro y saboreemos la canción con cada calada. Richardson toma la batuta con una voz suave que va acompañada en todo momento por Marsden. Íntimo y cariñoso se desarrolla este tema hasta que comienza un oscuro riff que luego se torna blusero para volver a la calma. La paz se rompe de nuevo y lo hace con la brutal ‘You’re Not Pretty But You Got It Going On’, el mejor tema del disco a mi parecer y que apunta a single. O debería hacerlo. Cuelgan de nuevo la guitarra eléctrica en ‘Navigate’ para ponerse a los mandos de la acústica, con la voz de la dama abriendo el camino. Esta última es otra de las maravillas de Sweet Sour y bien pueden servir de ejemplo para ese ‘han crecido’ del que hablaba al principio. Quizá el epílogo se antoje algo largo, pero es un tema lleno de matices y ternura que parece abrir una ventana al buen tiempo, ese que todos tenemos tantas ganas de que llegue. La acústica ‘Hometwons’ también olvida la potencia del comienzo del disco y se hace algo pesada incluso a pesar de su corta duración.

Nada que ver con el tema que cierra el disco: ‘Such a Fool’. Los de Southampton versionean a los ingleses 22-20s y reinventan completamente este tema de indie-rock tan ‘guy richiano’: las guitarras eléctricas y nerviosas se sustituyen por las pacientes acústicas ricas en arpegios. Eso es lo que distingue una buena cover de una simple versión que se limita a imitar el tema original: así nos lo enseñaron Marylin Manson y Machinehead con sus ‘Sweet Dreams’ y ‘Message in a Bottle’. Antes de cerrar Sweet Sour nos encontramos con ‘Lies’, emergiendo como una roca en ese mar en calma en el que se convierte el disco en su segunda mitad, y con ‘Close to Nowhere’, que se aleja un poco del resto gracias a su toque de rock sureño.

Sweet Sour es de esos discos que no se entienden a la primera, ni a la segunda e incluso tampoco a la tercera escucha. Hay que darle tiempo y saborearlo poco a poco. Como una buena comida. Como ese cigarro del que hablábamos antes. La primera vez que lo escuchas echas de menos la frescura del primer disco, pero una vez te adentras en sus misterios caes en la cuenta de que Band Of Skulls han llevado su sonido a un estado superior, más serio y maduro.

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