Björk – Biophilia

Björk

Biophilia

Nonesuch | Web oficial
11 de octubre, 2011
Reikiavik, Islandia
Pop electrónico, Trip-hop, Vanguardia

Artistas similares:
Goldfrapp | Antony & The Johnsons | Fever Ray

6.0

Puedes escucharlo:
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Podríamos denominar a Björk como la artista femenina más grande de toda la historia de la música pop y quedarnos tan a gusto. Qué sí, que Patti Smith, Joni Mitchell, Tina Turner, Aretha Franklin, o incluso las más actuales PJ Harvey o Madonna son ejemplos por lo menos igual de importantes, pero desde luego ninguna tan especial. Esta pequeña islandesa de cara extraña lleva intentando (y consiguiendo) cambiar el rumbo del pop como a ella le ha ido saliendo del culo durante los últimos 20 años.

Ahora, en otro importante ejercicio de vanguardismo, se queda no muy lejos de ese último gran álbum que hizo hace ya diez años. “Vespertine” (2001) se posicionaba como una entrada tan importante al nuevo milenio como lo fue la salida del anterior con “Homogenic” (1997), firmando así su cuarto (de cuatro) imprescindibles tras “Debut” (1993) y “Post” (1995) en el mejor arranque discográfico jamás conocido, además de un buen puñado de remezclas, bandas sonoras y colaboraciones. Lo que vino después, “Medúlla” (2004) y “Volta” (2007), siendo buenos discos llevaron a Björk a terreno peligroso. Un terreno cada vez más alejado del pop electrónico, difícil de entender para la gente normal (ella, definitivamente, no lo es) y demasiado enrevesado. Discos que no dejan de ser curiosos por semejante exploración (uno compuesto únicamente de voces; otro influenciado por toda la freak-scene del momento) pero que alejaban al pueblo medio de su, a veces incomprendida, magia.

En “Biophilia”, con un par, continua la senda de la arriesgadísima experimentación. Pero lo bueno es que aquí sí que funciona, pese a contar con canciones difíciles, de estructura rara y sonidos nuevos, donde, por encima de todo, ha decidido colocar su voz. Una voz que está más suelta que nunca y que mezclada con instrumentos de orquesta y sintetizadores (no hablaremos aquí de i-pads) ha resultado ser el hilo conductor una vez más.

Probablemente su disco más transgresor aunque no lo parezca, es imposible analizarlo por pistas, todas ellas muy etéreas. Aquí sólo se puede hablar de conjunto. Y es que desde los ciclos lunares en “Moon” hasta los sonidos hawaianos de “Solstice” se suceden genialidades preciosistas como “Cosmology” o “Virus”, o ese difícil single, porque había que poner uno (“Crystaline”, genial para el directo a lo Aphex Twin, o incluso más hardcore).

Estamos de enhorabuena, Björk ha vuelto. Pero un consejo, el que empiece con ella, que no lo haga con este disco.

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