Blood Red Shoes – In Time To Voices

Blood Red Shoes - In Time To Voices (2012)

Dicen que en esta vida todo tiene un precio, y el de la primavera es el de sacrificar una hora en pos de que el sol se muestre más perezoso a la hora de esconderse. Pagamos con el tributo del tiempo por una temperatura más amiga que invita a que nos tumbemos en el césped y recibamos el cálido abrazo de la única estrella que da vida al sistema solar. No podían haber escogido mejor época del año Blood Red Shoes para hacer llegar al mundo su tercer álbum de estudio In Time To Voices.

A dulce primavera huele este disco del dúo de Brighton. Y a rayos del sol colándose entre las ramas de un abeto mientras miramos al cielo. Y a chicas en minifalda colgando el abrigo. Y a festivales de verano. Y a esa tímida sonrisa que tanto tiempo habíamos esperado. Cuando, en 2008, Steven Ansell (voz y batería) y Laura-Mary Carter (voz y guitarra) abrieron su caja de Pandora, Box of Secrets, ya no había vuelta atrás. Una explosión con reminiscencias punk se coló en nuestros oídos reivindicando que había poco de Indie Rock en ellos, por mucho que se empeñen en colgarles en San Benito. Por ello, no me ataré con etiquetas hablando de los zapatos rojos y sangrantes. No lo haré porque In Time On Voices clama libertad: sin ataduras, el tercer trabajo de los británicos entra a la primera escucha tan bien como una cerveza fresquita en la terraza de un bar.

Lo hace desde ‘In Time To Voices’ que comienza melosa como una flor abriéndose para terminar en una explosión de colores, en este caso, los ritmos rabiosos que conforman el ADN de esta banda de la pérfida Albión. Bautizado por la propia Laura como su trabajo más ambicioso hasta la fecha, este álbum crece en matices respecto a sus trabajos anteriores. ‘Cold’, escogido como primer single de presentación engañaba para dar la bienvenida. Mucho más cercano a sus anteriores trabajos, podíamos temer que sobreviniera el típico tercer disco que se estrella contra el embarcadero, astillándose en la creación. Pero este barco que zarpó hace siete años atraca bastante triunfal y supera el escollo ‘del tercer álbum’, ese que supone la muerte o la consagración. Y es así porque encontramos maravillas como ‘The Silence and the Drones’, un tema lleno de melodía y atmósferas envolventes, muy progresivo, con excelentes transiciones y que no siente pudor alguno al coquetear con instrumentos de viento. El silencio y el zumbido no es la única joya de In Time To Voices, brilla también ‘Two Dead Minutes’: la calma y la tormenta se dan de la mano en estos dos minutos muertos con un sonido que dista mucho del estilo al que nos tienen acostumbrados Blood Red Shoes y donde se cuelan los arreglos electrónicosa compañando a las guitarras furiosas. Merece también especial mención ‘Seven Years’ –los mismos que llevan Blood Red Shoes dando guerra- con una influencia más cercana metal en su variante más melódica y compleja (valga siendo generosos A Perfect Circle como ejemplo) en sus primeros compases. ‘Night Light’ cierra este cuarteto de distinción, una balada tan oscura como acústica, que bien puede servir de ejemplo de una madurez que se anunciaba ni mucho menos con su anterior trabajo Fire Like This.

Con estos cuatro ejemplos, los seguidores amantes del sonido Shoes podrían sentirse decepcionados a la espera de un disco más rabioso. Pero para eso están canciones como ‘Lost Kids’, mucho más de la mano del primer álbum, o de la punk ‘Je Me Perds’, ecuador de este tercer álbum. Como en toda primavera que se tercie, no siempre va a brillar el sol: si este disco no alcanza un sobresaliente es porque encontramos temas más anodinos como ‘Stop Kicking’, Down Here In The Dark’ o ‘Slip Into The Blue’, que se antojan poco innovadores, planos y repetitivos en el ritmo, aunque en el caso del último mencionado la explosión final le salva.

Al igual que con su directo, Blood Red Shoes no tocan el cielo con ninguno de sus trabajos. Siempre tenemos la impresión de que falta algo. Quizá para los que amamos el bajo, la ausencia de este instrumento sea la clave, pero este proyecto nació huérfano de las cuatro cuerdas al igual que ocurre con The White Stripes. Salvando las distancias, lo que no se puede negar es que paso a paso, los ingleses siguen demostrando que merecen estar ahí. Sí, In Time To Voices es su trabajo más maduro hasta la fecha y no pecaba Anne de presunción cuando hablaba de ambición. Esta tercera parada anuncia ser un punto de inflexión y, en mi caso, como todo lo que huele a primavera, lo recibo con los brazos bien abiertos.

 

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