Broken Bells – After The Disco

Broken Bells

Broken Bells

After The Disco

Columbia Records | Web oficial
4 de febrero, 2014
Los Angeles, California, EE.UU
Indie Pop

Artistas similares:
The Naked and Famous | Electric Guest | The Black Keys

6.5

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Con Broken Bells nos encontramos ante la extraña paradoja de cómo el proyecto paralelo de sus dos miembros termina llamando más la atención que los trabajos de sus formaciones “principales”. Y esto no es para menos, ya que en “After The Disco” toman el testigo de sus aciertos pasados y nos ofrecen 45 minutos de magia de otra galaxia.

Broken Bells es la suma del prolífico productor Danger Mouse (suya es la producción del “Demon Days” de Gorillaz, “Attack And Release” y “El Camino” de The Black Keys, “Mondo” de Electric Guest, y del próximo disco de U2, así como era el 50% de los Gnarls Barkley) y el vocalista de The Shins, James Mercer. Tras conocerse en el Roskilde Festival de 2004, y descubrir que ambos eran admiradores del trabajo del otro, decidieron comenzar a componer juntos. La combinación de guitarras indie folk, arreglos electrónicos y ecos ingrávidos que suponía este cóctel musical nos regaló en 2010 su primer LP, el homónimo “Broken Bells“, abanderado por las mágicas “The Ghost Inside” y “The High Road“. Con “After The Disco” retoman esta magia donde la dejaron, siendo este álbum una consecución del primero, tanto a nivel de sonido como a nivel estético (hasta su icónica esfera de papel fucsia sigue presente).

Ya desde la estética con la que nos han ido presentando sneek peaks desde hace meses, Broken Bells han ido dejando caer que en este LP nos quieren hacer flotar en una languidez melancólica y triste, lejos de mensajes vitalistas. Esto quedó bien claro en el primer single adelanto del disco, “Holding On For Life“, muy synth-pop, espacial pero con el justo toque guitarrero, en el que la templada voz de Mercer aparece entremezclada en unos coros en falsete a lo Bee-Gees, en una fusión perfecta. En el segundo adelanto y tema que bautiza el álbum, “After The Disco“, jugaron al despiste y parecía que querían hacernos bailar, pero lo hicieron conservando el mensaje pesimista que les caracteriza, hablando de una relación perdida que no conduce a ninguna parte.

En el resto del disco encontramos más Broken Bells y, sobre todo, mejor. En la apertura del disco, “Perfect World“, las reminiscencias ochenteras son las dueñas y señoras, en la historia de una postal de un mundo que es perfecto aun cuando no triunfa el amor. En “Leave It Alone” se nota mucho la mano de Danger Mouse en la producción coral, que recuerda descaradamente a los presentes en los temas que él ha producido para The Black Keys. Ésta es una amarga retahíla de reproches, también presentes en “The Changing Lights“, caracterizándose este tema por un sonido mucho más potente (la versión acústica de esta última, que nos regalaron hace unos días en su cuenta de YouTube, le da mil vueltas, explorando más descaradamente su cara bajada de revoluciones). Nos encontramos de nuevo reminiscencias de los chicos de Dan Auerbach en “Control” (y más tarde en “No Matter What You’re Told“), convenientemente pasadas por el filtro synth marca de la casa, que sirve de preludio para la delicada y tranquila “Lazy Wonderland“, donde entran en escena delicados violines y un sofisticado pizzicato que le van como anillo al dedo. “Medicine” nos despierta después con un interesante contraste de ritmo con aires soul, muchas más guitarras de las que nos tienen acostumbrados y, por supuesto, los coros marca Danger Mouse. En una línea tranquila se ubica más adelante “The Angel and The Fool“, donde el indie folk sencillo magistralmente ejecutado por Mercer gana la partida a la producción de Danger Mouse y nos deja con ganas de más calma. Sin embargo, toma el testigo “The Remains of Rock & Roll” que, aunque abre tranquila, nos da la dosis de guitarras eléctricas que el título invitaba a traer, sin que esto les aparte de la senda sintética, y con ella ponen punto y final al trabajo.

Así, “After The Disco” es la confirmación estilística de este curioso tándem musical. Aúna destellos indie folk, toques sintéticos, coros fugaces de espíritu retro y hasta suspiros lejanos con aroma stoner, para una consecución de medios tiempos que en momentos nos llevan a bailar y en otros nos invitan a hacernos un hueco en el sofá para reflexionar. Y todo ello sin despeinarse (y viendo el pelazo que se gasta el señor Danger Mouse, esto es todo un triunfo).

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