Citizens! – Here We Are

Cuando el propio Alex Kapranos decide ser el productor de tu primer disco después de escuchar unas demos de tu grupo, es porque tienes algo.  Si a eso le sumas que una muy famosa revista musical, creadora de hypes temporales, celebra el lanzamiento de tu primer single como si se tratara del advenimiento del Mesías, es porque sigues teniendo ese algo. Si además de todo eso, resulta que tu música es buena de verdad, realmente ayuda.

Así, con todos estos apoyos, han llegado Citizens! con su primer disco hasta nuestros oídos. “True Romance” fue la bomba de relojería que sacudió al indie pop a finales del último año. Y es que parece que tienen los ingredientes perfectos para conseguir el éxito dentro del mundillo indie gracias a sus letras mordaces y melodías pegajosas, con riffs ejecutados al dedillo que coronan ritmos fascinantes.

Pero Here We Are, que así se llama su primer disco, no termina ahí. Está lleno de canciones que no dejan de sonar en tu cabeza una vez que las has escuchado. En “Reptile” apreciamos el motivo por el cual Kapranos ha fijado su vista en estos chavales. Podría ser una canción compuesta por el cuarteto de Glasgow sin miramientos y eso es algo que siempre se agradece mientras esperamos al nuevo disco de Franz Ferdinand. “Caroline” es otra canción puramente pop, aderezada con un estribillo que se presta a ser coreado en los conciertos del quinteto de Londres. Pero no deja de sonarnos a algo que hemos escuchado con anterioridad, que se nos hace inevitablemente familiar al oído.

Alcanzando la mitad del disco, en el minuto 2:30 de “Let’s go all the way”, nos regalan un precioso momento con un piano eléctrico de fondo, mientras una voz limpia y clara habla sobre las conversaciones de los dioses. Es el mejor momento de todo el disco, cargado de fuerza y emotividad. Y a partir de aquí, la música se torna en un arma de seducción, que acompaña a la voz de Tom Burke quien en ocasiones es un caballero de brillante armadura y en otras, un chulo de barrio cualquiera. Tras la sencilla “Nobody’s fool”, llega ese ataque de disco-funk setentero que es “Monster”. Con un buen remix, será un llenapistas seguro, aunque con ligeras reminiscencias de Abba.

“She said” es una canción que no debería faltar en la discoteca de cualquier dj que presuma de pinchar música indie. Su estribillo machacón incita a mover el cuello arriba y abajo y repetir ese “she said, she said” hasta la saciedad. “I wouldn’t Want To”, nostálgica y desgarrada como su letra, vuelve a tener ese ligero toque de Abba de fondo, curioso en un álbum de tintes ligeramente disco y principalmente indie, pero que sumado a la tranquilidad reinante del tema, incluso se agradece un poco de pausa entre tanto zapatilleo. Cierra el disco “Know Yourself”, que a mi, desde la primera vez que la escuché, me hace pensar en unos Hot Chip relajados. Muy del estilo, tanto en la forma de cantar de Burke como en la estructura de la canción.

Podría decirse que no hay una mala canción en Here We Are. Pero el grupo necesita demostrar que a partir de ahora habrá un progreso a raíz de lo que ya se ha escrito sobre ellos. Y el principal problema es que actualmente, hay demasiadas bandas dentro del estilo que aún están buscando cimentar las bases de su música para poder construir algo más grande que un hype otorgado por la NME.  Buenos, pero no rompedores. Aunque el auspicio del sello Kitsuné seguro que les proporciona un buen numero de festivales por delante en su carrera. Pero aún les falta un paso que les haga llegar al lugar que hoy ocupan grupos como Two Door Cinema Club, The Whip o Delphic, que han alcanzado el podio en cuanto a calidad se refiere.

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