Crocodiles – Endless Flowers

ifmbateman

Crocodiles

Endless Flowers

Souterrain Transmission | Web oficial
5 de junio, 2012
San Diego, California, Estados Unidos
Indie Rock, Noise Pop

Artistas similares:
The Smiths | Los Planetas | Crystal Stilts

6.0

Puedes escucharlo:
Spotify


“Endless Flowers” escupe a Crocodiles de las telarañas psicodélicas que los tenían atrapados en sus dos primeros discos y nos entregan un nuevo lote de himnos basados en guitarras y mezcla de géneros. Si “Endless Flowers” fuera una atracción de un parque temático, sería una montaña rusa.

Es fuerte, vertiginoso y enrevesado, con unas melodías pop extremadamente aceleradas que, como en la mayoría de parques temáticos, es algo que todos pueden disfrutar, pero se aprecia mejor en dosis pequeñas.

La nostalgia que impera en “Endless Flowers” suena a My Bloody Valentine vestidos con una camiseta estampada y colocados de MDMA, a mugrientas guitarras que suenan más limpias conforme avanzamos en escuchas. Sin embargo, cuando el disco arranca, las canciones de “Endless Flowers” realmente explotan en nuestros oídos. El rollo chulesco de “No Black Cloud for Dee Dee” (Dee Dee es la mujer de Brandon Welchez y miembro de Dum Dum Girls) es un ejemplo excelente de cómo Crocodiles han crecido como creadores de canciones, encontrando las palabras adecuadas para emparejar con los sonidos que han parido con anterioridad.

“Sunday (Psychic Conversation #9)” toma unas armonías sacadas del power pop y las desgarra en pedacitos bajo un chaparrón de distorsión y teclados que se abren paso a golpes hasta el caos, sonando como si fuera una versión mutante del “Friday, I’m in Love” de The Cure. Otro de los grandes temazos, “My Surfing Lucifer”, presenta un carrusel de guitarras shoegaze y un estribillo con cantantes góspel femeninas que harían morir de envidia al mismísimo Jason Pierce de Spacemen 3. Uno de los momentos más importantes en lo que a psicodelia se refiere en este disco llega con “Hung Up on a Flower”, que empieza con una especie de recuerdo a unos Oasis algo perezosos y que acompañados de una voz que cuando termina de cantar, deja paso a una especie de eco femenino de ultratumba que le responde.

Crocodiles sobresalen en la creación de pequeños momentos usando un amplio rango de géneros basados en guitarras, cosa que puede resultar muy atractiva. Pero del mismo modo, esto puede suponer su ruina, ya que la dificultad de encontrar una etiqueta para su música puede suponer problemas para el trio a la hora de encontrar un público concreto. Es demasiado denso como para empaparse de golpe, así que lo mejor es escuchar “Endless Flowers” poco a poco, interpretando las canciones una a una en lugar de hacerlo como si fuera un disco entero. Crocodiles han querido ir tan lejos que una escucha continuada puede provocar cierto cansancio, pero aun tienen ese toque que hace que no sean una simple banda de noise pop de San Diego y evitan que esa identidad que se han creado a base de tesón y trabajo termine marchitándose.

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