Crystal Castles – Amnesty (I)

Crystal Castles

Amnesty (I)

Casablanca Music | Web oficial

19 de agosto, 2016
Toronto, Ontario, Canadá
Electrónica, Experimental

Puedes escucharlo:
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Polémico y, sobre todo, ruidoso ha sido todo el asunto de la salida de Alice Glass como vocalista del dúo. Es lógico, por tanto, haber tenido que esperar más de la cuenta por este “Amnesty (I)”, primera parada en la nueva era de Crystal Castles; la era de Edith Frances.

La primera vez que escuché este “Amnesty (I)” no pude evitar sentirme algo engañado. Tras la sustitución de la cantante esperaba, sinceramente, algún cambio mayor de registro. Casi no hay rastro de él, hay muy pocas diferencias entre estos Crystal Castles y los de antes. Da la sensación de que al final, a Ethan Kath, tanto le da que sea Frances, como Glass, como Rosario Flores; va a editar álbumes que suenen parecidos.

Pero en esa misma escucha inicial, cuando el álbum encaraba su recta final, esos síntomas se esfumaron para dar paso a otros que ya conocía gracias a sus discos anteriores. Se me olvidó que la cantante era otra, que yo esperaba otra cosa… se me pasó el enfado. Asumiendo todo este rollo que os cuento, los sucesivos intentos con este álbum fueron menos pasionales. Intentando entonces ser objetivo, “Amnesty (I)” es bueno de verdad, lo que pasa es que esas últimas canciones son la hostia. Normal que despejen cualquier tipo de duda hacia un cerebro, Kath, que “usa” a las vocalistas a su antojo sonoro. Y ahí no tiene rival: amalgamas de sonidos y texturas imposibles, estridentes y delicados a la vez, celestiales y bizarros al mismo tiempo. Se sigue apreciando el orden dentro del caos que sale por los altavoces. Hay que rendirse al talento de este señor. De hecho, y creo que es bastante intencionado, este álbum es más contundente que el anterior “(III)” (2012), más allá de una intro (“Femen”) y un primer single (“Char”) continuistas y, digamos, suaves. El segundo adelanto, “Concrete”, está dentro de ese pack final de gloria bendita, donde acompañan la apabullante “Frail” (prima hermana de “Baptism”), la imparable “Kept” y esa última “Their Kidness Is Charade”, pura ciencia ficción.

Superado, con nota, el escollo del cambio de vocalista (y el mosqueo inicial), hay que defender a un artista que, para justificarse de las presumibles críticas, ha respondido con tralla. Con bendita tralla. Así da gusto.

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