Crystal Castles – (III)

ifmbateman

Crystal Castles

(III)

Last Gang, Fiction, Polydor Records | Web oficial
13 de noviembre, 2012
Toronto, Ontario, Canadá
Electrónica, Experimental

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Como dice el dicho, después de la tormenta viene la calma… pero no tanta. Crystal Castles presentan su tercer álbum “(III)” en la cresta de la ola electrónica, intentado esquivar la presión de un nuevo largo después de los aclamados “(I)” y “(II)”. El dúo canadiense formado por el productor Ethan Kath y la cantante Alice Glass siguen sin dejar a nadie indiferente con un sonido propio que les lleva a la cima de la música electrónica experimental.

Si bien es cierto que “(III)” sigue sonando desgarrador y agobiante, está un escalón por debajo de los anteriores discos del grupo. Hay alguna que otra canción más accesible para el público más reticente con el estilo de los canadienses, quizás intentando demoler la barrera entre los que los odian o los aman. Pero también hay un buen puñado de temas que siguen la estela del sonido más definido que nos dejó “(II)”. Crystal Castles han intentado progresar en la producción, cambiando el material de estudio y alejándose de los ordenadores. El resultado es un disco que se decanta por los temas menos potentes de la discografía anterior como pudiera ser “Celestica”, con una Alice más contenida pero que sigue sonando demoledora.

Pero empecemos por la portada. Está sacada a partir de una fotografía del español Samuel Aranda, cuya original ganó el World Press Photo Award, el certamen de fotoperiodismo más importante del mundo. Fue tomada en una manifestación en Yemen y en ella aparece un hombre herido abrazado por una mujer con velo. Efectivamente, un chico y una chica, como Alice y Ethan. En este caso los colores se tornan más oscuros y sucios, como su música. Según explicó Alice “en el país de las injusticas” en una entrevista, la opresión es un tema de actualidad incluso en su entorno, en el que ha visto a mucha gente sufrir sin recibir justicia. Quizás esto explique el por qué de la desgarradora portada y nos de pistas sobre el mensaje global del álbum.

Abre este “(III)” “Plague”, toda una declaración de intenciones. Comienza el susurro de Alice para dar paso a un explosivo estribillo electrónico que hace sentirte agobiado allá donde estés. En “Kerosene” se mezclan vocales digitales, reverbs y sintetizadores dando lugar a uno de los temas más completos del álbum. Al final Alice, cual ángel de la guarda, nos dice “I’ll protect you from all the things i’ve seen”. Estremecedor. “Wrath Of God” es otro de los trallazos típicos a los que nos tienen acostumbrados Crystal Castles y “Affection” sorprende por la inusual cercanía al pop. Quizás esta última es la canción que mejor se digiere y la que habría que poner a cualquier detractor del grupo. Si con esto no los soportas, mejor dejarlo.

Un chirrido angustioso transcurre a la par que “Pale Flesh” para dejar paso a la bailable “Sad Eyes”, siendo ésta la delicia de todo festivalero a las tantas de la mañana. La breve “Insulin” abrasa de solo escucharla mientras Alice se desgarra con su voz. “Transgender” pisa un poco el freno creando una atmósfera más mística y menos apocalíptica. Vuelve la electróncia de 8bits en “Violent Youth”, con claro mensaje a la juventud actual. El corte instrumental del álbum llega de la mano de “Telepath”, manteniendo esos ritmos estresantes que parecen poner a prueba tu ansiedad. Al igual que he dicho al empezar, después de la atronadora descarga eléctrica de “(III)” llega la calma final con “Child I Will Hurt You”, canción inédita en la discografía de Alice y Ethan por su delicada melodía.

Habrá quienes echen en falta algo parecido a “Alice Practice” de “(I)” o “Doe Deer” de “(II)”, y es que estos temas catárticos brillan por su ausencia en “(III)”. Sin embargo, hay quienes pensamos que estos temas no tienen la capacidad para transmitir un mensaje profundo (y político), como el que quieren plantear en “(III)”. Emocionar con la electrónica más allá del éxtasis momentáneo no es fácil, y es por ello que le doy a Crystal Castles la victoria rotunda con su nuevo disco. Han compuesto la banda sonora de la opresión y la injusticia a base de teclados y pedales. Sólo cabe esperar, ahora sí, que el directo haga justicia a semejante tormenta electrónica.

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