Deerhoof – La Isla Bonita

Deerhoof

La Isla Bonita

Polyvinyl Records | Web oficial
4 de noviembre, 2014
San Francisco, Estados Unidos
Indie Rock, Noise Pop, Experimental

Artistas similares:
Xiu Xiu | Lightning Bolt | Black Dice

7.0

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Celebramos el 20 aniversario de Deerhoof, banda super interesante e inclasificable, que sigue desafiando estilos y traspasando las barreras de la creatividad musical en “La Isla Bonita”. Noise, punk, pop, indie experimental y psicodelia se dan cita en este guateque descontrolado donde la música es impredecible, nerviosa, gamberra y provocadora.

La banda formada por el virtuoso y espástico batería Greg Saunier, la cantante y bajista Satomi Matsuzaki y los guitarristas John Dietrich y Ed Rodriguez, continúa produciendo una música que a veces da la impresión de ser semi-improvisada y surge de influencias tan variadas que sería inútil tratar de nombrarlas. El disco, inspirado en The Ramones, es un homenaje a la escena punk de Bay Area que los vio nacer y ha sido grabado en directo en el sótano de uno de los guitarristas, estilo “do it yourself”. Los sintetizadores y efectos no están tan presentes, sino que se ha recuperado la instrumentación más cruda, manteniendo no obstante la complejidad rítmica, armónica y melódica.

Como siempre con esta banda, el álbum es un derroche de abstracción sonora. Hay momentos verdaderamente brillantes y con mucho groove (“Doom” y “Big House Waltz”), que provocan una emoción intensa y son ya candidatos a figurar entre los mejores temas de su carrera, otros experimentales y juguetones (“Tiny Bubbles”, “God 2” y el alucinante “Oh Bummer”, que cierra el disco), introspectivos y somnolientos (“Mirror Monster”, que suena a Grizzly Bear y “Black Pitch”, donde la voz recuerda a St. Vincent) y también las habituales explosiones de punk-pop atonal y desquiciado (“Last Fad”, “Exit Only” y “Paradise Girls”).

Aparte del título (un nuevo guiño a nuestro idioma, tan querido por la cantante japonesa), la portada del álbum es una vez más sorprendente y desconcertante. Después de tantos años en la misma línea, tengo la impresión de que o son deliberadamente absurdas o tratan de expresar algo que se escapa a mi entendimiento. Probablemente es simplemente una demostración de que la música es lo principal para Deerhoof y todo lo que la rodea (incluyendo diseño y lírica) es secundario. ¡Bravo!