Eels – Wonderful, Glorious

Eels

Wonderful, Glorious

E-Works | Web oficial
4 de febrero, 2013
Los Feliz, California, Estados Unidos
Indie Rock, Folk

Artistas similares:
Sparklehorse | Beck | Wilco

7.5

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Maravilloso, Glorioso… con dos cojones. El desgraciado (de forma literal, que yo lo quiero mucho) Mark Oliver Everett (E) tarda casi tres años en editar la continuación de “Tomorrow Morning” (2010), tercera parte de esa supuesta trilogía que editó en menos de año y medio que comenzaba con “Hombre Lobo” (2009) y continuaba con “End Times” (2010). En esa época, en lugar de condensar todo ese material en un, por ejemplo, doble álbum como hizo anteriormente con el maravilloso y hasta ahora su mejor álbum, “Blinking Lights And Other Revelations” (2005), decidió distribuir su genio en tres álbumes distintos, con temática propia, pero repartiendo su talento de forma un tanto irregular.

Mr. E se deja de gilipolleces y concentra toda su fuerza para su décimo álbum de estudio bajo el nombre de su banda (firmó dos discos previos en solitario bajo su seudónimo a principios de los ’90), aunque ésta le haya ido abandonando progresivamente. Tanto E como Eels fue, es, y será siempre Everett en solitario. En “Wonderful, Glorious”, por tanto, nos encontramos, más o menos, con lo que se espera de un artista capaz de hacer discos entre el pop y el rock más o menos crudo, con baladas tristes y blues trotón. Pero la sorpresa es que, en lugar de seguir lamentándose de tanta desgracia a su alrededor, al igual que hizo con su conmovedora y muy recomendable autobiografía “Cosas Que Los Nietos Deberían Saber” (Blackie Books, 2009), es capaz de dar la cara, sacar una sonrisa, aceptarlo y seguir hacia delante. Mérito.

Podemos decir que el amigo barbudo está enorme tanto en una vertiente como en la otra, aunque el terreno del melodrama es el que mejor conoce, y por tanto, el que mejor resultados le proporciona. “True Original”, tan desnuda ella, con una sola guitarra y un teclado de fondo, es el ejemplo perfecto, porque nos deja escuchar una voz cada vez más vieja pero con más sentido. “Accident Prone” juega en el mismo plano de la sencillez, pero sin ese poso melancólico; “On The Ropes” sigue con esa línea aunque llevada más al término pop y mucho mejor que todo lo “forzadamente optimista” que se mantuvo en “Daisies Of The Galaxy” (2000), donde, descaradamente, luchaba contra la depresión post “Electro-Shock Blues” (1998), una maravilla de álbum, pero tan grande como triste. “The Turnaround”, además, contiene el desgarro final de una persona que, realmente, merece quejarse, gritar y dar un golpe sobre la mesa. Otro jodido temazo.

La otra mitad, la que se mueve dentro del rock, pero sobre todo del blues, nos llega desde la primera, con una “Bombs Away” reivindicativa, al más puro estilo Tom Waits. Le sigue “Kinda Fuzzy” donde se mantiene protestón, pero es la sorprendente “Peach Blossom” (elegida primer single) la que nos enseña las cartas de estrella de rock, con riffs pesados pero nunca cansinos como en su más mediocre y sobreproducido “Souljacker” (2001). “New Alphabet” y “Stick Together”, seguidas, continúan esa línea bluesera que tan bien apuntan a la diversión del directo. Hay más (y mejor), pues en “Open My Present” está soberbio, con ramalazos a lo Led Zeppelin, y para el broche final, la mejor canción del disco, la homónima “Wonderful, Glorious”. Un cierre que te arrastra desde el mal gesto de una vida de mierda a base de rock and roll hasta el, ahora sin forzar, mayor de los optimismos. Mark Oliver Everett, ahora sí, es feliz. Y por su puta culpa, nosotros también.

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