Graham Coxon – A+E

Graham Coxon está de vuelta con su nada más y nada menos que su octavo disco en solitario. El conocido guitarrista de Blur, formación en la que también hizo sus pinitos como vocalista, ha venido con las ideas renovadas y dejándose la piel en el estudio, y volviendo a encarnar sonidos más enérgicos tal y como lo hacía en “Love Travels At Illegal Speeds” (Parlophone Records, 2006) y que parecía que en “The Spinning Top”  (Parlophone Records, 2009) había abandonado.

También se ha dado un giro al sonido, en donde parece que ha estado muy atento a la escena actual, ya que se nota la influencia de amigos y allegados, e incluso la de gente totalmente opuesta como puede ser Björk, y es que en ‘City Hall‘ se atreve a volver a sacar a flote el famoso barco que a la artista le sirvió para cerrar el tema ‘Earth Intruders‘ incluído en su disco “Volta” (2007). También esto puede ser cosa de su productor, en donde Ben Hillier ha sido el encargado en detrimento de Stephen Street, el cual le había acompañado en sus últimas tres aventuras.

Achacando que lo suyo es la guitarra, no hay mejor forma de comenzar un disco con unos riffs de bienvenida y  así de paso, se deja bien claro lo que uno se va a encontrar a medida que recorre las diez pistas de este disco. ‘Advice‘ supone una vuelta a los 90, al brit y a la fuerza de canciones como ‘Song 2‘.

Y como de guitarras, bajos y baterías no solo vive el hombre, ha querido incorporar elementos digitales en su obra, y lo ha hecho a través de un procesador de señales con variador de frecuencia incluído, ahí es nada. No se ha dejado seducir por sintetizadores comunes, lo que canciones como ‘What’ll It Take‘ se presentan como un paso allá. Tampoco las palmas a modo de instrumento es una cosa de andar por casa, y que en ‘Meet And Drink And Pollinate‘ marcan el ritmo como si de otro instrumento más se tratara, lo que sigue aumentando la calidad de este disco.

Todo esto está muy bien, pero sigue un patrón que de aquí al final no se repite, ya que los amigos de Graham hacen su aparición de aquí al final, y por poner un ejemplo, el espíritu de Damon Albarn y los suyos, léase Gorillaz, corretea por ‘Seven Naked Valleys‘, así como el de U2 (‘Vertigo‘) junto a The Black Keys en ‘Running For Your Life‘, donde da buena cuenta de que está deseoso de que las nuevas generaciones de groupies se le abalancen encima y recuperar así el espíritu de juventud.

Graham es un tío listo, ya que ha sabido darle a su voz el tratamiento que se merece, haciendo de ella un uso pragmático, en donde no ha tenido reparos de ponerla a la misma altura que la instrumentación, lo que en canciones como ‘Knife In The Cast‘ tiene un valor añadido al ser un tema instrumental y de duración larga como la mayoría de las que aquí nos encontramos.

Y a vueltas con la instrumentación andamos en el final del camino, o lo que es lo mismo, ‘Ooh, Yeh Yeh‘, la cual se presenta dando más valor al tema vocal y al estribillo fácil de monosílabo en donde también destaca el cambio de guitarra efectuado.

Haciendo balance general, en estos diez cortes, el señor Coxon ha hecho lo que pretendía hacer, y  nos ha llevado por largos senderos de psicodelia y atmósferas densas que para el resto, o sea los oyentes, nos vale para hacernos una idea del tratamiento que tendrán las mismas en directo. En definitiva, canciones que le vacían a uno mentalemente pero lo llenan físicamente gracias a la energía desprendida.

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