Howler – America Give Up

Ante la avalancha actual de nuevos grupos indie, buscar comparaciones entre los recién llegados al mundillo y las bandas ya consolidadas se convierte en una práctica casi obligatoria que ayuda a encasillar a los debutantes y poder decir de ellos que son “los nuevos” alguien.

Esta “equiparación”, como todo, tiene sus ventajas y sus inconvenientes: del lado positivo, hace que te iguales a grupos con prestigio; del lado negativo, corres el riesgo de estar a la sombra de otra banda con más nombre y vivir siempre bajo su misma lupa. Pues bien, de los Howler se dice que son “los nuevos The Strokes”. Y la verdad es que es una afirmación que queda muy contrastada desde la primera escucha de America Give UP, nombre del debut de éstos jóvenes de Minneapolis.

El problema, o la virtud, según se mire, es que el disco de los noveles Howler recuerda a los dos primeros largos de Julian Casablancas y compañía (Is this it y Room on fire). Es decir, al grupo liderado por Jordan Gatesmith no sólo se le compara con “los Strokes”, sino que además se hace con “los Strokes” buenos, no con los de Angles, y que me perdonen los fans de los de Nueva York.

Y todo ello a pesar del inicio de America Give Up: el tema “Beach Sluts” regala unos primeros acordes que evocan ambientes playeros previos a que la áspera voz de Gatesmith introduzca un frenético cambio de ritmo que se repite cíclicamente hasta el final de este primer corte. Y sí, cada vez que el tempo de la canción se acelera se perciben destellos a The Strokes. La tendencia no cambia en el resto del disco, con mención especial a “Back to the Grave” y “America”, cuyo final es digna de Casablancas y sus amigos. Llegados a este punto del disco de Howler las evidencias hablan por sí solas.

Por su parte, “This one’s different”, “Told you once” y “Wailing”, pese a sus escasos dos minutos de duración, son temas que en breve formarán parte del repertorio de muchos dj’s por su potencial para convertirse en canciones rompepistas. Con “Back of your neck” demuestran nuevamente sus dotes para las melodías surferas, que despuntaban también al inicio del disco, y que empaquetan un corte en el que los ecos y el poder instrumental le ganan terreno a la aportación vocal de Gatesmith.

En total, America Give Up lo componen once temas rápidos y directos de los cuales siete no llegan a los tres minutos de duración y sólo uno supera los cuatro, y que, a pesar de lo apuntado, consiguen que Howler destaquen en este completo inicio de año musical por encima de muchas otras bandas que en los últimos meses han ofrecido al gran público sus discos de debut.

Pero claro, existe la duda de si su éxito, tanto presente como futuro (estarán en la próxima edición del Festival Internacional de Benicassim) se lo deben, de momento, a sus propios esfuerzos o al cartel de “los nuevos Strokes” que le ha sido impuesto. El tiempo, y un posible segundo trabajo, lo dirán. Pero lo que sí es seguro es que lo mejor que les puede pasar a Howler es que empiecen a ser conocidos por ellos mismos y no por a aquellos a los que se puedan parecer.

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