Japandroids – Celebration Rock

Japandroids, "Celebration Rock" (2012), album art 500px

Japandroids

Celebration Rock

Polyvinyl Records | Web oficial
5 de junio, 2012
Vancouver, Canadá
Indie Rock, Noise Rock, Garage Rock

Artistas similares:
The Men | Cloud Nothings | Male Bonding

8.0

Puedes escucharlo:
Spotify | Deezer | iTunes


Lo de Japandroids iba muy en serio cuando lanzaron “Post-Nothing” (2009) y todo el mundo se aventuró a calificarlos como lo más cool del momento. No se podía ser más rentable. Ni se le podía sacar más partido a dos únicos instrumentos (guitarra y batería) ni se podía hacer más ruido con ellos. El formato dúo indie-punk-rock estaba de moda (No Age) pero ellos tendieron más por la inmediatez que por la profundidad. Más por el noise que por el rock alternativo. Sin experimentos ni malabarismos supieron exprimir el formato a base de subir el volumen.

¿Otra banda más? ¿Otros oportunistas que se suben a la moda del momento y les sale bien? ¿Otro disco ideal para eso que se suponía que necesitábamos escuchar en ese momento (otra vez, moda)? Pues todo parecía indicar que sí, que no se trataba más que de todo eso. Más aún cuando reúnen sus dos primeros EP’s previos, “All Lies” (2007) y “Lullabies Death Jams” (2008) en un solo LP que titulan originalmente “No Singles” (2010) y que nos quieren colar en formato inverso (de blanco), viniendo a demostrar que sí, que antes no eran tan buenos.

Brian King (guitarra) y David Prowse (batería) forman este dúo de Vancouver, y llega el momento, con este “Celebration Rock”, de aprendernos sus nombres. Sin demasiadas esperanzas puestas en el siempre complicado segundo álbum, éste pasa en un suspiro en la primera escucha, entre el ruido llevado al extremo y la vergüenza ajena de llenarlo íntegramente de “ooohs”, “uuuhs” y “oh yeahs”. ¿¡Pero qué coño!? ¿No se trataba de eso precisamente en el rock? ¿No se ha ido buscando exactamente eso a lo largo de la historia? “Celebration Rock” no podía tener mejor nombre porque es el auténtico manual del rock. Nada de sub-etiquetas, ni indie ni post-nada. Desde la segunda escucha empezamos a prestar atención en el cuidado con el que han tratado todas y cada una de las canciones que lo componen. Subidones estratosféricos, estribillos infinitos y épica rock con, joder, dos instrumentos. No existe respiro alguno, no te dejan tiempo al aburrimiento porque desde la primera “The Nights Of Wine And Roses” hasta la última y elegante “Continuous Thunder” no hay una mínima brecha. Todo funciona tal y como debería ser en canciones largas que ni siquiera lo parecen. Incluso dentro de su propio estilo gritón, son capaces de variar (algo) en canciones como “For The Love Of Ivy” con regustillo blues o la más stadium-rock que es “The House That Heaven Built”.

Es en estos tiempos que vivimos de crisis y guerras, de religiones y pobreza cuando contraatacan bandas como Cloud Nothings, The Men y Japandroids hartos de tanta mierda. Porque todavía existe algo que celebrar: el rock.

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