Jessie Ware – Devotion

Jessie Ware protagoniza uno de los mejores estrenos del 2012, con un disco soul-pop repleto de canciones con una calidad inconmensurable y un encanto inglés que os enamorará desde la primera escucha. Señores y señores, hagan paso para recibir a una de las divas del año.

La cantante británica lleva tan sólo un par de años efectivos en el mundo de la música, ya que tan sólo a partir de 2010 empezó a hacer alguna colaboración con artistas de la talla de SBTRKT (apareciendo también en el álbum debut de éste), y con Sampha, pero la magia se podía sentir por parte de la cantante y realizar únicamente colaboraciones no hacía justicia a su calidad. Partiendo de esta promesa, y desde finales del año pasado, Jessie Ware y bajo el sello discográfico PMR, se pondría a trabajar en Devotion, publicando 4 singles antes del lanzamiento oficial del álbum. Desde el primero, “Running” (aunque “Strangest Feeling” asomase su cabeza en 2011), hasta el último, “Sweet Talk”, todos ellos nos han dejado la miel en los labios ya que queríamos más de ese estilo sofisticado y dulce con el que Mrs. Ware impregna cada canción. Hasta que finalmente, y desde el 20 de agosto del 2012, podemos disfrutar completamente de un gran listado de cortes que hacen de Jessie Ware una dama de honor.

Desde el primer segundo sentimos que Devotion inspira lujo y sensualidad a partes iguales. Lo hace gracias a ese ritmo pausado existente en cada canción, ya que la pasión se cocina a fuego lento, utilizando los seis sentidos y dejándose llevar por la voz de Jessie, la cual maneja un tempo acorde a lo que ella quiere expresar. En “Running”, el estribillo nos dispara el pulso del corazón gracias a un susurro muy cercano para rematarnos con un espectacular solo de guitarra, aunque la rosa que encontremos en nuestra tumba es un recurso innovador muy utilizado a lo largo de todo el álbum: ciertas notas musicales, ya sean coros, frases cortas o matices que no salen de la boca de la cantante (y de hecho son producidas desde una de estas tabletas que tan de moda se están poniendo últimamente), pero que son fundamentales para darle ese sabor de champagne y chocolate. Me refiero a esos “never give up, never give up!”, o en “Taking In Water” a esos “ooh” que escuchamos cada un par de frases. Y hablando de este último tema: vaya auténtico lujo estar vivo y ser testigo de tanta belleza en una misma canción. No habíamos tenido la oportunidad de escucharlo hasta la salida del álbum, y bien podría ser el single líder, ya que funciona a la perfección y te da a entender exactamente lo que Jessie Ware desea: elegancia y grandiosidad.

Pero si queremos hablar de algo sencillamente exquisito, entonces tenemos que hablar de “Wildest Moments”, tercer single oficial que fue lanzado el 29 de junio y que desde entonces se ha proclamado como una de las mejores canciones del año y sin lugar a dudas, cuenta con el premio especial a canción con más clase. Una historia que habla sobre una relación… “from the outside, everyone must be wondering why we try?” Lo intentamos porque sentimos esos escalofríos que se convierten en los protagonistas durante nuestros momentos más salvajes. A lo largo del tema, Jessie, que ha adoptado el “moño” al más puro estilo Adele como su peinado favorito, se suelta la melena (figuradamente) para dejarnos boquiabiertos con la estructura de la canción sustentada en una batería cadente y profunda que no descansa ni un momento, una base de piano acaramelado de fondo, la cual no se escucha conscientemente, pero se sabe que se encuentra ahí y obviamente en las cuerdas vocales de la cantante, porque esta es la mejor representación de la magia y de las aptitudes de la artista. El videoclip bien demuestra todo de lo que estoy hablando: ella es la protagonista tras esta textura de fina y blanca seda.

El resto del tracklist no baja ni un ápice en cuanto a calidad. Quiero decir que “Sweet Talk”, “110%”, “Night Light”, “Something Inside” por poner algunos ejemplos, nos seguirán demostrando el altísimo nivel al que ha llegado Jessie Ware en este su primer álbum. Cada tema con su propio estilo pero todas cogidas de la mano haciendo justicia a comparaciones que han recorrido toda la red hablando de que la cantante británica recuerda a la espléndida Sade o al más épico aún Marvin Gaye. ¿Exageraciones? Todo en esta vida depende de según como se mire cada asunto, pero desde luego no es para nada descabellado acordarnos de dichas leyendas cuando escuchamos el sophisti-pop que ha creado esta diva inglesa.

El mérito reside en que para componer este tipo de música, muy fácilmente se puede caer en el camino fácil: en hacer canciones monas y resultonas, pero que no se esfuerzan en ir más allá de la superficie, y sin embargo, Jessie Ware ha demostrado una habilidad única para dejar de lado las apariencias y mostrarse al mundo tal y como es, así como su sincero objetivo: la belleza en la música a través de complicados medios como pueden ser el lujo y la sofisticación. Cuando se corre un riesgo de esta magnitud y se acierta, entonces lo único que resta por parte del receptor es rendir pleitesía ante una jugada maestra de esta magnitud. Y de aquí en adelante tan sólo nos queda esperar que todo siga por el mismo camino, y que los virus del dinero fácil y el poco esfuerzo no afecten a uno de los nombres de mujer que recordaremos con cariño y admiración de este 2012. Ah, y un apunte dirigido especialmente a la cantante: en tus próximo directos y videoclips suéltate el pelo, que estás mucho más guapa.

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