Kanye West – Yeezus

Kanye West

Yeezus

Roc-A-Fella, Def Jam | Web oficial
18 de junio, 2013
Los Angeles, California, Estados Unidos
Hip Hop

Artistas similares:
Michael Jackson | Jay-Z | Beyoncé

8.0

Puedes escucharlo:
Spotify | Deezer | iTunes


Son tantos los puntos de inflexión de los que habría que hablar del talentoso Kanye West que se haría casi imposible, así que, simplemente, dejémosle que desarrolle su carrera musical como le dé la gana. Mimémosle como se merece.

Su sexto álbum en solitario vuelve a ser una vuelta de tuerca más a su desparramada y tremendamente original discografía. Y bueno, lo de “solitario” es un decir, porque aquí también ha escogido rodearse de algunos amiguetes del gremio con los que repite, como Frank Ocean, Kid Cudi o Justin Vernon (Bon Iver). Más curioso resulta la ayuda en la producción de unos Daft Punk sobreexplotados en este final de primavera. El prodigio de Atlanta (aunque hijo pródigo de Chicago), productor él, se ha cansado de esa labor y se pone en manos de los robots así como de Hudson Mohawke, Mike Dean y otros cuantos artistas que desconozco. El resultado es el disco más incómodo, arisco y borde de los seis que lleva. Kanye West a cara perro. Pero eso también se le da bien.

Igual al verdadero amante del hip-hop le toca los huevos que su trayectoria haya ido en favor del pop y en detrimento del rap, el flow y los versos de sus dos primeros álbumes, los tremendos “The College Dropout” (2004) y “Late Registration” (2005). En “Graduation” (2007) ya se le vio el plumero, y en el incomprendido “808’s & Heartbreak” (2008) se le fue totalmente de las manos, pero fue en su trabajo anterior, su ópera egipcia, ese histórico “My Beautiful Dark Twisted Fantasy” (2010), cuando vimos la estrella que es, el talento que tiene. En esa ocasión optó por una producción desfasada, donde en cada canción podían colaborar hasta 15 músicos, donde sólo cada descarte costaba más que la grabación de un disco entero de cualquier banda. Algo al alcance de muy pocos y que, de haberle salido mal, estaríamos hablando del mayor desastre en la historia del pop. Pero no, a Mr. West le gustan los retos, las obras magnas, lo grandilocuente. Y así le fue, con un disco perfecto.

Como en respuesta a esa superproducción, aparece “Yeezus”, un disco antagónico, oscuro, enfadado. La luminosidad de “My Beautiful…” al carajo. También es verdad que intentar superar aquello iba a resultar imposible, pero la rotura de cintura tampoco tenía por qué ser tan bestia, ¿no? Este disco suena radical, a veces industrial, sucio, como el reflejo de una sociedad que el propio West disecciona sin dejar títere con cabeza. Sin un single previo, ni siquiera con una portada, “Yeezus” prometía más bien poco cuando interpretó dos temas nuevos casi a capela, sin acompañamientos, y con una actitud de “tipo enfadado” que más parecía una pose que una actitud. El disco, menos mal, despeja cualquier duda cuando llevas un par de escuchas, y es que se hace peligrosamente adictivo.

Lo que Kanye hace aquí es, simplemente, enseñarnos lo asombroso que es como artista, sabiendo reinventarse a sí mismo con un cambio de registro total. No va a contentar a todos, y mucho menos a los fans de su anterior trabajo, pero tampoco lo pretende. No pienso hablar de ninguna canción en particular; el concepto de disco como unidad, como nunca antes lo había conseguido. Muy por encima del resto, señor West.

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