Kasabian – Velociraptor!

ifmbateman

Kasabian

Velociraptor!

Columbia Records, Sony | Web oficial
16 de septiembre, 2011
Leicester, Leicestershire, Inglaterra
Indie Rock, Space Rock

Artistas similares:
Primal Scream | Stone Roses | Band Of Skulls

6.5

Puedes escucharlo:
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Kasabian siempre se han caracterizado por su etiqueta de hype o la promesa de ser “the next best thing“. A día de hoy, con cuatro discos a sus espaldas, creo que ha llegado la hora de que reclamen su sitio entre los grandes, o al menos entre los que están llamando a relevar a los que ya están en una clara caída en su carrera musical.

Los de Leicester nos traen “Velociraptor!” para darle algo de luz a las tardes otoñales que se nos vienen encima. Si bien sorprende a primera escucha, por alejarse del rock con tintes electrónicos de sus dos primeros discos (o al revés si se prefiere, electro-rock), éste dinosaurio suena a aventura musical sin complejos. A un puzzle de psicodelia, sonido retro y hits capaces de crear los karaokes más hooligans en cualquier festival que se precie de tener a Kasabian en su cartel.

Un gong nos da la bienvenida al disco, dando paso a una ecléctica introducción a medio camino entre unas trompetas mariachis y unos ecos derivados del golpe del gong. Inmediatamente después, explota “Let’s Roll Just Like We Used To” con un ritmo que bien nos puede recordar a aquella aventura que decidieron emprender en su día Alex Turner y Miles Kane bajo el nombre de The Last Shadow Puppets (y que esperamos sinceramente retomen algún día). Canción con sonido añejo, con la voz de Meighan perfectamente identificable. “Days Are Forgotten”, ultimo single de momento que nos han ofrecido los de Leicester, es la siguiente canción en sonar. Puro Kasabian al cien por cien. Pizzorno con sus coros, ritmo muy marcado, Meighan y sus golpes de voz y una sensación de que la canción no para en ningún momento. Reminiscencias de “Club Foot” previas al estribillo, mucho más melódico y apto para cantar, la inmediatez que le gusta a los chicos de Kasabian.

“Goodbye kiss” es el primer medio tiempo del disco. Esas baladas que tanto gustan a estos chicos, en este caso rezuman señorío inglés y sabor a whisky en vaso bajo. “La Feé Verte” es un homenaje a la psicodelia y los toques hindúes de los años 70 y ya puestos, porqué no decirlo, la influencia que todas las bandas de la isla británica reciben de los Beatles. Un ritmo con tintes bohemios, una canción que destila Pizzorno por todos sus poros, sitar incluido. Podría ser la mejor canción del disco, sobretodo para aquellos que gustan del sonido añejo de los 70. Y con el final de esta canción, explota “Velociraptor!”. No importa lo absurdo de la letra, lo que hace grande a esta canción es su estribillo que media Europa ha cantado durante el pasado verano a un ritmo frenético, bailando sin parar. Toques arábigos de fondo enriquecen el conjunto de la canción que da título al disco.

“Acid Turkish Bath (Shelter From The Storm)” es su tema más complejo en este disco. Es el más largo, el mas difícil de escuchar por sus continuos cambios. Vuelve a cobrar suma importancia Pizzorno y sus coros y se hace uso nuevamente de un fondo arábigo, algo que como ya hemos visto, tiene un peso específico dentro del disco. “I hear voices” es la parte electrónica del disco. Sintetizada por completo, hasta la batería suena como si fuera programada. “Re-Wired” nos devuelve a los Kasabian mas típicos y no quiero decir que esto sea malo. Golpes de nuevo en el estribillo, como nos gusta para el directo y como les gusta a ellos. Pequeños efectos de guitarra clásicos de Pizzorno. Podría ser el “Shoot The Runner” de éste disco. “Man Of Simple Pleasures” es el intermedio entre toda la vorágine que es el disco. Realmente, pasa desapercibida. Pero sin saber como explicarlo, si no estuviera, se echaría a faltar. “Switchblade Smiles” es el primer adelanto que nos ofreció Kasabian de su disco y con él, un susto generalizado hacia un giro demasiado electrónico. Imposible no ponerte a bailar y a corear los “can you feel it comin’?” previos al estribillo. Otro tema del estilo típico de Kasabian, con el que saben que se pueden meter al publico en el bolsillo. Y el broche de oro lo pone “Neon Noon”, con esa introducción abusando de reverbs y distorsiones como si quisieran homenajear a Pink Floyd, con un Meighan demasiado Bowie a la voz, demostrando que también puede cantar sin que tenga que hacerlo rápido y recreándose en el buen uso de su instrumento vocal. Probablemente, sea la canción de toda su carrera en la que mejor nivel vocal demuestra. Y es digno de alabanza cerrar un disco así.

Kasabian ha demostrado que pueden cambiar de estilo sin renunciar a los principios que les hicieron encumbrarse a la cima de la montaña del hype y eso es algo que debe tenerse en cuenta. Este disco suena a música de los setenta, a toques arábigos, a rock en diversas vertientes, a electrónica, a grandilocuencia perfectamente orquestada. Suena a lo que es Kasabian, ganas de más y siempre cambiando.

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