Klaus & Kinski – Herreros y Fatigas

El dúo murciano Klaus & Kinski nos presenta su tercer disco, que lleva por nombre “Herreros Y Fatigas”, con una portada muy adecuada al nombre del mismo. Un disco “obrero” que está cargado de costumbrismo español en sus letras. Tanto, que hasta se permiten el lujo de ponerle música a un soneto. Y no sólo eso, porque además el grupo se atreve a experimentar con el flamenco, la habanera, el bolero y por supuesto, un pop bailable que es capaz de tenernos moviendo los pies como si de un hit ochentero se tratara.

Hay que advertir al oyente primerizo, como es mi caso, que el dúo murciano tiene tres señas de identidad muy claras y diferenciadas. La primera de ellas son las letras que con tanto mimo y buen hacer escribe Alejandro Martínez. La segunda, la delicada voz de Marina Carruthers. Y la tercera y la más fácil de apreciar es el eclecticismo de sus composiciones musicales.

Así, y como ya hemos mencionado antes, Herreros y Fatigas es un disco que abarca multitud de palos y de una disparidad casi imposible. Porque a veces suena a indie bailable pero por sorpresa en la siguiente canción un piano abarca todo el protagonismo o incluso hay guiños al noise más puro al estilo My Bloody Valentine, que dicho sea de paso, se encuentra entre los grupos a los que admiran Klaus & Kinski.

Pese a esta amalgama de estilos, el disco se puede separar en canciones y agruparlas según se prefiera en el momento. Para los que prefieran el sonido de guitarra y los temas más indies, el trío inicial del disco es lo indicado. “La duda ofende”, “Contrato” o la inmensa “El día de los embalsamados” podrían sonar en cualquiera de los bares que redactores y lectores de esta revista frecuentamos. Atención a la última nombrada, pues se pega como un chicle y te resuena en la cabeza ese ruido constante de fondo mientras repites “Se acabó…”.

Dentro de esa corriente indie pero acercándonos algo más hacia el folk y el pop clásico colocaríamos el single “Ojo por diente”, con su guiño a los Beatles y su “Here comes the sun” con esos acordes tan fácilmente identificables.  Y si de folk hablamos, el country en su vertiente más pura en “Poderoso caballero”, con otro homenaje, esta vez a Pink Floyd y su “Money”.

Pero la temática del disco es más oscura que todos estos temas. El disco habla de ansiedad, desasosiego, como si una decepción general nos rodeara y tiñera el mundo de gris (nada más lejos de la realidad que vivimos hoy día) y Klaus & Kinski imitan a los bardos del medievo y se convierten en encargados de hacernos llegar la situación actual a nuestros oídos. Sin embargo, también sabemos reírnos de nosotros mismos y ese cinismo queda patente en temas como “In the Goethe”, en la que haciendo uso de múltiples referencias literarias, se habla de la figura de los enamorados que quieren morir de amor, por si no fuera ya bastante todo lo que está pasando. No quiero decir que sea un tema de risa ni mucho menos. La letra de esta canción es, sin duda, una de las mejores que se han escuchado en mucho tiempo.

Y si al principio de esta review os hablaba del costumbrismo español, en “Soneto” queda claro el porqué de semejante afirmación. El dúo es capaz de casar la lírica del soneto con un sonido demasiado saturado y muy del gusto del noisepop (y del que escribe estas letras). Creo que a estas alturas, queda claro que el eclecticismo sí es uno de los puntos fuertes de la banda.

“Dos males tienes” posee un ligero regusto a las últimas entregas de Los Planetas, con una letra cargada de contenido moral una vez más y el alucinante parecido de “Cumbres Profundas” con “Only Shallow” una de las mejores canciones de los antes  mencionados My Bloody Valentine y que contiene un homenaje (otro más) a la figura de Ángel Cristo.

Desde luego, Herreros y Fatigas es una caja llena de sorpresas que contiene, sobretodo, grandes canciones. Este disco pone el tope muy alto a Klaus & Kinski y los sitúa en la gran liga de los grupos indies españoles. Presentes en un buen número de festivales del verano que se aproxima, ojalá puedan defender este disco en directo con el mismo nivel al que suena desde el sofá de casa. Y agradecerles desde estas páginas que se atrevan a hacer música sin importar la etiqueta, porque así es como se llega a los oídos de los melómanos.

 

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