La Habitación Roja – Fue eléctrico

Resulta muy difícil permanecer impasible tras escuchar “Fue Eléctrico”, el nuevo disco de La Habitación Roja, una de las bandas de indiepop más veteranas del panorama nacional y que, largo tras largo, demuestran una madurez instrumental y artística que, aunque no derribará las reticencias de sus eternos detractores, les ha llevado a firmar el que posiblemente sea su trabajo más completo, profundo y conmovedor de su carrera.

La formación compuesta por Jorge Martí, Jose Marco, Marc Greenwood, Pau Roca y Jordi Sapena da la razón con este disco a aquellos que acusan al indie español en general, y a La Habitación Roja en particular, de abordar en la mayoría de las ocasiones temas tristes, demasiado dramáticos y pesimistas, pero si se hace con la maestría que han demostrado los valencianos en los once cortes que contiene Fue eléctrico, bienvenida sea esa actitud hacia la autoflagelación.

Cada uno de los temas que contiene este disco representan verdaderos poemas musicales que te hacen empatizar con los mensajes que encierran sus letras. Cada canción consigue captar tu atención, te lleva a profundizar en su mensaje y te transmite los sentimientos que la característica y melancólica voz de J. Martí interpreta en cada una de ellas. De este modo, todo aquel que haya tenido la enorme desgracia de sufrir rechazo, desamor, abandono o angustia en algún momento de su vida encontrará una expresión musical a dichos sentimientos en los aproximadamente cincuenta minutos que dura este trabajo.

A pesar de que los once cortes de Fue eléctrico gozan de una calidad mayúscula, son “Ayer”, “Indestructibles” y “Norge” los que se anclan a las tripas y al corazón del que escucha y los que consiguen que, al mismo tiempo que las canciones se desarrollan en tus oídos, en tu cabeza se sucedan tus propias instantáneas en las que viviste las historias que Martí canta de forma magistral.

En “Ayer” encontramos el relato atormentado de quien no es capaz de corresponder a otra persona y no se atreve a dejar a quien merece ser querido. Una historia contada desde el punto de vista de quien se siente obligado a desprenderse de otra persona siendo consciente de que esa decisión es totalmente injusta para el ser humano que es abandonado. En total, son más de cuatro minutos en los que es imposible no vivir la historia desde ambos puntos de vista y en los que es fácil llegar a decantarse por quien se va a encontrar solo y desamparado, odiando metafóricamente a un Martí que no hace más que reconocer su cobardía.

En la misma línea de desasosiego y desamparo en la que se sitúa “Ayer” comienza “Indestructibles”, himno musical al desconcierto que provoca en las personas ese momento inesperado en que una relación que parecía inquebrantable estalla en mil pedazos llevándose con ella tu vida, tu realidad y tu universo. A nivel vocal e instrumental plasma con total credibilidad ese estado de pérdida y de indigencia sentimental en que quedas tras una ruptura tan inesperada.

Por último, el trío de temas “dolorosos”, sentimentalmente hablando, culmina con “Norge”, donde la nostalgia de los recuerdos vividos en pareja es una mochila de enorme peso que más que en tu espalda cargas en tu mente y en tu corazón, ambos destrozados ante unos momentos que sabes que nunca volverán. Es ese vértigo ante el vacío el que consigue transmitir este tema y mediante el que esta canción se clava y perdura en la memoria del oyente.

Dejando al lado la tristeza adictiva que desprenden los cortes analizados, Fue eléctrico tiene un arranque instrumental muy potente y pegadizo con “El resplandor”, una línea dinámica y rítmicamente veloz que tiene más ejemplos en “La razón universal” y en “Cielo Protector”, temas muy en la línea de anteriores trabajos de La Habitación Roja pero que denotan un paso más a todos los niveles dentro de su carrera.

En definitiva, este nuevo disco de La Habitación Roja eleva la calidad demostrada en anteriores trabajos y representa un avance significativo en lo que se refiere a las letras, especialmente, y a nivel instrumental, continuando la escalada que su anterior trabajo, Universal, significó para el grupo. Fue eléctrico se convierte en una obra de arte musical capaz de transmitir emociones y hacer aflorar sentimientos que se aprovechan del dolor para calar hondo en el oyente. Sin duda, el disco del año hasta el momento.

 

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