Lana del Rey – Born To Die

Lana del Rey. La reina del hype, nacida para morir, finalmente publica su highly anticipated álbum, “Born To Die”. ¿Estará a las alturas de las desorbitadas expectativas que se han generado en los últimos meses?

La rosa negra, amante del Bacardi, se encuentra sumida en una espiral de caos y autodestrucción permanente, en un estado en el que su voz, quebradiza e hipnotizante toma las riendas de su corazón obstinado, doloroso, lleno y vacío al mismo tiempo, y nos muestra un viaje repleto de crisantemos, hipersensible, en el cual recorremos un álbum de 12 temas (+3 de la versión deluxe), el cual cerrará muchas bocas, y dejará boquiabiertas otras tantas. Su poder de la seducción, de la atracción fatal, irremediable, sin vuelta atrás está impregnado en cada una de las canciones que conforman el tracklist. Este redactor cualquiera está borracho de ese aura que te envuelve, producido por una parte instrumental espectacular, y sobretodo por esa entonación vocal apetitosa, criminal. Simple y llanamente abstraeros y pensad que una voz tal que así os susurra angelicalmente ‘ven conmigo y tendrás la muerte más dulce que puedas imaginar’. ¿Irías a su lado? Yo ya estoy allí, y os puedo asegurar que es mortalmente placentero.

Casi todo lector que escudriñe entre estas palabras conocerá de antemano las canciones que catapultaron a la neoyorkina de 25 años a la fama que ha hecho que este “Born To Die” sea un álbum tan esperado. El simple polémico hecho de comprobar si la cantante podría estar a la altura de esos tres singles, de si todos los adjetivos que se le han dedicado, malos y peores, buenos y mejores aún, eran merecidos o no, de si la promesa que ella dictaba con sus palabras se cumpliría o no… “Videogames”, “Blue Jeans” y “Born To Die” han sido las mejores y más peligrosas cartas de presentación con las que un artista ha podido contar desde hace mucho tiempo. Y de hecho es lo primero que nos encontramos cuando pulsamos el play y nos dejamos llevar de nuevo por esos tres impresionantes temas que siguen siendo tan potentes como el día en que fueron lanzados al mundo. Y es que ella ha sido sincera, tan franca como lo es en “Diet Mountain Dew”, donde profesa a los cuatro vientos “Baby, you’re not good for me, but baby, I want you, I want you”, o como lo puede ser en “National Anthem” donde reconoce que “Money is the anthem of success”. Es totalmente cierto que ella es un producto en sí misma, con su aparencia (labios y uñas incluídos si os apetece), con su voz, con sus letras provocativas, pero exactamente igual que todo lo que se vende en este mundo. Los productos están hechos como concepción para ser vendidos, para formar parte de una transacción, y hay que saber venderse, y ella lo ha hecho de la mejor manera posible, y sobretodo sin engañar a nadie ni con falsas esperanzas. Por lo tanto, si te gustaron los tres primeros singles, el álbum entero te encantará sin lugar a dudas, ya que sigue la misma dirección y vuela totalmente in crescendo. Y con esto me refiero a una actitud directa, sin miramientos, canciones instrumentalmente muy bien creadas y su voz como bandera que ondea en lo más alto de su reino.

Este paraíso oscuro que ella ha construído, nunca mejor dicho, ya que “Dark Paradise” en el eje del tracklist, es un lugar idílico y utópico a partes iguales para todos aquellos que deseen perder la cordura, donde las malas compañías, los desaconsejados hábitos y los peores vicios tienen lugar y es un auténtico placer escucharla gemir o articular esos “Oh oh oh, ha ha ha”. Lujuría, pasión, ella está esperando dispuesta a todo y más, como se puede comprobar en “Off To The Races” (“Kiss me on my open mouth”, confiesa) con unos agudos que de forma maestra se había guardado en la manga (tan sólo mostrados como aperitivo en el estribillo de “Blue Jeans“). Éstas dos canciones junto con “National Anthem”, que desde ya se convierte en su himno estrella gracias a la sinceridad expuesta en cada frase de la canción, son las más inspiradas en mi opinión con la trilogía inicial, ya que los violines vuelan alrededor de ella y sus letras de pura decadencia son un auténtico regalo para los oídos. No puedo obviar en este apartado a “Summertime Sadness” una de las más “épicas” por su ritmo más pausado que el resto y sentencias como “I think I’ll love you forever, like the stars miss the sun in the morning skies” amén de unos inspiradísimos pasajes de ensueño tras el estribillo y “This Is What Makes Us Girls”, canción reivindicativa sobre el género que era sencillamente necesaria e imprescidible en un discurso de intenciones y sinceridad. Un chorus aderezado con cierto elemento electrónico, culmina con una conclusión muy determinante: chicas y mujeres del mundo, sois como sois, y el amor forma parte de vuestras vidas, intentad no llorar por él, ya que todo pasará… Este preciso quinteto salpicado a lo largo de todo el álbum era lo que Lana del Rey necesitaba para reafirmarse en la posición que ha ido buscando durante estos meses. Son las canciones que todo el mundo esperaba para poder aceptar de una vez por todas la supremacía en la que ella desea instalarse, y lo ha conseguido a base de poner en funcionamiento sus armas de mujer y de cantante más potentes. Al fin y al cabo… ¿qué puede ser mas sabio que poner en práctica las cosas y habilidades que mejor se te dan?

Como único punto negativo del álbum, es que es cierto que puede hacerse un poco largo, aunque siempre acaba remontando el vuelo, pero temas como “Radio”, “Carmen”, “Million Dollar Man” y sobretodo “Lolita” relucen menos en las oscuridad que las anteriormente comentadas. Eso no quiere decir que sean malas para nada, ya que sigue siendo Lana del Rey elevado a la máxima potencia menos uno, pero la miel que hemos podido degustar directamente de sus labios en la primera mitad del álbum está muy presente como para conformarnos con menos. Formando parte de esos temas extras, incluídos únicamente en la edición deluxe, nos alegra sorprendernos con “Without You” y más aún incluso con “Lucky Ones”, lo más parecido que encontraremos a una balada en todo el tracklist, donde nos rompe el corazón diciéndonos con decisión “Finally, you and me are the lucky ones this time”. Por fin, Elizabeth, por fin tú y yo somos los afortunados. Un broche de diamante para un acto de reivindicación con fuerza y decisión.  Aunque igualmente, a lo largo de todo el disco, ella se pinta de todos los colores posibles, se viste y desviste con vaqueros azules, bikinis, vestidos rojos, pero siempre con su mirada, su pelo por delante y la provocación que todo una mujer como ella despierta. Lana del Rey es una femme fatale de imposibles, ¿se puede conseguir la violencia y la dulzura al mismo tiempo? ¿Es posible que el cielo y el infierno sean tan sólo uno?

“Born To Die” aprueba con sobresaliente el durísimo examen que el universo ha decidido realizarle. No era sencillo para nada, y más cuando se juega con fuego y cuando factores externos a lo puramente musical entran en juego e ilusiones, decepciones y esperanzas difuminan sus fronteras y el sentimiento se convierte en un cocktail explosivo. Las sensaciones finales que permanecen en tu corazón y en tu mente al término del álbum son escalofriantes. Cogida de la mano del excelentísimo Hank Moody de ‘Californication’, toma su pasión por la destrucción y la muerte, sentir al límite y dejarse llevar por una brisa fresca y pura que adereza el panorama musical actual. “I wish I was dead” susurra en uno de sus pasajes… Yo tan sólo te pido una cosa: o bien que no mueras, o bien que me lleves contigo.

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