Laurel Halo – Quarantine

Quarantine es el primer álbum oficial de Laurel Halo: artista de un género tan especial y concreto como es el synth experimental y a través del cual nos presenta un tejido sonoro fino y delicado pero al mismo tiempo asentado sobre las portentosas bases del abstractismo.

Aunque este trabajo sea el primer LP que la cantante americana ha publicado, desde 2010 que comenzaría su carrera musical ha habido mucho movimiento en cuanto a sus publicaciones. Saltando continuamente de un sello discográfico a otro irían viendo la luz diferentes composiciones de menor tamaño bajo este mismo nombre artístico pero también bajo el pseudónimo de King Felix. Cuestiones nominativas aparte, y partiendo desde “Constant Index” perteneciente a Hour Logic EP (2011) hasta “Spring 01” de Spring EP (2012), se comprueba sin duda alguna que el tipo de música que ella quiere obrar no es más que una invitación para conocer su corazón celestial, un billete de ida a un universo interdimensional donde la luz viaja por el espacio a una velocidad diferente a la habitual. Parte de la base de que las palabras son sólo palabras y que pronto caen en el olvido, y para contrarrestar esta pérdida, se desmarca del convencionalismo para aventurarse en formas de comunicación únicas y aptas para mentes que cumplen con el think outside the box.

Por varias razones de peso, este primer trabajo de larga duración se perfila claramente como el más completo de su carrera musical hasta el momento. Mientras transcurre el tracklist, compuesto por 12 canciones, se percibe seguridad por parte de la cantante, valor que hasta ahora no habíamos disfrutado a este nivel, y esto se debe a que ella encuentra a su voz en la inmensidad de texturas que presenta. Entre las diferentes capas de sonido también hallamos cohesión y dirección en cuanto a la construcción de cada canción. A pesar de todo ello es completamente cierto que Quarantine es un conjunto artístico difícil de asimilar y más complicado aún de entender completamente. Podría decirse de hecho que para deleitarse con el álbum se requiere de unos ojos que vean más allá o unos oídos que oigan matices aparentemente invisibles, sentidos que te permitan traducir la complejidad representada en términos más asequibles. De no ser de esta forma, seguramente concluyamos el viaje pensando que Laurel Halo no ha hecho más que dar palos de ciego en el vacío más desolador posible. Pero esto tan sólo es la apariencia, ya que el alma que guarda el significado de su música se encuentra enterrada profundamente.

La experimentación comienza desde el primer segundo de “Airsick”, canción que inaugura la aventura y que destaca en importancia, ya que nos muestra los valores primarios plasmados durante cada canción. Instrumentos que comienzan pero que se les acorta la vida interrumpiéndolos súbitamente para dar paso a unos nuevos que sufren el mismo ciclo, y formando así un bucle continuo de claustrofobia y personalidad que nos acompaña en todo momento. El actor protagonista es precisamente ese sonido melódico y melancólico situado en el trasfondo, en la sombra, que podemos tachar de minimalista y solitario. El contenido de las letras también son de estos mismos colores y más incluso si salen del hilo de voz robotizada que se deshace en corrientes de placer en canciones como “Years” o “Thaw”. Sin ir más lejos, estos dos cortes sobresalen por encima del resto con notabilidad, ya que el experimento en estas dos ocasiones concluye con un rotundo éxito.

Este riesgo en el que la bella cantante se ha sumergido en este par de canciones es un detalle que se echa en falta en otros temas, ya que algunos de ellos (“MK Ultra” o “Morcom”) muestran tan sólo su cara más tímida y no echan a volar en este mundo fugaz, si no que se retraen en sí mismos y no explotan produciendo supernovas del estilo de las ya mencionadas. De no ser por esta ligera falta de valentía, el álbum habría escalado hasta una cima tan alta que da vértigo de tan sólo imaginársela. Aún así, la calidad es realmente alta como se puede comprobar en “Carcass”, que apuesta por unos agudos escalofriantes sobre esa base gris y dividida en estratos, y en “Tumor”, donde durante 3 minutos escasos encontramos el ritmo más acelerado y comprensible de todo el álbum y se consigue edificar una melodía muy coherente y cercana.

“Light + Space” es una piedra preciosa que refleja innumerables brillos y destellos. No sólo es la pieza que mejor muestra las intenciones de Laurel Halo, si no que como cierre tiene un sabor dulce y nunca antes degustado, el cual se convierte en una indescifrable (por el momento) sonrisa en los labios. Quarantine está compuesto por una sustancia desconocida, lo cual conlleva dos posibles significados: en primer lugar puede producirse que se sienta miedo por algo que no se conoce, y regocijados en ese pavor, no se consiga descifrar el mensaje. En segundo lugar, la cara opuesta que no deja de ser el atractivo de algo virgen y procedente de un lugar donde lo común y lo cotidiano no tienen sitio. Las sensaciones que produce este LP bien se pueden ver plasmadas en la sangrienta portada, donde las chicas se suicidan pero a la vez disfrutan de ese dolor que hasta ese momento no habían sufrido. La inteligencia que ha demostrado la cantante no hace más que prometernos un futuro lleno de promesas y caminos por explorar que si son lo suficientemente arriesgados, nos llevarán hasta el cielo.

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