M. Ward – A Wasteland Companion

M. Ward

A Wasteland Companion

Merge | Web oficial
10 de abril, 2012
California, Estados Unidos
Folk, Americana, Country

Artistas similares:
She & Him | Lambchop Bill Callahan

8.0

Puedes escucharlo:
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Va a ser imposible hablar, a día de hoy, de Matt Ward sin mencionar a She & Him, así que nos lo quitamos de en medio rápido. Y es que la fama que ha conseguido junto a la adorable Zooey Deschanel (a modo de colaboradora aquí en dos temas) la merecía este bajito personaje mucho antes y en solitario.

Que una obra mayor como “Transfiguration Of Vincent” (2003), homenaje a John Fahey, no llegue al público de masas podría pasar; que su continuación, “Transistor Radio” (2005), más suelto él en las voces y con colaboradores de la talla de John Parish, Vic Chesnutt o Howe Gelb tampoco trascienda empieza a ser raro; pero que el álbum definitivo, “Post-War” (2006 y segundo mejor álbum de ese año), no lo encumbre al olimpo de los grandes, no, eso sí que no lo puedo entender. Sí, es debido a ese disco que se empieza a hablar de él, y que incluso se le tiene más en cuenta en la escena folk gracias a la continuación, “Hold Time” (2009), pero ni es su mejor álbum (ojo, que es grande también) ni merecería esa supuesta fama pretendida con estas palabras.

Aparte, entonces, de ese prolífico dúo con la actriz (llevan ya tres discos juntos), M. Ward no para la pata quieta. Un proyecto, de nombre presuntuoso, llamado Monsters Of Folk, en el que se junta con Jim James (My Morning Jacket), Conor Oberst y Mike Mogis (Bright Eyes), surgió en 2004 con la idea de unos “simples” directos y los condujo, finalmente, a grabar un notable disco en 2009. Tiene otra superbanda en el horizonte, Tired Pony, en la que lo veremos más cerca de sus raíces country; y otras que ya se han quedado por el camino como RodriguezArizona Amp que lo vieron crecer.

En fin, ha quedado clara la versatilidad de un guitarrista (él es el que se sigue definiendo así) convertido a artista completo. Al grano: “A Wasteland Companion” es casi tan grande como el citado “Post-War”. Como si de “Una Ópera Egipcia” (2010) se tratase, el nuevo álbum de Ward, se divide en dos mitades prácticamente iguales, donde la primera podría ser la que alojase los singles y la segunda, más reservada, donde se desnuda por completo en lo que realmente se siente cómodo (y se le nota). No es justo, por tanto, no alabar los méritos de canciones íntimas y preciosistas como “There’s A Key”, la pegadiza “The First Time I Ran Away”, la balada que da nombre al disco o esa última joya titulada “Pure Joy” que te anestesia definitivamente para cerrar esta genialidad de disco.

La primera mitad entra sola, pero es en la segunda donde ya estás tan entregado que quieres más. Pura adicción. Es el mejor.

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