Metallica – Hardwired…To Self-Destruct

Metallica, "Hardwired...To Self-Destruct" (2016), album art, 500px

Metallica

Hardwired…To Self-Destruct

Blackened Recordings | Web oficial

18 noviembre, 2016
Los Ángeles, California, Estados Unidos
Trash Metal, Metal

Puedes escucharlo:
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Ocho malditos y condenados largos años nos han hecho esperar los maestros del trash, para poder disfrutar de un nuevo álbum de estudio. Ahora retornan, con la ferocidad y actitud explosiva de antaño, con en el demoledor “Hardwired…To Self-Destruct”.

A punto de culminar su autodestrucción cuando publicaron el nefasto “St. Anger” (2003), Metallica se recompuso con el esperanzador “Death Magnetic” (2008), regresando por el buen camino. Tras un mastondóntico tour mundial que les ha llevado años, por fin ha llegado el momento de paladear el esperadísimo décimo álbum de estudio. Seamos sinceros. Después de dar a luz al Necronomicón de la banda (sí, “St.Anger”, eres tú) y otros irrelevantes trabajos como “Load” (1996) y el tolerable, aunque insuficiente, “ReLoad” (1998); “Death Magnetic” fue, como diría Doc a Marty McFly en “Regreso al Futuro III”, un refrescante y potente resucitamuertos. Suficiente para dejarnos satisfechos durante un tiempo.

Pero ahora estamos ante algo grande. “Hardwired… To Self-Destruct” ha sido creado para reventarnos las cervicales, la cabeza y el corazón moribundo que nos habían estado pisoteado a lo largo de más de una década. Llegó la hora de que volviera el trash a nuestra sangre. Desde el principio hay que mencionar a la apocalíptica “Spit Out The Bone”, la mejor del disco. Metal destructor, sucio y garajero, a un ritmo colérico que se siente como cuchilladas en el cuerpo. Y sus versos, que nos describen un futurista mundo distópico y la exterminación de la especie humana, -“Accelerate, utopian solution / Finally cure the Earth of man / Exterminate, speeding up the evolution / Set on course a master plan”-. Acojonante. Solo falta que Lars aporree su batería con huesos humanos. Puro “Master Of Puppets” (1986) y “Kill ‘Em All” (1983). Aún estaba en pie la antigua Unión Sovietica. Demencial.

“Hardwired” es una clase rápida de como regresar a los años de gloria. “Atlas, Rise!”, con ese toque Maiden; un himno llamado “Moth Into The Flame” que nos restriega el metal a ráfagas y la chulería por la cara; la añeja “Confusion” o la heavy “Halo On Fire”, nos llevan a tiempos de los majestuosos e irrepetibles del “Ride The Lightning” (1984) y el “…And Justice For All” (1988). Quien nos iba a decir que volveríamos a escuchar algo de este calibre. Complejas estructuras se levantan ante nosotros, con un Kirk Hammett y Lars Ulrich en estado de gracia. En este saco de temas salvajes hay que meter a la descomunal y oscura “Here Comes Revenge”. Recuerda al “Black Album” (1991) (al igual que “Now That We’re Dead”), donde la guitarra toma vida de forma violenta. Los helicópteros al amanecer y la lluvia de napalm en “Acocalipsis Now” viene a la cabeza súbitamente. De lo mejorcito que han hecho en los últimos 20 años. Moldeando el sonido del “ReLoad”, pero haciéndolo sorpresivamente demoledor y exquisito, nos regalan “Dream No More”. Dulce frenesí de guitarras perturbadoras, con un James Hetfield que enloquece (impresionantes las melodías vocales, y sus variaciones). Robert Trujillo firma su primer tema, “ManUNkind” (no había un título más feo para poner), que recuerda al “Death Magnetic”. Tanto esta, como “Am I Savage”, son posiblemente las que menos destaquen. El álbum lo completa “Murder One”, un homenaje al (considerado por la banda misma) padre de Metallica, Lemmy Kilmister, difunto líder de Motörhead. Corte que encajaría perfectamente en los primeros años de la discografía de los californianos. Y pese a no ser quizá de lo mejor del disco, sigue siendo miel para nuestro paladar.

En definitiva, “Hardwired…To Self-Destruct” es una maquina del tiempo que repasa y fusiona la discografía de la banda. Aún hay cosas que pueden mejorar, pero estamos ante un disco con una producción exquisita, donde vemos a unos Metallica realmente sueltos, inspirados y excitados. Queremos más como esto. Mucho más. Larga vida a los cuatro jinetes.

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