Miles Kane – Colour Of The Trap

Miles Kane

Colour Of The Trap

Columbia Records UK | Web oficial
6 de mayo, 2011
Wirral, Merseyside, Inglaterra, Reino Unido
Rock, Garage Rock, Post-punk revival

Artistas similares:
Arctic Monkeys | The Rascals | The Libertines

6.0

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Casi medio año después del lanzamiento de aquel primer single que nos dejaba a todos boquiabiertos ante el giro hacia los setenta de Miles Kane, por fin tenemos entre manos su primer larga duración en solitario, sin la compañía de sus Rascals o de su escudero y compañero de andanzas en los The Last Shadow Puppets, Alex Turner.

Y desde luego, vaya un primer ataque en solitario que nos ha regalado el señor Kane. “Colour Of The Trap” es un disco cargado de clase, de buen gusto, de saber hacer y preocupación al detalle.

El disco empieza con “Come Closer”, arranque más que adecuado dejando claras cuales son las intenciones del disco. Una voz clara y limpia, apoyada en una batería omnipresente y con juegos de guitarras a sus espaldas, que saben callar cuando la importancia de la letra así lo requiere. Un pegadizo estribillo a base de un coro que repite dos vocales pero que con una eficacia inaudita os mantendrá enganchados a la canción. Siguiendo el mismo hilo de las guitarras y haciendo uso de delays y efectos diversos, nos adentramos en “Rearrange”, mas pausada que la primera canción del disco y donde se notan mas los arreglos finales de la canción en la introducción de los teclados, que cobran mas importancia.

Es en “My Fantasy” donde encontramos la primera de las colaboraciones del disco. Según leemos de boca del propio Miles, Noel Gallagher canta en esta canción. Debo decir que me ha costado muchisimo escucharle, pues apenas se aprecia más que una voz que acompaña a la de Miles, pero en momentos muy puntuales. Seguimos bajando revoluciones, pudiendo compararla con un medio tiempo del rock and roll de los últimos años 60 en los EEUU. Con “Counting Down The Days” es como si abriéramos una ventana a un mundo paralelo, donde la voz de Miles suena metálica, como a través de un altavoz, pero que paradójicamente proporciona un punto de calidez a la canción, como para crear empatía con el mismo Miles por lo que está cantando.

Y justo en el ecuador del disco es donde encontramos el que, en opinión del que escribe, es la revolución dentro de este disco. Estoy hablando de “Better Left Invisible”. Una vuelta de tuerca a las raices del rock and roll. Un giro hacia la oscuridad, con esa introducción de bajo rasgado y bateria a la que poco a poco se va añadiendo una guitarra distorsionada en una cadencia rítmica incansable a lo largo de toda la canción. Y una vez más, un solo de guitarra que podría pertenecer a cualquier disco de psychodelic-rock de los años 70. Y como contrapunto a semejante cañón de rock, aparece “Quicksand” con un inicio que parece sacado de un país de fantasía pop con coros de chicle y una melodía constante a lo largo de toda la canción que te lleva sin darte cuenta de vuelta al estribillo con sus “la la las”.

El siguiente corte vuelve a acelerar la marcha de la batería y con ello, de toda la canción. No es otro que “Inhaler”, el primero de los singles y que llamó la atención del mundo indie hacia esta aventura en solitario de Miles Kane. De nuevo presenta una voz distorsionada, metalizada, sobretodo en el estribillo, pero esta vez le acompaña el coro con las mismas características vocales. El solo de esta canción es un solo con sonido sucio, como toda la canción, pero que precisamente por eso parece que tiene personalidad propia, alejándose de la perfección y claridad de las composiciones anteriores. Sin embargo, en “Kingcrawler” encontramos la que podría ser la primera pega que le podemos poner al disco. En esta canción se aprecian unos arreglos de fondo, en forma de coros y voces que se oyen en la lejanía, pero que quedan como algo anecdótico. La canción se apoya en una batería machacona e incluso algo tribal que se deja notar con mayor fuerza y presencia cuando no está presente la voz.

Con “Take The Night” volvemos a las composiciones tranquilas, de armonías trabajadas entre la guitarra y la voz de Miles, muy bien acompañado nuevamente por los coros que le hacen de colchón durante todo el fraseado de la canción. Si cerramos los ojos mientras la escuchamos, quizás nos podamos trasladar a una cafetería de carretera en la América profunda de los años 60. “Telepathy” supone la colaboración en el disco de Alex Turner, cantante de Arctic Monkeys y es una canción que a mi personalmente me parece una pequeña banda sonora en sí misma. Vuelven los efectos a las seis cuerdas una vez más y los arpégios con la guitarra que acompaña a la solista son de una calidad extraordinaria, llenando la canción, proporcionando que quede completa, como creando la sensación de que la música no para en ningun momento. Y siguiendo con las colaboraciones, en “Happenstance” cede su sensual voz la modelo y actriz francesa Clemente Poesy, propiciando el dueto más claro de todo el disco. Aunque no sea una de las mejores canciones, el hecho de que esté cantada a dos voces la hace diferente y atractiva.

Y como punto final, una deliciosa balada con el mismo título que el disco, “Colour Of The Trap”. En este último corte toda la importancia vuelve a caer sobre la voz de Miles, que cantando a media voz para subir puntualmente, maneja la canción a su antojo, con la demostrada importancia de los coros, cosa que ya ha quedado remarcada a lo largo de todo el disco.

Y tras el extenso análisis, una conclusión rápida. He escuchado el disco más de 5 veces en el mismo día y no consigo cansarme de él. Quizás yo soy muy poco exigente… O quizás estamos ante uno de los discos de año. Come closer.

 

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