Vampire Weekend – Modern Vampires Of The City

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Vampire Weekend

Modern Vampires Of The City

XL Recordings | Web oficial
14 de mayo, 2013
Nueva York, Estados Unidos
Rock alternativo

Artistas similares:
Discovery | Ra Ra Riot | Islands

9.0

Puedes escucharlo:
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El tercer disco de Vampire Weekend se ha hecho de rogar pero viene a confirmar que, efectivamente, los pijos neoyorquinos (etiqueta que ya no se toma en serio nadie) se plantan con uno de los discos del año, con la mezcla perfecta de su sonido particular y unos nuevos y acertados horizontes musicales. “Modern Vampires Of The City” aparca definitivamente esos ritmos tribales con los que nos deleitaron en su debut y que supusieron el cebo perfecto para aquellos que buscaban un grupo alternativo, moderno y divertido.

Que “A-Punk” sea uno de los himnos de la década pasada, eso no lo cuestiona nadie, pero Vampire Weekend no tiraron nunca por la vía fácil de seguir componiendo suculentos hits de ese palo y nosotros se lo agradecemos. Este tercer disco es una vuelta de tuerca más a lo que nos pueden ofrecer. Los vampiros suenan más frescos que nunca, despegándose de todos esos artificios africanos que sobrevolaban “Contra” y “Vampire Weekend” y centrándose en lo que les hace únicos.

Empecemos por la expectación que se armó después de aquel doble adelanto que nos ofrecieron allá por marzo. “Diane Young” incendiaba (aparte de un coche en el videoclip) los blogs de “modernos” de todo el globo, repitiendo la hazaña del disco debut. La canción que pudo haberse llamado “Dying Young” (sonaba demasiado seria) nos trae un intrépido ritmo y juega a su vez con los tratamientos de voz de Ezra, algo que no habían hecho hasta ahora pero que siempre les había llamado la atención. El caso es que esos “baby baby baby…” ya no se le olvidarán a nadie. Por otro lado, “Step” nos desvelaba la nueva faceta de Vampire Weekend. Esta exquisita balada pone una de las guindas a un disco que tendrá más momentos como este, en los que sumergirse en las letras de la canción es toda una delicia.

El disco abre con la sosegada “Obvious Bycicle”, que poco tiene que ver con el resto del disco. Una vez más, VW juegan al despiste con nosotros y nos introducen al disco con unos calmados “So listen, oh, don’t wait”. La versión de estudio de “Unbelievers” ha quedado redonda y nos habla de cómo las decisiones resultan difíciles aún teniendo las ideas muy claras. La canción ya fue presentada en varios directos y cuenta con uno de los estribillos más coreables del disco. “Don’t Lie” viene a confirmar una vez más la notable ausencia de guitarras en todo el largo, con mayor presencia de sintes y teclados. Otra bonita historia cuenta la letra de “Hannah Hunt”, canción que ya rondaba el tracklist de los discos anteriores pero que nunca terminó de cuajar hasta ahora.

Llegamos al ecuador del disco con los violines de “Everlasting Arms”, otra pieza de las lentas que vuelve a dejar sabor agridulce. Por otro lado “Finger Back” podría ser uno de los singles del disco, con algo más de caña que la media general del álbum, la canción vuelve a recuperar los ritmos agitados y en algunos momentos la esencia tribal de los inicios de VW. Frecuencia por las nubes y un imposible trabalenguas inicial dan lugar a la animada “Worship You”, con mucha experimentación a mitad de la canción. Sin duda, uno de los temas más arriesgados y más sorprendentes del disco, y cuidado que por aquí es por donde podría tirar la banda en un futuro.

Una de las cimas, ya no del disco si no de toda la carrera de VW, es “Ya Hey”. Lo que podría haber sido un ridículo mayúsculo con esos pitufos “Ya hey” y “Ut Deo” ha quedado en obra maestra, engrandecida por unos teclados y coros maravillosos. Luego está la letra, que se puede interpretar como una crítica absoluta a la existencia de Dios, algo que se debe valorar teniendo en cuenta el entorno en el que se ha formado la banda. Sí, el principal productor de la banda Rostam Batmanglij es iraní y homosexual, pero sigue siendo arriesgado lanzar semejante bomba religiosa en un país como Estados Unidos.

El disco cierra con la oscura y peliculera “Hudson” y la outro “Young Lion” con un precioso piano, recordando una vez más el alejamiento de guitarras. Mucho más se puede decir de este “Modern Vampires Of The City” pero poco más se le puede pedir a Vampire Weekend. Según han asegurado en alguna entrevista, este disco cierra una trilogía que comparte mucho más que el formato del art cover. Eso sí, la evolución en el sonido de los vampiros es incuestionable y el acierto con la misma les ha llevado a situarse en el olimpo de los grupos mejor dotados de su generación.

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