Muse – Drones

Muse, "Drones" (2015), album art 500px

Muse

Drones

Warner Bros Records, Helium 3 | Web oficial

8 de junio, 2015
Teignmouth, Devon, Inglaterra, Reino Unido
Rock, Alternativa, Pop Rock

Puedes escucharlo:
Spotify | Deezer | iTunes


En un mundo distópico donde a los humanos se les reprograma el cerebro y son entrenados para matar, suprimiendo así sus sentimientos, los drones serán utilizados por los gobiernos con el fin de controlar y exterminar el mundo en el que vivimos.

Muse vuelven con “Drones”, una historia de ciencia ficción en lo que supone su mayor acercamiento a un álbum conceptual. Desde el gran “Absolution” (2003), la política y las conspiraciones han inundado las letras de los discos que la banda de Devon ha ido publicando. Desde conspiraciones gubernamentales y la opresión de la población, pasando por los experimentos de la CIA y la invasión del planeta por los extraterrestres para destruirnos (“Black Holes And Revelations” (2007)) hasta el caos y la autodestrucción de la humanidad con la consecuente huída a otro planeta para empezar de cero (“The Resistance” (2009)). Y, finalmente, el colapso del mundo capitalista y las desigualdades económicas, que inexorablemente hace saltar la chispa de la revolución y el necesario cambio para eliminar de raíz a aquellos que nos asfixian, revolviéndonos contra ellos para derrocar al régimen que se nos ha impuesto (“The 2nd Law” (2012)).

“Drones” sin embargo, es el primer trabajo en el que Muse han intentando construir una historia que se desarrolla desde el tema de apertura hasta el final. Aunque los dos últimos cortes del disco, aún contando más información de la misma historia y su final desde otro punto de vista, no pertenece a la trama principal. Esta nos cuenta como el protagonista pierde la fe en el amor, alistándose en el ejercito de las fuerzas que dominan el planeta, los cuales le lavan el cerebro, suprimiendo sus sentimientos. Más tarde tomará conciencia de la situación en la que está sumido, se sublevará contra este régimen, creará una revolución y encontrará el amor de nuevo. Aunque la premisa es interesante en un principio, es algo floja en su desarrollo, cosa que podemos evidenciar con sus letras. Realmente Bellamy no escribe buenas letras desde el glorioso “Origin Of Symmetry” (2001) y su debut, “Showbiz” (1998). Las cuales erán realmente más inspiradas y profundas que las que ha estado escribiendo en sus últimos años. Aunque tampoco es que haya sido su faceta más destacada.

Desde el “Black Holes And Revelations” hacer un revoltijo de estilos y experimentaciones se ha convertido en norma para Muse. Aunque estas ensaladas de géneros tan diferenciados sean un auténtico desastre y no funcionen. En “The 2nd Law” ya cojearon bastante, y en “Drones” tocan fondo, perdiendo parte de identidad de una forma desafortunada.

“Drones” prometia mucho desde que la banda anunció que el mítico Mutt Lange (productor del “Back In Black” (1980) de AC/DC) iba a producir el nuevo trabajo. Y de hecho la mano de Lange se nota mucho, pero el álbum sigue usando la misma fórmula que los últimos 3 discos por mucho que hayan vendido el “back to basics” y que iba a ser un disco más rockero con el que volverían a sus raíces. La mezcla de estilos es tal que uno llega a sentirse desorientado. El single “Dead Inside” fue la primera decepción, al igual que “Mercy”, una especie de “Starlight” 2.0. Canciones repetitivas como “Defector”, que comienza bien y termina siendo algo insustancial o la eterna “Aftermath”, donde Muse deja de ser Muse, tocando una balada pop rock con poca ambición y algo descafeinada. Llevando al límite la fórmula de “Invincible”, pero haciéndola parecer la canción de los títulos de crédito de una película de Hollywood. “Psycho” por su parte también logra destacar, trayendo de vuelta un riff que llevaban usando desde la época de los directos del “Showbiz”, pero que deja de hacer gracia después de repetirse una y otra vez durante los cinco minutos que dura el corte.

Quizá lo que salve a este “Drones” de la quema total es el haber creado dos de las mejores canciones que los ingleses han compuesto en los últimos 10 años. “Reapers” tiene ese feeling de los directos más heavys de la banda, con el solo de guitarra más largo que han creado y que termina recordándonos mucho a sus primeros discos. Con un sonido crudo y oscuro. Y por otro lado está “The Handler”, el mejor tema del álbum, que es una auténtica vuelta a ese sonido que los fans de toda la vida llevábamos esperando desde hacia más de una década. El remate final llega con la popera “Revolt” que trae de vuelta esa manía de imitar a los U2 más casposos y comerciales fusionándolos de nuevo con Queen; o esa puñalada trapera que nos meten con “The Globalist”. Un tema que nos cuenta la misma historia del disco, pero desde el punto de vista del dictador que domina y amedranta al mundo. Recordando mucho al “Helsinki Jam” que tocaban en los directos de la época del “Resistance”, “The Globalist” (de 10 minutos de duración) prometía ser la mayor pieza instrumental que la banda había compuesto, incluso por encima de las 3 “Exogenesis”. De hecho lo es en parte, con un comienzo precioso, homenaje a “Il Mercenario (L’Arena)” del maestro Ennio Morricone, y que va en un in crescendo que alcanza el sonido más heavy que han practicado. Todo muy impresionante y épico, hasta que llega un autoplagio de “United States Of Eurasia” en la recta final, muy empalagoso. Estropeando completamente el orgasmo que estábamos alcanzando cuando la canción estaba en su mejor parte. Una canción que los Muse de los primeros años no hubieran destrozado con una pomposidad totalmente innecesaria. El desenlace llega con “Drones”, que es simplemente el fin del bochorno al que asistimos en estos últimos minutos. Una pieza a capela con un Matt Bellamy multiplicado que nos deja descansar en paz. Aunque siendo sinceros, si  no se toma el álbum en serio, funcionaria muy bien como un músical. Hubiera sido mejor de ser así.

“Drones” es un disco que tiene los mejores momentos en el sonido de la banda de los últimos tres discos, gracias a “Reapers” y “The Handler”. Sin embargo son un mero espejismo, quedando rodeadas del pop más comercial, facilón y vergonzante que la banda inglesa ha podido crear hasta el momento. Un contraste que quizá para los nuevos fans es algo muy disfrutable y divertido, pero que para los fans de toda la vida termina por agotarles la paciencia después de tantas promesas no cumplidas. Al trio se les ve un poco quemados en cuanto a originalidad. Han mejorado mucho en el sonido, más potente que los dos últimos trabajos y la mezcla del disco es bastante buena. Se les ve más enfocados en conseguir un sonido sólido, pero aún así el álbum hace aguas en gran parte de los temas que lo conforman. Quizá haya llegado el momento de abandonar la práctica de intentar reinventarse en cada nuevo disco que componen y dejar de coquetear con estilos que les hace más daño que otra cosa. Aunque, por desgracia y por el momento, se les ve cómodamente asentados en está zona del mainstream al que han vendido, de forma poca acertada, su potencial creativo.

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