Niki And The Dove – Instinct

Niki and the Dove protagonizan uno de los mejores estrenos que presenciaremos en todo este 2012, ya que desde Suecia han construído un electropop con muchísima fuerza concentrada en los estribillos que nos ha convencido completamente del estilo tan particular que han creado.

Como viene siendo de costumbre cada año aparecen de la nada algunas bandas que se hacen un hueco en el panorama musical a base de trabajo y buen gusto. Ocurrió con Sleigh Bells hace un par de años presentando ese noise-pop que causó sensación (hoy en día más asentados tras un segundo LP algo por debajo del primero), y también con James Blake en 2011 y su post-dubstep que ha cosechado tantísimo éxito por esos temas tan delicados y diferentes. Todos ellos, y antes de lanzar sus primeros trabajos oficiales, distribuyeron EPs de menor peso en los que asentarse para finalmente publicar el álbum.

Y de este 2012 recordaremos el gran estreno de Niki and the Dove (junto con Lana del Rey, Tribes, Alabama Shakes, y los que estén por venir…), que con su primer disco titulado Instinct merece hacerse hueco en el sector del electropop. A finales del año pasado lanzaron un EP titulado The Drummer (que contiene algunas canciones que podemos disfrutar en el disco), con el cual fueron nominados para el BBC’s Sound of 2012 donde quedarían en quinta posición. Aún así, ya habían plantado la semilla que germinaría finalmente en este mes de mayo con el lanzamiento de su primer álbum que tiene por portada esa imagen presidida por la Luna y adornos selváticos tan llamativa y colorida.

El sonido presentado en Instinct tiene mucho de esos elementos visuales que están plasmados en el front cover del disco. Es una música que se mueve de lo salvaje a lo estelar, así como se alimenta de colores vivos se escuche la canción que se escuche, y también cuenta con una dosis de pasión desesperada que te atrapa y no te deja marchar. El andamiaje es muy sencillo: ir al grano con determinación y confianza. Así lo prueban en casi todas las canciones impares, mientras que por regla general, las pares suelen ser pequeños experimentos que se alejan levemente de la esencia pura de la banda.

Y cuando hablo de esa naturaleza pura más exactamente me estoy refiriendo a dos canciones indispensables para entender a estas mentes suecas. “Tomorrow” como carta de presentación es sencillamente perfecta. Nos deja entrever la calidad de la voz de Malin Dahlström y como se desenvuelve en entornos más tranquilos, y sobretodo como explota en los estribillos con infinitos decibelios. “Oh! If tomorrow comes…” ¿Os lo esperabais? ¿Semejante intensidad y fuerza? Es un juego de presiones y entusiasmos el que suena durante toda la canción pasando de partes tranquilas a ese coreada sección principal. Es una voz que transmite valores (con lo difícil que es conseguir eso), así como tiene la cualidad de gritar pero sin chillar, y de esa forma tan potente se adentra en nuestros oídos. No debemos obviar bajo ningún concepto la instrumentación que acompaña de fondo a la perfección a este canto sobre el anhelo y el deseo.

La otra joya púrpura es “Somebody” que se toma tan sólo 22 segundos de papeleo para ofrecer todo lo que tiene. Descargar casi todo el peso de los temas en los estribillos es algo que podemos comprobar a lo largo de todo el listado de canciones. Es una apuesta arriesgada, ya que si sale mal estás completamente desarmado, pero si aciertas, entonces te llevarás un pedazo de cielo contigo. Esta canción es una piñata que revienta cuando la cantante toma toda la responsabilidad y nos regala un producto original, excitante y sincero. Se sabe que la fuerza es masa por aceleración, y en esta canción encontramos esos fundamentos: la aceleración de cada “Are you coming out tonight?” y el peso de la acusación que sigue a continuación: “Or is it somebody else you’re seeing”.

Pero no sólo de cruda potencia se nutre Niki and the Dove, ya que hay ciertos temas más serenos y melódicos como lo son “In Our Eyes”, “Mother Protect” o “The Fox” aunque siempre terminan por rendirse ante lo irresistible y se entregan en el estribillo como si fuese el final del mundo. Lo mejor de todo son ciertas sorpresas escondidas en momentos prácticamente arbitrarios de algunas canciones. En “In Our Eyes” es esa declaración de desesperación en el tercer cuarto del tema parar morir en un silencio sepulcral y luego renacer de nuevo. “Mother Protect” se lleva el premio a la innovación por la inclusión de ese instrumento de viento con el que se convierte en la estrella del estribillo. Es una melodía que sabe a madera y hueso a partes iguales. Y en “The Fox” son esos coros acompañados de campanillas tintineantes. ¿Habíais imaginado alguna vez el concepto de “susurro gritado”? Creo que acabamos de dar con el ejemplo perfecto.

El resto de temas siguen manteniendo un nivel muy alto, permitiéndose el lujo de experimentar un poco como ocurriría en “The Gentle Roar” de base exótica y épica indagando en el misterio de esa voz apagada, pero sinceramente la preferimos incandescente. Y tema tras tema con esas letras amorosas y creando una guerra entre el frenesí y el sufrimiento, descubrimos que el resultado global es sobresaliente. El estilo asentado sobre una base inamovible curiosea sobre diferentes vertientes y en todas ellas encuentra premio. Es un álbum para respirarlo pensando en naturaleza e instintos básicos, pero a la vez muy moderno en cuanto a la estructura y la intensidad predominante. Cantar a los cuatro vientos es algo maravilloso y Niki and the Dove han encontrado una brisa excelente.

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