Owen Pallett – In Conflict

Owen Pallett

In Conflict

Domino | Web oficial
27 de mayo, 2014
Toronto, Canadá
Pop, Experimental, Clásica

Artistas similares:
Patrick Wolf | Beirut | Rufus Wainwright

9.0

Puedes escucharlo:
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El segundo disco de Owen Pallett bajo su propio nombre (cuarto en su carrera en solitario, antes firmaba con el alias de Final Fantasy), llega sin hacer mucho ruido mediático pero con la intención de colarse en el corazón de todo aquel que se atreva con él.

Este canadiense, además de ser el violinista de Arcade Fire, ha colaborado con Beirut, The Last Shadow Puppets y The Mountain Goats entre otros. Atrás quedó ya esa etapa en la que le daba por componer para la saga Zelda, Final Fantasy o, directamente, dedicar un disco casi entero a las normas de Dragones Y Mazmorras (“He Poos Clouds” de 2006). Llamadlo madurez, pero ahora, para abrir este “In Conflict”, por ejemplo, le canta a todos aquellos que no quieren ser padres porque, como él mismo reconoce, se comería a sus propios hijos. Todo muy lógico. El tipo es peculiar y sus letras cada vez más originales, como en “The Secret Seven”, donde acaba dando su número de teléfono para que miembros de la ong LGBT le llamen para intentar evitar más suicidios. De hecho, sobrevuela un aire de melancolía a lo largo del álbum, incluso nostalgia, como en “On A Path”, que habla de lo que fue la escena musical en Toronto, su ciudad natal, y lo que es ahora.

Pero no todo iba a ser mal rollo. Haciendo la coña de su antiguo alias, en “Infernal Fantasy” se junta con Brian Eno (y su tecnología) para contar la agonía de una muy mala noche drogado. Y es que, si con la pluma va sobrado, en lo musical es un despilfarro. “Heartland” (2010), su anterior trabajo, ya demostró las dotes de algo más que un privilegiado del violín y los arreglos en general. Aquí se atreve, además, con ciertos toques de electrónica minimalista que enriquecen un disco tan mayúsculo como complejo. Es capaz de pasar de una canción como “Chorale”, donde se atreve a mezclar ritmos rotos con trombón, con sonidos de pájaros, con palos de lluvia… a otra tan delicada como hermosa (“The Passions”), donde su preciosa voz se funde con el no menos espectacular violín. Y terminando el trío-piel-de-gallina llega el apogeo de “The Sky Behind The Flag”, bonita y cruda a la vez. Para el final, y entre interludios, llegan otras tres canciones de su padre y de su madre que te hacen pensar que el orden, en este disco, tiene todo el sentido del mundo, pues la complejidad no es mera casualidad.

Era uno de los discos más esperados del año, pues la espera se ha hecho eterna, pero ha merecido la pena. Y de qué manera. Si no es el mejor disco de este 2014, sí es el más rico.

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