Passion Pit – Gossamer

El segundo álbum nunca es fácil. Tras un buen debut (como lo fue Manners)  se creó expectación y ahora todos quieren ver si el grupo realmente vale la pena o si se queda en otro grupo más con un par de buenas canciones. La banda estadounidense presenta su segundo álbum en el que siguen por la misma senda del synth pop, aunque se puede observar cierta evolución.

Passion Pit empezó como un proyecto del cantante Michael Angelakos para grabar un par de canciones de regalo de San Valentín para su novia. El chico prosperó y se creó la banda. Así, en 2009 apareció Manners, el cual fue bastante alabado, con ritmos frenéticos, grandes sintetizadores, la voz característica en falsete de Angelakos y en general un tono muy happy. Nos enseñaron de lo que eran capaces con enormes canciones como “The Reeling” o “Sleepyhead”, y en este segundo álbum intentan reafirmarse.

Este nuevo disco sigue por el mismo camino, aunque se nota que está mucho más mimado. La voz de Angelakos está más refinada, los arreglos están más cuidados y en conjunto todo suena mejor. Siguen predominando los coros y los sintetizadores, pero el falsete está más trabajado. Aún así, hay alguna que otra canción más tranquila, como “Constant Conversations” que muestra que también pueden centrarse en una música más relajada manteniendo la calidad. Eso sí, los coros y la vocecilla de Angelakos marca de la casa siguen ahí, y no desentonan para nada. “Cry Like a Ghost”, “On My Way” o “It’s Not My Fault, I’m Happy” son otros ejemplos de canciones más sosegadas.

La primera parte del disco es trepidante. El primer adelanto del álbum, “Take a Walk”, que apareció allá por mayo, es la canción encargada de abrir el LP. Buena letra, pegadiza y bailable. Le sigue otro de los adelantos, “I’ll Be Alright”, que recuerda mucho a las canciones de su primer LP. Ritmo frenético, sintetizadores y pegadiza como la primera canción. Además, el vídeo que acompaña a la canción no puede ser más peculiar. Un poco más abajo lo tenéis, no os lo perdáis. El disco continúa con otra canción ultra vitaminada, “Carried Away”, que transmite felicidad, alegría y ganas de abrazar gatitos.

A continuación se intercalan baladas con canciones más animadas hasta terminar el disco. De la parte final, hay que destacar la canción “Two Veils to Hide My Face” que sirve de introducción para “Love is Greed”. La canción no cuenta con parte instrumental, simplemente suenan un par de voces cantando a capela durante medio minuto. Y si nos centramos en la canción en sí, “Love is Greed” es una buena muestra de lo que puede llegar a hacer Passion Pit. La letra es de carácter triste, habla sobre lo innecesario del amor, de lo miserable y egoísta que puede llegar a ser, pero lo hace con una alegría y una animosidad desconcertante. Si uno no se para a escuchar atentamente lo que cuenta la canción parece que sea otra canción feliz y risueña, gracias a unos magníficos coros durante toda la canción y un estribillo muy pegadizo. Pero nada más lejos de la realidad.

Resumiendo, estamos ante un buen segundo álbum, pero queda la sensación de que falta algo. Una vez termina el disco te quedas con la impresión de que les ha faltado un punto más para alcanzar el siguiente nivel. Hay canciones muy recomendables, pero no existe una homogeneidad en el álbum. Se observa una mejora con respecto a su primer álbum, pero habrá que esperar para ver si todo esto es un espejismo o si realmente pueden llegar a encontrar ese “no se qué” y deleitarnos con sus coros y sintetizadores.

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