Paul Banks – Banks

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Paul Banks

Banks

Matador Records | Web oficial
22 de octubre, 2012
Clacton-on-Sea, Essex, Inglaterra, Reino Unido
Indie, Rock

Artistas similares:
Interpol | Deerhunter | Doves

6.5

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Se dice que los artistas encuentran mejor fuente de inspiración en el desamor que en la felicidad. Que es en el dolor y la pérdida donde la creación se encuentra más cómoda. El tópico se cumple con Paul Banks si entendemos por desamor el divorcio con Carlos Dengler. Desde que aquella relación comenzara a tambalearse, Banks, ese pintor inagotable, ha dado vida a dos discos en solitario. Y el segundo gusta de placeres sencillos: se presenta con un simple “Banks” por título y una ciudad gris como portada.

Cuando en 2009 Paul Banks decidió verter sus necesidades creativas más allá del seno de Interpol, lo hizo tras una máscara: la de Julian Plenti. La llegada de aquel “Skyscraper” asustó al personal, ¿se separaba Interpol? ¿No habría más maniobras de Heinrich y mentiras bajo sábanas de satén? No, a Banks simplemente le apetecía hacer algo fuera de la banda. Algo propio. Líder, compositor, voz principal y guitarra de Interpol, el británico trotamundos necesitaba dar rienda suelta a toda su inspiración y su ego sin tener que rendir cuentas a nadie. No obstante, y a pesar de las promesas tranquilizadoras, un año después, Interpol estrenaba su cuarto trabajo y lo presentaba ya huérfano de bajo: aquel disco de nombre homónimo fue una carta de despedida, lo que convertía a “Julian Plenti is… Skyscraper” en la crónica de una muerte anunciada. Y mientras el proyecto Interpol sigue en un ‘stand by’ extraño y sin previsiones de futuro, ese culo inquieto que es Banks se niega a dejar la droga que le mantiene vivo: componer.

Este segundo disco en solitario es, a priori, más sincero que “Julian Plenti is… Skyscraper”. Banks se despoja del disfraz y entierra el seudónimo del misterioso Plenti. Aunque no por ello le priva de funeral a su alterego, así, el EP de presentación lanzado este verano quedaba bautizado como “Julian Plenti Lives…”. No obstante, Banks ya avisaba firmando con su nombre aquel adelanto de cuatro temas, entre ellos, el maravilloso single “Summertime Is Coming”. La sinceridad no es únicamente cuestión de nomenclatura: en este disco adivinamos mucho más de Interpol que en el ecléctico “Skyscraper”. El inglés se desnuda por completo en los diez temas que conforman este “Banks” y lo hace dejando atrás el juego superficial al que nos tiene acostumbrados con Interpol. Ese en el que interpreta todas las facetas posibles del amante: enamorado, confidente o despechado. ‘Me divierte imaginarme esas situaciones que nada tienen que ver con mi realidad en pareja’, comentaba en una entrevista con una traviesa sonrisa. Un juego que parece haber cansado a Paul Banks que, en este álbum en solitario, no teme a desnudar su alma. Quizá sea porque no tiene tres compañeros como espectadores. Quizá porque está cansado del teatro y el vodevil.

Repite en la producción Peter Katis, al igual que lo hiciera en “Turn On The Bright Lights”, “Antics” y “Julian Plenti is… Skyscraper”. El sello del norteamericano se respira en cada recodo del disco demostrando una vez más que, mano a mano con Paul Banks, se convierten en un tándem perfecto en aquello de la creación de atmósferas. Increíblemente pictórico es este segundo trabajo en solitario, lleno de texturas y colores pastel en el que se adivinan las pinceladas de Joseph Turner. Y, al igual que en la obra del pintor romántico, hay espacio para la calma y la tempestad: no sólo entre las diferentes canciones que lo conforman, sino en éstas sí mismas. El alma de Paul Banks, como un prisma imperfecto, muestra múltiples caras en este álbum, la diferencia es que en esta ocasión sí parecen ser suyas. ¿O al vuelto a engañarnos?

Muchas maravillas encontramos en este decálogo, perfecto acompañante para conducir una tarde lluviosa o para distraerse y concentrarse en cualquier tarea en la calidez del hogar. Con “Banks” te sientes agusto, al igual que lo haces con esa vieja manta que te niegas a cambiar por una nueva. Algo asombroso en un disco que sólo lleva contigo uno pocos días. “The Base”, “Paid For That” o “Summertime Is Coming” destacan quizá para los que llevamos años con Interpol como banda sonora. Pero no se puede dejar de lado “Another Chance”, la más cercana a “Skyscraper” pero llevada a otro nivel y con ciertas reminiscencias a los inicios de Gotham Project, o, por supuesto “Lisbon”, la ciudad que tiene el honor de formar parte de “Banks”, al igual que lo hiciera Madrid en el primer disco en solitario del cantante de Interpol.

Habrá quien mire con recelo este nuevo álbum. Habrá quien dude de que esta repentina sinceridad no sea más que otra nueva careta. Habrá quien se niegue a aceptar que Paul Banks lleva años funcionando mejor sólo que acompañado. Y habrá a quienes poco les importe nada de todo esto y se dediquen a saborear “Banks” sin más pretensiones que disfrutar de un buen disco. Me sumo a estos últimos.

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