Pg.Lost – Key

Pg.Lost, "Key" (2012), album art 500px

Pg.Lost

Key

Black Star Foundation | Web oficial
18 de mayo, 2012
Norrköping, Suecia
Post-rock

Artistas similares:
Mono | Caspian | This Will Destroy You

7.5

Puedes escucharlo:
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Es difícil que a estas alturas de año ya haya tanto candidato a disco del año. Pero si nos lo tomamos en serio y saliéndonos de lo establecido por las normas de la música independiente y sus hypes dictados a dedo, deberíamos prestar atención a Pg. Lost. Tras un par de meses circulando por Internet y creándome una seria adicción escucha tras escucha, por fin llega el momento de hacer la review de “Key”.

Para empezar, decir que es un disco redondo. Sí, roza la obviedad, pero no me refiero a su forma, sino a su contenido. Me aventuraría a decir que con el paso de los años será uno de los grandes discos dentro del género.

Pg.lost es un grupo de post-rock de Norrköping, Suecia, formado en el año 2004. La banda fue inicialmente llamada Before You Give In…, pero después de numerosos cambios en la alineación la banda tomó el nombre que posee actualmente. Este cuarteto se caracteriza por un sonido cristalino y métricamente perfecto, de atmósferas autodestructivas y renacientes, por lo que se les ha comparado varias veces con bandas como Explosions In The Sky, Red Sparowes o Mono, entre otros. La banda está formada por Mattias Bhatt en la guitarra principal, Gustav Almberg en la guitarra y el teclado, Kristian Karlsson en el bajo y las voces, y Martin Hjertstedt en la batería. “Key” es su tercer disco de estudio, después de “It’s Not Me, It’s You” y “In Never Out”.

“Spirits Stampede” es el tema que da comienzo a “Key”. Platos que tiemblan bajo las baquetas de Hjertstedt e invitan a que las guitarras rasguen la calma creando un desfile de agudas notas al compás de una batería poderosa. Y de ahí, vuelta a una falsa calma que tras cuatro minutos estalla en los tímpanos en una autentica estampida perfectamente orquestada. Y sin apenas descanso para los oídos, “Vultures” se lanza en caída libre y aterriza en los páramos de los sonidos de los temas más memorables de Mogwai pero con algo menos de ruido y un poco más de melodía.

“Terrain” empieza sucia, con un bajo distorsionado que no abandona el esqueleto de la canción durante toda su duración en contrapunto al riff principal de guitarra que te obliga a mover tu cabeza arriba y abajo. Un interludio rítmico suaviza ese embrutecimiento inicial para regresar abruptamente al riff inicial y al bajo cargado de distorsiones. Recomendable su escucha a volumen muy alto para disfrutar de toda la violencia musical de esta canción. Siguiendo con la dinámica del disco y sin dar tregua al silencio, “Sheaves” arranca con potencia, seña de identidad de este disco (y del estilo de Pg.Lost) marchando de nuevo hacia derroteros más sinfónicos hacia la mitad del tema y dándole protagonismo absoluto a la guitarra, sobre la que recae la responsabilidad de mantener los niveles de atención del oyente.

Con inusitada calma da comienzo “I Am a Destroyer”. Pero observando la dinámica del grupo, ya podéis adivinar qué va a suceder. Esa calma es la que precede a la tempestad y si el título de la canción hace referencia a la destrucción, el apocalipsis sonoro que tiene lugar en los últimos dos minutos de canción es lo que nos hace entender el porqué del nombre. Guitarrazos que suenan sin cesar, sinfonía de destrucción. “Gathering” es la joya de “Key”. Emotiva, épica, delicada, cuidada en cada una de sus notas, va haciéndose grande a medida que avanza en su duración. Puede parecer que sea la canción con menos fuerza del disco, pero esperad a que diga su última palabra, cuando esa unión de todos los instrumentos se lleve a cabo y entendáis porqué la he catalogado como la joya del disco.

La última página de esta maravilla la escribe “Weaver”. Canción que es puro post-rock. Un piano, al que se le suma la batería y el bajo, posteriormente vienen las guitarras y entonces se produce la magia durante trece cortos minutos. Es digno de mención la melancólica y momentánea retirada del piano justo antes del comienzo del fin del disco, donde todo se torna homogénea agresividad y termina cayendo de nuevo en manos del piano que evoluciona, poniéndote los pelos de punta, en un potente órgano que nos hace plantearnos el porqué no lo habrán usado más en el resto del disco.

Desde luego, y como ya he dicho al principio, muchos discos han recibido ya loas y alabanzas de prensa especializada y porque no decirlo, de nosotros mismos. Yo voy a romper una lanza a favor del post rock, porque me gusta y porque lo considero un género que está en continuo desarrollo, llegando cada vez a más gente y a mí me gustaría participar en esa labor. Escuchad a Pg.Lost. Disfrutad de esos juegos de calma y agresividad sonora, que no os importe la ausencia de letras. Sólo dejaos llevar y dejad que la llave de Pg.Lost abra los rincones más profundos de vuestra imaginación y os transporte donde su música quiera. Conmigo, una vez más, lo han hecho.

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