Purity Ring – Shrines

Purity Ring

Shrines

4AD | Web oficial
24 de julio, 2012
Edmonton, Alberta, Canadá
Indie-pop, Pop electrónico

Artistas similares:
Braids | Grimes | The xx

8.0

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El debut del dúo canadiense Purity Ring no es, desde luego, lo que supuso el Dummy” (1994) en la música pop de la década de los ’90; tampoco está a la altura de aquel debut de 2009 de unos jovencísimos The xx; ni siquiera es comparable con lo que ha supuesto el más reciente Visions” (2012) de Grimes. Pero Shrines” es importante, y tiene a priori mucho de lo que tienen esos tres álbumes mencionados. Megan James y Corin Roddick firman uno de los debuts del año por la espontaneidad, por el salero y por los huevos que le han echado al adentrarse en un estilo musical muerto casi desde su nacimiento: el witch-house. Además, el mérito del debut, fusionando música electrónica de la más introvertida con la sencillez más desnuda del pop tanto vocal como instrumental.

Volviendo a las tres referencias previas, en sus diferentes escalas (a espera de la importante perspectiva temporal que pone a Portishead, todavía, a años luz de todo lo que se va a hablar aquí), los cuatro discos guardan algo en común, y es la habilidad de cambiar la forma de entender el pop a base de mezclar. Unos con las bases del hip-hop, otros con los sintetizadores más evidentes y otros con el más actual dubstep. En este sentido, Purity Ring, en lugar de remar a favor del pop más fantasmagórico que ofrecen los ritmos al estilo Burial, Skream o John Talabot, nos ofrecen el más difícil todavía, jugando con voces y quiebros más acordes a la radiofórmula. Mucho, pero mucho más allá de la vertiente The Knife, porque la voz de Megan y el estilo del dúo en general es pura inocencia. Igual con la madurez tienden a lo contrario, pero de todo corazón, esperamos que eso no ocurra.

Con un inicio descomunal con “Crawlersout” y “Fineshrine” el disco ya te ha calado hasta los huesos. Una vez pasado el shock inicial te empiezas a dar cuenta, con las escuchas, que esto va en serio, y que todos esos sonidos, esas capas oscuras de música transgresora no están ahí para contrarrestar con la pureza del pop, sino para adherirse a ella. Estilo raro, diferente, pero sugerente como ninguno. Continúan con “Ungirthed” y su mezcla entre irresistible estribillo pop e innegable dubstep de libro. Ni con calzador, eso es habilidad. “Lofticries” convence ahora y hubiese convencido antes por temazo que es, independientemente de qué herramientas se usen para ella. “Belispeak” y “Obedear” le saca los colores a Fever Ray, su propia banda y a Zola Jesus ya de paso. De traca.

Se han puesto el listón demasiado alto no sólo por la calidad del disco, sino por lo delicioso del sabor de algo nuevo que sabe a desconocido y adictivo a la vez. ¿Cómo demonios intentarán superar algo así? Que lo dejen ahí… es la mejor opción.

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